Críticas

[Crítica] White Lies – Big TV (2013)

Hay temas que te marcan y hacen que quedes ligado a ciertas bandas. Sucede sin esperarlo… escuchas un tema y simplemente quedas conectado en el tiempo. Y eso es lo que me sucedió con White Lies. Hace unos meses que publicaron “Big TV” y no quería que se me pasara comentar este nuevo trabajo de una banda con la que me siento visceralmente atraído. Mi primera toma de contacto fue con “To Lose My Life…” en 2008, un buen álbum debut, una buena manera de comenzar. Quedé prendado con la voz de Harry McVeigh, que sigue con la tradición británica de voces graves y profundas, pero con gran potencia de voz y registro alto. Desde entonces el panorama musical ha cambiado mucho, y esperaba ver como se adaptaría una banda como WHITE LIES, pequeña pero con buenas perspectivas. En 2010 sacaron su segundo trabajo “Ritual” un poco transcendente disco que, probablemente, mucho tuviese que ver con la típica estrategia de sacar el segundo álbum antes de que el público olvide ni siquiera que existió un primero. También es típico si este segundo trabajo no aporta nada nuevo a su discurso y es altamente prescindible. No culparía tanto a la banda como a la ansia devoradora de música que el público parecemos experimentar cada vez más, y a la bienintencionada industria musical de satisfacerlo. Con todo ¡“Ritual” no era un mal disco! Contenía buenas ideas y grandes temas como ‘Bigger Than Us’ y ‘Peace & Quiet’, pero creo que pecaron de falta de perspectiva. Con el torbellino de la promoción del primer disco, el tour y la composición de nuevos temas tendrían que haberse tomado un tiempo para que los temas madurasen y la mezcla macerase.

Su nuevo trabajo “BIG TV” será definitivamente un álbum a tener en cuenta dentro de su discografía. Se trata de un trabajo muy humano, poco sintético, pero también poco existencialista. Expresa vivencias, miedos, y reflexiones mundanas dentro del ámbito de las relaciones humanas. Podemos decir que el conjunto ha tenido tiempo de madurar, que han hecho suyos los temas y que, sobre todo, tenían algo importante que decir en ellos. Sin embargo, no consigue despejar mis temores sobre el camino tomado. Proyecto miedos que vienen de ver lo que les han sucedido a otros. ¿Que cuáles son? El primero es la ley del… ¡”más” nunca fue suficiente! Filosofía que tan bien ha cultivado MUSE a lo largo de su trayectoria musical. White Lies ya apuntaban maneras en “To Lose My Life” y parece que la patología ha ido a más. Una potente voz reverberizada en primer plano, melodías pegadizas, teclados y guitarras épicas de una sola rasgada por acorde y compás… ingredientes perfectos para un delirio megalómano. La mezcla es efectiva, pero termina por saturar en algunos momentos, el problema es que cada uno busca un lugar para hacer oír su voz.

En la música no existe el balance perfecto, por mucho que se busque, y pecas de excederte en algunas cosas y de carecer de otras. Así que sería absurdo pedirles que se conviertan en una banda de folk intimista que tanto han puesto de moda las actuaciones en auditorios. Además cuentan con una energía desbordante que ha de tener salida, y está magníficamente canalizada así ¡pero es que es imposible encontrar un solo silencio en todo el disco! Como mínimo “To Lose My Life” contenía temas como ‘A Place To Hide’ que comenzaban con una línia de bajo que alternaba a ratos con voz y batería de manera muy equilibrada.

Mi otro gran miedo: que acaben convirtiéndose en los The Killers británicos. Y es que con unos The Killers ya vamos sobrados, y ya nos rebosan las orejas de momentos épicos. ‘First Time Caller’, ‘Mother Tongue’ , o ‘Getting Even’, en donde dan una lección a Camela y demuestran que los teclados agudos además de estridentes y odiosos pueden utilizarse de manera efectiva siempre y cuando sea en su justa medida, recuerdan en demasiados momentos a la banda de Las Vegas.

Así que como la banda me gusta le voy a echar la culpa a su productor Ed Buller. Está claro que no le voy a decir cómo deben hacerse las cosas a alguien con semejante currículum vitae (Suede, Spiritualized, etc..) pero sí que creo que alguien debería haberles sentado y hecho una intervención. – Chicos, a la gente le van reventar los tímpanos. Tenéis que darles un respiro. Y es que cuando una banda utiliza tanto fade-out para terminar las canciones es que es incapaz de terminarlas por si solos y podría estar tocándolas hasta el Big Crunch. Aquí es donde el productor les hace ver lo que sucede y, siempre que se pueda, buscar un equilibrio.

Dicho esto, lo más importante es que no hagáis vuestros mis miedos y escuchéis un disco que si bien no funciona tanto como conjunto sí que lo hace de manera individual con grandes temas. No os quedéis solamente con ‘Big TV’ o ‘There Goes Our Love Again’, todos los temas merecen un par o más de escuchas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.