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TOY – Happy in the Hollow | Crítica

toy happy in the hollow

Hay grupos que no necesitan amoldarse a los tiempos. Nacieron entendiendo la música de una manera muy cuadriculada, y de ahí en adelante ya nada les ha hecho bajarse del burro. Esa actitud ha valido para sepultar a miles de grupos, pero no a aquellos que creen a pies juntillas que su música se desmarca del resto porque saben que en el fondo es distinta; esos están predestinados a aguantar todas las tempestades. Así es como sitúo a TOY, un grupo 100% Brighton que llegó a rebufo de la ola krautrock y post punk por la que ya deslizaban The Horrors en 2012. Una ola que a día de hoy es mucho más menuda, pero por la que, cuatro álbumes después, los ingleses siguen en pie sobre la tabla. Y os diré: “Happy in the Hollow” (autoproducen de nuevo) no es el álbum definitivo, pero sigue cumpliendo sobre el papel, que ya es mucho. Porque no todos salen enteros de unas JAWS.

Decir que TOY son los de siempre tampoco es del todo cierto. En su tercer álbum, “Clear Shot”, volvieron más peinados y menos ruidosos; producían ellos: su casa, sus reglas. De hecho, fue ahí cuando marcaron cierta tendencia a sobreponer producción (estética) por solidez en las canciones, algo que no acabó de cuajar del todo. En esta cuarta entrega los tiros se han definido más: aunque le sigue faltando algún peso pesado y bolas de demolición, las canciones conviven mejor bajo una misma burbuja sonora, extensible de la 1 a la 11. Lo mismo te trae a una caverna infestada de murciélagos como a una fábrica abandonada con tres cristales en pie. Ya saben, TOY no cambian, y bien que hacen.

Igual que veo un disco mejor embalado, también veo un pulsómetro que engaña. Primero tienes a una ‘Sequence One‘ que se planta con un ritmo alto como pilar kraut, un medio tiempo hipnótico llamado ‘Mistake a Strange’ y una ‘Energy‘ con la tensión de un kamikaze. Guitarras, pulsión, distorsión pulida, sí, pero caña. Es curioso (aunque no sorprende) que luego vengan desarrollos largos, lentos e histriónicos perdidos por los bosques del jinete sin cabeza (‘Last Warmth of the Day‘). ‘The Willo‘, de 7 minutos (minutaje con el que se sienten cómodos), es objeto de estudio: de lo más pausado y orgánico que han hecho hasta la fecha, está diseñada para perderte sin recordar cómo. Empezando por la guitarra sin voltaje de la intro y siguiendo por el compás de su percusión incesante, el goteo tintineante que no te deja dormir. Es la alfombra negra que te conduce hacia un álbum espectral en sangre, y no lo digo como algo que reste. ‘Jolt Awake‘, que es más de bajos y guitarras oxidadas, quizá es la que más se hace notar, pero en este sentido, la dinámica me parece un punto a destacar. Puede desubicar, pero te haces rápido a ella.

Porque este álbum de TOY en el fondo es más estable: se equilibran los ambientes, las salas sin ventanas con los flancos de luz natural. También las cantidades de sintetizadores ondulados con las guitarras lánguidas (algunas liberadas de distorsión). Amigos de la melodía más discreta, como siempre, TOY siguen mirándote de tú a tú bajo sus cabelleras y caras de zombi para mostrarte el trabajo menos inmediato de su carrera. “Happy in the Hollow” va con única idea en la cabeza, y es la de apostar por una sonoridad decididamente volátil que fluye como la anestesia haciendo efecto. Así es como su cara psicodélica, la de un muñeco tuerto, muta sin traicionarse. Siguen ocultos en la oscuridad más cruda, sin soltar los alaridos de antes, pero con los ojos abiertos como platos. Señal de que siguen vivos.

Resumen de la crítica:

Nota:6.6

Pros

  • Esos temas largos, que crecen como monstruos desde la sombra. La progresión vuelve a ser un punto fuerte
  • La incorporación sutil y acertada de nuevos elementos, que traen nuevos sonidos
  • El equilibrio entre ambientes

Contras

  • Si no has escuchado los singles, te puede dejar con la miel en los labios. El subidón dura poco
  • Falta otra 'Energy', o al menos una prima hermana
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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