Críticas

[Crítica] Yeah Yeah Yeahs – Mosquito (2013)

Apena ver en lo que se han convertido los Yeah Yeah Yeahs. En 2003 surgieron como la perfecta y arrolladora versión de lo que un grupo punk-rock artie, contundente pero no sudoroso y con glamour, podía ser en el siglo XXI. Hoy, diez años más tarde, es un grupo fofo y sin dientes que apenas sirve de vehículo de entretenimiento y/o lucimiento para la otrora diosa Karen O.

Lejos queda ya aquel endemoniado ‘Fever to Tell’ de 2003, con ese inicio explosivo de ‘Rich’ y su cantante disparando nuestra testosterona en canciones húmedas como Black Tongue’. En ‘Mosquito’ nada de aquello se percibe. Ni rastro del talento compositivo desbordante de ‘Y Control’ o la insultante superioridad que mostraban incluso cuando se relajaban para ponerse tiernos en ‘Maps’.

Su continuación, Show your Bones (2006) mostró a los Yeah Yeah Yeahs tomando una vía auxiliar de la misma autopista, rebajando la dinamita pero más perfilados. Menos electrizados y con su puntito acústico. Pero en el mismo camino de inspiración. ‘Gold Lion’ sigue estando entre lo mejor del grupo y, cuando querían, seguían sacando el martillo, véase ‘Phenomena’. En 2007 regresaron a sus inicios con el EP ‘Is Is’, lo último que han ofrecido que merece la pena y cinco disparos con cinco dianas. La expectación en 2009 para su tercer largo, ‘Its Blitz’ era tremenda y el bajón no pudo ser mayor.

La electrónica mató a la rock star, podríamos decir. El grupo perdió su sello de identidad (un punk-rock virtuoso y pesadote con la O exhibiendo mil y un registros vocales cargados de sexualidad) en pos de unos beats y bases chapuceras. Y con un pecado mortal, compartido con Bloc Party: marginar a su gran batería, Brian Chase. Ni siquiera su exitazo ‘Heads will roll’, descarado intento de crear un hit rompepistas, estimulaba nuestros instintos bajunos. Y tienen canciones, directamente, aburridas. Lo que en este grupo era herejía. Ahí están ‘Hysteric’, ‘Skeletons’ o ‘Little Shadows’.

Mosquito, cuatro años después y tras colaboraciones mil de Karen O y Nick Zimmer en otros proyectos, traía la curiosidad de ver qué nos depararían los YYY’s en su décimo aniversario tras aquel petardazo. La respuesta: más decepción.

‘Sacrilege’, el tema de apertura, son fuegos de artificio. Fatuos. El absurdo coro de gospel final es el tiro de gracia. Las sensaciones van a peor en la siguiente, ‘Subway’. No se puede elegir una canción así, con su hipnótico sampler del metro de Nueva York y su interminable duración (5.17″), como segunda canción de un álbum. Es como si tras unos preliminares poco inspirados de tu novia, y cuando esperas que la cosa adquiera tintes mejores en el meollo del asunto, de repente aparezcan sus padres. Desconexión total.

‘Mosquito’ intenta relanzar la escucha y enlazar con la orientación del primer disco, pero es fallida… y a algún lince se le ocurrió colar ¡!bongos!¡ Por cierto, ¿es mi mente retorcida la única que detecta cierto intento de crítica social? Déjemoslo, mejor no ir por ahí…

Vemos unos ‘Yeah Yeah Yeahs lo-fi’ en ‘Under The earth’, ‘Always’, ‘Despair’ y ‘Wedding Song’ que son completamente intrascendentes, provocan que el cerebro se desconecte y se ponga en modo ‘tengo la nevera vacía, a ver qué necesito comprar en el Carrefour’. En ‘These Paths’ vuelven a injertar electrónica, aunque en este caso al menos con modestia, pero con la molesta asimilación de Karen O de ciertos postulados (¿o postureos?) Björkianos que le hacen flaco favor.

Para ‘Área 52’ justifican la estrafalaria portada del disco y se pasan al trash, al cine del espacio de serie Z, y la cosa tiene su cierta gracia. Mars Attacks meets Yeah Yeah Yeahs. ‘Buried Alive’ tenía enormes posibilidades y deriva a un cierto aroma al Lullaby de The Cure en su tramo final, cuando la molesta e innecesaria colaboración de Dr. Octagon desaparece de nuestros tímpanos. Pero otra vez más, se alarga más allá de los cinco minutos. ¿Dónde se quedó la habilidad de este trío para encapsular trallazos en apenas dos?

La única que recupera sensaciones que parecían pérdidas es ‘Slave’. Y es paradójico, porque parece una canción dub hasta que al minuto, el asunto se transforma en la mejor guitarra de Zimmer del disco y la O vuelve a seducir como antaño. Cuando dice «Heads down, all obey…» te la imaginas como hace diez años, sucia y dominadora (y paro porque me pierdo…).

‘Mosquito’ es el disco menos coherente del grupo, infrautiliza dolorosamente a Brian Chase, se pasa de duración y se lleva un aprobado más delgado que el bigote de una gamba. Por cierta experimentación y porque Karen O es mucha Karen O, aunque yo diría que sobre todo por abandonar la ridícula veta disco del ‘Its Blitz’. Pero que los Yeah Yeah Yeahs andan perdidísimos es una evidencia. Triste evidencia, diría yo…

Nota 5/10

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

5 comentarios

  • Personalmente, It’s Blitz no me parece tan malo. Desconcertante pero no malo. Y Heads Will Roll no es un intento, es un rompepistas infalible, igual que Zero. Y Dull Life una de las mejores canciones que han hecho.

    Con el Mosquito estamos totalmente de acuerdo, bajonazo total. Fofo, flojo e intrascendente se le mire por donde se le mire. Una pena.

  • Demonios, estoy de acuerdo en algunos aspectos de tú critica pero It’s Blitz es un gran gran disco, Skeletons no me parece para nada aburrida es de las mejores canciones al igual que Hysteric, con Mosquito tengo sentimientos encontrados, me parece un disco medio canciones excelentes como Sacrilege que por cierto el coro gospel es lo que el dio vida a la canción me parece fenomenal, Mosquito tiene gracia y Despair es de lo mejor del album también. Creo que deberías verlos en vivo siguen siendo los mismos Yeah Yeah Yeahs que hace 10 años, eh tenido la oportunidad de verlos dos veces, con su gira It’s Blitz y con su gira Mosquito y Karen O es de las mejores rockstar que eh visto sobre el escenario.

  • Yo creo que el disco es demasiado incomprendido, es realmente bueno, pero definitivamente no digerible para quien recuerda a los YYYs como en los 2000´s, son melodias simples y letras simples, ellos se nota que trabajaron en algo que nadie esperaba que hicieran.

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