Críticas

Yawners– Just Calm Down | Crítica

La cara desencajada de sir Levenstein el segundo inmediato de pillar a su hijo tirándose a una tarta de manzana, sus cejas ultrapobladas o las torpes eyaculaciones precoces de Jim, no se olvidan. Eran historias americanas. Fiestas con peña a espuertas que era convocada sin contar con el factor X de los whatsapps y messengers. Ahí las bandas sonoras no se salían de todo lo que no fuera rock garajero y punk estudiantil (algún Weezer de antes caía). Porque eran tiempos de guitarras y amores prematuros. Ya han pasado décadas de eso, y aún así, Yawners, el dúo integrado por Elena y Martín, es una de esas bandas que a día de hoy hubiera cabido en esas bsos irreverentes. Su debut, “Just Calm Down” (La Castanya, 2019) es la prueba fehaciente de que la fiesta aún no ha terminado, pues tiene espíritu de Stifler.

Así como Hopus y Delonge te decían que los aliens existían, Elena y Martín te invitan a la calma con un Red Bull. Irónicamente, “Just Calm Down” es un disco para romper la tele con un bate de beisbol o darle fuerte al skate. En otras palabras: es un buen álbum para desconectar y desahogarte. Hacerlo lo hacen a través de una rabia punk que canalizan a través de guitarras melódicas. Y sé que nos repetimos como una persiana, pero es difícil no pensar en los blink-182 de Take off o Enema. Aún así, en esta entrega de Yawners hay pelotazos que van más allá de ese bautizado “punk-pop” al que Offspring, American Hi-Fi o Harvey Danger siguieron con los ojos vendados. Las líneas estilíticas pueden ser tímidamente curvilíneas.

Como esa suplicante ‘Please, please, please‘ con Elena entrando gravemente como haría Kim Gordon en Sonic Youth. ‘The Friend Song‘ en cambio es indie rock a bocajarro. Y ‘La Escalera‘ un hit en castellano (el primero que componen en su lengua) que suda litros de emo. La esencia al final es esa, guitarras más del bando surf rock californiano, pesadas pero cristalinas, como las que puedes encontrar también en ‘Forgiveness‘ o la tan What’s my age again? ‘Arco Iris’. Uno de los puntos fuertes fuertísimos del disco (obviando el potente sonido que consiguen, marca Ultramarinos) son sus ritmos dislocados, sus arranques en plan “ya me has cabreado“, la facilidad que tiene de pasar de un estado a otro. Sus estructuras lo enriquecen.

Huyendo de las malas vibras, de la oscuridad del invierno, ‘I’m not gonna miss you anyway’ cierra el álbum radicalmente, pero con la calm. Dar con un trabajo de guitarras como este en los tiempos que corren es complicado. Y es de agradecer. Así, con cara de no haber roto un plato nunca, Elena (y Martín, aunque no salga en la portada) saben que la han liado parda. Aunque la casa esté incendiada, yo con este disco me autoinvito a la fiesta.

Escucha “Just Calm Down” de Yawners en streaming.

Resumen de la crítica:

7,77.7

Pros

  • El sonido compacto. La potencia. Lo bien que pegan esas guitarras. Los coros casi imperceptibles para hacer la capa sonora perfecta
  • ‘Please, Please, Please’ es un tema que dice mucho del disco. Destapa el talento de un grupo que con un oído muy abierto, que va más allá, que compone fantásticamente
  • Las fuertes influencias emo, punk pop y el surf rock de finales de los noventa principios de los 2000
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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