Críticas

[Crítica] The Soft Moon – Criminal

Existe una sensación contradictoria en los seres humanos basada en la atracción fatal. Es como una adicción a recrearse en los peores escenarios, yo lo llamaría morbo, el confort de sentir que eso tan destructivo está cerca de ti pero no te afecta. Lo podemos llevar a muchos niveles, desde el que es espectador de las sagas de SAW hasta el que engorda de visitas esos vídeos de youtube que no sabes cómo no han sido censurados. Ahí siguen con sus millones de views. Son solo ejemplos, pero de una manera u otra reflejan el concepto musical de ese espíritu de Luis Vasquez que se pasea por los pasillos cuando todos duermen. La mano de Fátima no sirve con The Soft Moon y menos aún en este cuarto disco llamado «Criminal» (Captured Tracks, 2018), donde hace un buen trabajo sin dejar huellas dactilares.

Esta cuarta entrega no es una excepción de lo que Vasquez ha ido haciendo desde su debut. Los lares de «Criminal» son angostos, industriales y radioactivos como la ciudad de Chernobyl años atrás. Nadie querría vivir allí, pero en cambio genera un interés, un atractivo. En eso consiste la fórmula del californiano, en llevar el post-punk a los exteriores más inexplorados, a rincones donde la única vida que hay a 100 km a la redonda es la de los cuervos. En este disco lo aplica. De hecho, cuenta que lo compuso en una época mala de cuando estuvo viviendo en Berlín, así que todo cuadra. Si «Deeper» era un álbum oscuro, este lo es mucho más, así que sacad la linterna.

«Criminal» estalla en llamas con una ‘Burn‘ que justamente no tiene nada de combustible. Buen tema para empezar e incendiar eso que entendemos por post punk. Vasquez lleva esas guitarras crudas de Viet Cong o Eagulls a un estadio más: a un principio de agonía donde la melodía es casi nula. Es un preludio de lo que vendrá a continuación, canciones que pesan toneladas, amasijos que tienden al ruido, que se manchan las manos de kraut y que alertan de anomalías dignas de ambientar una expedición de Resident Evil. ‘Choke‘ es una de ellas, aunque en seguida llega esa canción que le hace ganar tantos puntos al álbum: ‘Give Something‘. En cierto modo le da el aire que le falta a un disco que a ratos peca de claustrofóbico. El recurso de la repetición constante no siempre se encaja igual de bien: ‘ILL‘, por ejemplo, te lleva a la esquizofrenia, a la paranoia, a ratos te colapsa las constantes. En cambio, ‘Young‘ o ‘It Kills‘, dentro de su delirio, hacen contigo lo que quieren. Como ‘The Pain‘, un headshot que, si bien indoloro, es efectivo y accesible como ese «III» de Crystal Castles.

Por una parte, es bueno acabar de escuchar un disco y salir con estímulos, da igual de qué tipo. Aquí sales tocado con la sensación de haber presenciado algo malévolo y tosco, como aquello que ha llevado a Vasquez a titularlo «Criminal» porque sentía que hacía muchas cosas mal y tomaba muchas malas decisiones. Pero, por otra parte, la realidad es que, pese a su minutaje estándar, cuesta escuchar el álbum de una tirada y salir igual de predispuesto que como entraste. Con todo, Vasquez puede irse a casa con la conciencia tranquila, porque no hay delito. Este trabajo no lo incrimina.

Resumen de la crítica:

Nota6.1
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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