Críticas

[Crítica] The Drums – Abysmal Thoughts

the drums abysmal thoughts

Y Pierce se quedó sólo en el sofá. The Drums nacía en 2008 como cuarteto,
pero el tiempo ha dictado que Johnny Pierce, su frontman, haya acabo siendo el tuétano de una banda que directamente podría llamarse Johnny Pierce. La variable de reducción de miembros por álbum se ha cumplido a raja tabla, así que Johnny, empecemos y acabemos por ti. «Ooh Johnny Johnny Johnny you won’t make it any better«, que dirían Prefab Sprout. Aunque ahí se precipitarían. «Abysmal Thoughts«, su cuarto álbum de estudio, mejora en caligrafía y logra más o menos la misma pegada en las canciones si lo comparamos con «Encyclopedia«, su obra más reciente. Será que piensan en grande, o eso parece.

El primer punto positivo del disco lo sacamos ya: aun siendo Pierce quien encabeza, dirige y escribe bajo el nombre de the Drums, eso no afecta a su identidad. Es decir, después de casi una década, la propuesta se mantiene fiel: caramelos pop de envoltorios vistosos, a poder ser de toffee, de esos que coges un puñado sin mirar; lo haces por simple gula sabiendo que te van a gustar. Pues eso. The Drums es ese grupo que te engancha sin hacer malabarismos; las melodías tiernas continúan siendo un valor al alza que funciona. La portada no llama (aparece el novio de Jonathan husmeando una usada -y seguro que mal oliente- zapatilla), pero en el interior, como he dicho, se esconde un ramillete de temas edulcorados que entienden el pop de corte clásico como nadie. Así que lo de siempre: algodones de azúcar y a pasear por el parque.

De nuevo, y por cuarta vez, este trabajo vuelve a medirse en el sentimentalismo de las canciones, en cómo se refleja sobre el papel y sobre todo cómo lo exterioriza. Así, el álbum funciona a base de melodías melosas que van de un extremo al otro: de la alegría de un cuento de hadas a la oscuridad de un túnel llamado desamor. La letra de la extensa ‘Mirror‘, corte que nos abre las puertas, sugiere un discurso que parte de un Johnny perdido: «Me pregunto a mi mismo (¿Quién eres?)«. Son las secuelas de su ruptura amorosa, tema que le perseguirá hasta el abismo. «Sí, es cierto que te he hecho daño, pero todavía te amo, te amo, todavía lo hago…» insiste en ‘Blood Under My Belt‘. Con los recursos sonoros habituales, el sintetizador haciendo de cojín, las guitarras acompañando con brío y Johnny cantando como si todavía fuera un teenager, Pierce construye un tema pop de manual Drums; una canción muy buena, vaya. Sin embargo, nos tenemos que ir hasta ‘Under The Ice‘ para encontrar otra igual.

La cara más compungida llega con la dupla ‘Are U Fucked‘ -entra con calzador- y ‘Your Tenderness‘ (Chapeau!). Ésta última marca la diferencia: transmite una urgencia infecciosa y se deja arropar por un saxo romántico y delicioso que va ganando protagonismo. Seguimos y, de nuevo, curva al canto. ‘Rich Kids‘ tira de clichés para traer una melodía golosa como la de aquella ‘Kiss Me Again’. Trae luz. Y finalmente el largo acaba insistiendo en su razón de ser; ‘Abysmal Thoughts‘ es un buen tema para cerrar otro buen disco. Así que, Jonathan, ponte cómodo y, si hace falta, túmbate en el sofá que dejó «Encyclopedia». Sea como sea, va a salir bien.

Resumen de la crítica:

Nota6.9
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.