Críticas

[Crítica] The Gaslight Anthem – Get Hurt (2014)

Portada horrorosa y advertencia mediante, Brian Fallon nos transmitía que Get Hurt no sería el típico álbum de The Gaslight Anthem. Tendríamos que prepararnos para cambios importantes y nuevas maneras de abordar las canciones, hasta ahora inéditas, por parte de los de New Jersey. La perspectiva, el paso del tiempo, debe variar la concepción que Fallon tiene del propio sonido, pues con «Handwritten» manifestó que era el disco en el que habían ido a por un sonido diferenciador, hacia algo que pudiera ser plenamente identificable como la voz de una banda autónoma, sin etiquetas obvias (o forzadas, que no es lo mismo en la escala del prejuicio sonar a unos que otros). Sin las ataduras como ejemplo, de los que se apuntaron después de verlos juntos en youtube y colgaron la comparación con Springsteen, más que como algo positivo, como una injuria, una demostración de gente con poca personalidad musical, argumento de muchos de sus críticos, que se ha ido acentuando con el tiempo. Esas comparaciones, junto con el afán de delimitar o atribuir escalas de originalidad en un mundo en el que a veces hace insana apología de ella en detrimento de la calidad, o la exige en unos más que otros, sin duda están muy presentes en la mente de Fallon, impulso creativo del grupo.

Ya le gustaría al Boss actual tener la vivacidad, el ímpetu creativo de Fallon, que si algo consiguió con «Handwritten», fue llegar a más público con un notable disco, que sin embargo perdió la inmediatez y los matices estilísticos de American Slang, en favor de una producción excesivamente propulsiva y efectista. No todos los discos de The Gaslight Anthem suenan igual, ni mucho menos, y «Get Hurt», una vez terminan sus doce canciones, no es tan radical como nos prometían. Sí, toman algunos devaneos, Alex Rosamilia vuelve (ojo, vuelve, no empieza) a apostar más por texturas que por solos, sonando nítido como en los primeros discos y en conjunto hay cinco o seis temas que serán un buen añadido al directo, llegando por momentos a la magia de sus instantes más inspirados.

Temáticamente, portada y título no pueden ser más claros. Si hasta ahora el amor llenaba las letras de Fallon siendo en personajes, en historias tópicas, personalmente o desde sus múltiples ópticas y argumentos, aquí todo emerge del reciente divorcio de nuestro protagonista. Esto obviamente lo ha catalizado en sus letras, como terapia, como catarsis, como carta escrita, con rabia, con inocente esperanza, nostalgia o breve y cristalina claridad. Las mejores, ‘Helter Skeleton’, ‘Red Violins’, ‘Selected Poems’. Otras correctas como ‘Stay Vicious’, ‘1000 years’ y ‘Rollin & Tumblin’ (en las que ahora apuestan por riffs un tanto artificializados por la producción de Mike Crossey) o ‘Stray Paper’. Un “experimento” exitoso con ‘Get Hurt’ o fallido totalmente en ‘Underneath The Ground’ y rellenos insulsos como ‘Ain’t That a Shame’ y ‘Dark Places’. La típica canción acústica, ‘Break Your Heart’, aunque sentida, dista mucho de piezas como ‘Here’s Looking at You Kid, o ‘Blue Jeans & White T-Shirts’. Esto la versión normal, pero en la versión deluxe es justo apuntar que hay alguna que otra joya, como ‘Sweet Morphine’ que demuestra que si las musas le acompañan, el exorcismo que deliberadamente ha llevado a cabo en Get Hurt funciona y la dirección mejora, aún hay mucho que escuchar.

«Get Hurt» no es el mejor disco publicado por The Gaslight Anthem, si bien posee calidades que le confieren una mejor degustación e impresión con las escuchas progresivas. Incluso puede que sea el peor que han hecho. Da la sensación con lo que se puede leer de sus integrantes, que con el paso de los años y el aumento de la exposición pública, se han vuelto más autoconscientes de sí mismos, más preocupados por el qué dirán que por publicar lo que les viniera en gana. Esto ha hecho mella en su forma de entender el clasicismo rockero pasado por un trasfondo punk, que sólo dependía de la inspiración, la calidad que tienen y del gran acompañante que era Ted Hutt a la producción. Uno puede soltar los tópicos más manidos, pero si lo hace en el momento exacto, en una canción redonda, aspira a todo. No sucede esto con ‘Get Hurt’, correcto y sentido disco, pero solo un paso más –necesario- de una banda que sigue una senda que va camino del reencuentro o de la perdición. A veces no hay diferencia alguna.

Nil Rubió
el autorNil Rubió
Periodista y sociólogo, escribe sobre música allí donde le dejan. Fuera de un concierto es alguien alienado. Un pogo sudoroso, un riff de Page o Iommi, olor a amplificador quemado, una melodía que te erice el vello, el "White Album", Strummer y Joey Ramone. Twitter: @nilruf | Web: www.nilrubio.com

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