Críticas

[Crítica] David Byrne – American Utopia

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David Byrne necesita de poca presentación. En una carrera totalmente determinada por formar Talking Heads -una de las bandas de art rock más importantes de la historia-, el americano-irlandés se hizo aún más célebre a través de sus constantes excentricidades, su figura casi animada, y unos trabajos en solitario que resultaban alucinatorios a nivel de riesgo e ideas entremezcladas. “American Utopia” no escatima en los ingredientes que caracterizaban a sus predecesores, es un álbum de unas pretensiones y un carácter tan ambicioso, que desconcierta por doquier.

Desde que Byrne lanzase en 2008 el emocionante “Everything that Happens Will Happen Today” con Brian Eno, sus referencias más recientes parecían un poco faltas de propósito. Suponemos que es complejo conservar el hambre y la sed de creación alcanzados los 60, y trabajar constantemente en colaboración con otros artistas también desvía un tanto la dirección inventiva, por lo que el ex Talking Heads estaba empezando a sonar un tanto aletargado, falto de perspectiva. Sin embargo, este “American Utopia” es un intento de volver al redil, de llegar a crear un discurso global, positivo y accesible, que llegue de forma eficiente a personas de distintas culturas e ideologías.

David Byrne pretende en su referencia más reciente, crear un sonido que sea comprensible para todo el mundo, uniéndolo a una lírica naturalista y desinhibida. La mano de Eno apenas se hace notar con notoriedad en un par de cortes, mientras que la de algunos contemporáneos como Daniel Lopatin y sus extravagantes producciones se enraíza más en todo el LP. “American Utopia” se balancea entre un “El libro de la Selva” para adultos y un pop exquisito, que se une con -generalmente- poco acierto a las percusiones caribeñas y ritmos latinos presentes en una parte importante del álbum.

Como “grandes hits”, discutibles hits o incomprensibles hits, cabe destacar ‘Gasoline & Dirty Sheets’ o la absurdista ‘Everyday it’s a Miracle’. Para esta segunda Byrne se marca una especie de viaje psicotrópico a través de las sensibilidades de criaturas de nuestro planeta. En la letra hay espacio para mencionar “la polla de un burro” o comparar a dios y a una “soft boiled potatoe” sin prejuicio ni escándalo. “American Utopia” se pretende de algún modo una guía espiritual, alegre y despreocupada sobre cómo vivir en un mundo tan deteriorado como el nuestro (ahí queda todo el proyecto de Reasons To Be Cheerful). Como buenamente puede, este fantástico señor de sesentaipico años, ex adicto a la cocaína y con una carrera en un momento bastante incierto, trata de hacernos sentir a gusto, procurando que pasemos un buen rato, o que tomemos todos nuestros problemas con menor aflicción. Lo hace además con una producción extremadamente desorientadora, que recoge sonidos selváticos, texturas inauditas y algún que otro momento bastante bochornoso o al menos inexplicable.

Sin embargo, si uno se deshace de las pretensiones que le puedan caber al entrar en el trabajo de alguien tan reputado, el resultado es realmente interesante. La producción, a pesar de contar con una gama excesiva de propuestas, tiene momentos de gran lucidez, que harán delicias de los amantes de la electrónica experimental. Del mismo modo hay momentos reservados para los fans de Talking Heads y la faceta más clasicista de Byrne en canciones como ‘Bullet’ o ‘Everybody It’s coming to My House’ y de sus experimentos más tropicales en otras como la ya mencionada ‘Everyday It’s a Miracle’. El cierre, que parece samplear la versión del canon en re mayor de Pachelbel que Brian Eno realizase para su “Discreet Music”, es el momento más emocional y sobrio del álbum. La alargada sombra de Daniel Lopatin parece cernirse sobre su oscuro y trascendental sonido, con Byrne cantando desde una calma y una entereza superiores a las del resto de cortes del LP.

“American Utopia”, el primer trabajo “en solitario” de David Byrne en casi quince años, es ambicioso hasta el punto de perderse en su inabarcable objetivo. El disco incluye grandes momentos en casi todas sus secciones (percusiones, producción, lírica, madurez…), pero cojea en la misma medida en otros apartados (homogeneidad, hilo conductor, contención…), dejando un resultado dulce cuando se disfruta sin pretensión, pero ligeramente amargo observando con perspectiva la carrera del cantante.

Resumen de la crítica:

Nota6.5

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