Críticas

[Crítica] Tony Molina – Dissed and Dismissed (2014)

Hace una semana os hablamos de Tony Molina, un chico californiano de 28 años con pasado punk y hardcore en varios grupos del estado del oeste americano y que tras un maravilloso EP llamado «Six Tracks» ha anunciado la reedición de su LP debut «Dissed and Dismissed» a través de Slumberland Records.

Tony claramente influenciado por Teenage Fanclub, Guided By Voices, Weezer, The Replacements y Dinosaur Jr. ha plasmado con entusiasmo, valentía y una calidad abrumadora un registro de tan solo 11 minutos, sí habéis escuchado bien, ¡11 minutos! dura el disco de Molina. 12 temas excesivamente cortos pero directos a la yugular, guitarrazos y riffs a velocidad de la luz que te sacarán los colores.

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Si os queréis emborrachar a punta de riffs y power pop a toda castaña, con un menú de canciones que duran menos que un suspiro este será un buen disco. Si nos remontamos a los orígenes del género, Molina no descubre nada nuevo pero si hace mejor aún lo que a veces es muy difícil, lograr singles pegadizos bajo la fórmula coro-guitarrazo-coro que tan bien le ha funcionado a Rivers Cuomo y su pandilla, por poner un ejemplo. Letras que le cantan al desencanto y al desaliento arropadas con un fuzz eléctrico que genera chispas donde pasa. Un lo-fi perfectamente sincronizado hacen de los temas de Molina ganchos poderosos, una oda a las guitarras y los cambios de ritmo acorde mientras vomita su relajada furia.

«Dissed and Dismissed» es insoportablemente adictivo como un disco de singles, ciertos temas recuerdan a Minutemen y algún punto en común en la estructura de ciertas canciones de Black Flag. «Nowhere to Go» abre el disco de forma difusa y melódica en menos de un minuto sus acordes tan rápidos que no os daréis ni cuenta que ha acabado, sombreada por una leve lápida metalera que le queda chapeau, «Change My Ways» a pesar de ser el segundo tema es ya un punto alto en el disco, batería marcando el ritmo de manera trepidante y corta. Luego «Can’t Believe» recuerda a un joven Mascis raspando la púa contra las cuerdas mientras que «Tear Me Down» comienza donde termina su antecesora, enchufada, con rastros del Pinkerton que le brotan de los poros.

«Nothing I Can Do» recuerda al grupo de Robert Pollard para luego ponerse acústico con «Sick As Riff» (curioso nombre para el tema) que sirve de abrebocas para la fenomenal «See Me Trough» y el single del disco «Don’t Come Back«, el tema más largo, con unas guitarras pesadas y atronadoras que le dan un toque épico sublime. «Spoke Too Soon» marca la vuelta de la melodía, quizás suena algo monótono pero el disco es tan corto que no se hace ni mucho menos pesado. «The Way Things Are» es un tanto perezosa en comparación con otras, pero la guitarra maquilla las fallas que pueda tener, el tramo final lo completan «W.B.P» el cover de «Wondering Boy Poet» de los Guided By Voices y «Walk Away» con una aroma a los primeros Teenage Fanclub.

Cerrad los ojos y escucha la inmediatez que ofrece Tony Molina con su LP debut, directo sin complejos, sin nada más válido y arriesgado que su propuesta musical. Aquí no hay tiempo para la duda, este chaval ha dado un rápido y duro golpe sobre la mesa que nos ha encantado.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
Beers, Burgers & Black Sabbath. Twitter: @sebastopol17

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