Críticas

[Crítica] TOY – Clear Shot

Hace unos años, un tal Fiouck, conocido también como el del tomate verde, tuvo un buen presagio: TOY iban a despuntar. El cómo lo harían no estaba del todo claro. Él decía que de entre toda la paja de bandas británicas que la prensa lanzaba a diario, ellos escondían el billete de oro. Tiempo después se demostró que así era, el cretino casi nunca se equivocaba. Y ahora, cinco años después, los británicos (nuestra paisana Alejandra Díaz se bajó del carro) siguen acreditando sus palabras. TOY son la banda que prometían, aquella que se emborrachaba de krautrock y post punk en sus primeras andanzas o, en términos más apropiados, de alcohol y decibelios en la más pequeña de la Razz. Una de las señales más evidentes fue su incesante actividad: dos notables trabajos en dos años y una reciente colaboración con Bat For Lashes. Siguiendo la línea, el tercero no podía tardar en caer. “Clear Shot” ya es su nuevo álbum, el que muestra la visión más clara de los de Brighton en todos estos años, que al fin y al cabo no son tantos.

En este disco TOY no se salen de la carretera, todo lo contrario, conducen con más moderación. Creen en su mente una versión menos agresiva de El Diablo sobre ruedas, es decir, un camión más aseado y con una marcha menos violenta. Puestos a comparar, de su debut homónimo a este álbum hay un trecho. Asimismo, la maniobra no puede ser más limpia. A Tom Dougall no le tiembla el pulso si se trata de abrirse de miras o de reducir de cuarta a tercera. Para más señas, ‘Fast Silver‘, el primer single que aterrizó en nuestros reproductores. En realidad se trataba de uno de los temas más oscuros del disco, pero no dejó de ser una declaración de intenciones: esta vez, encaramos la recta a otro ritmo y con nuevos elementos que pueden encajar muy bien. Piano y teclados construyen con parsimonia una base que tiene un halo fantasmal, siniestro; un halo TOY. Ahí vemos a un Dougall genial inmiscuirse entre cuerdas que no dejan que te relajes. Y luego vino ‘I’m Still Believing‘, quizá la razón por la que apostamos que “Clear Shot” sería otro paso adelante. Su espíritu vivaracho, el componente rock que tanto anhelábamos y su melodía dulzona, que acaba por ser un gancho de mandíbula, lo destacan. El tema redondo de TOY nos permite seguir creyendo, siempre en algo más positivo.

Y bien, finalmente llegaron las siete canciones restantes. Las que acaban de dar la forma definitiva a las buenas intenciones de TOY. Nada era en vano. Que el álbum vaya rodado es otra historia, porque lo cierto es que no acaba de ir sólo. Arranca bien: ‘Clear Shot‘ es un buen vendaval de tema, largo y denso, prototipo de pista en la que juegan a recrearse con las guitarras hasta ahogarse en ellas. Va fluido, tal vez porque desde un principio no se embadurnan enteros de distorsión. ‘Another Dimension‘ tira más de elementos pop que de kraut, gana de nuevo en la melodía, donde recuerdan seriamente a grupos vecinos como Younghusband. No es una genialidad, como tampoco lo es ‘Clouds that Cover the Sun‘, un tema que, pese al gris de sus nubes, no empaña la nueva visión de TOY en este tercer trabajo. Ya saben, ellos prefieren que den lluvias; el sol les derrite como vampiros.

Jungles Games‘ es la menos sutil, por contra, la menos fácil de digerir. Los teclados, cual aura del castillo de Bran, no acaban de jugar a su favor. Aunque, muy en el fondo,  te acaba pinzando por algún lado. Siguiendo, los inicios de ‘Dream Orchestrator‘ recuerdan a los clásicos haceres de MGMT; su desarrollo le hace ganar puntos, aunque por otra parte va sobrado de ellos. De aquí al final conservará el carnet. ‘We Will Disperse‘ podría definir su gran virtud de sonar atractivos en tan solo cinco segundos. Tienen ese poder. Pero supongo que se trata de uno distinto al de ‘Cinema‘, un cierre largo y más bien plano.

No ha tenido que venir el cretino para decirnos que TOY son buenos y que siguen haciendo las cosas bien. En “Clear Shot” queda claro. Pese a no ser el mejor disco de su carrera, los londinenses siguen sin apartar la vista de la carretera. Enfrente, todo despejado.

Resumen de la crítica:

Nota7.5
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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