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Her Little Donkey – Where’s the Glow | Crítica

her little donkey where is the glow

La búsqueda de la felicidad, una quimera improbable o el reto que da sentido a estar en este mundo. Es cuestión de perspectiva: Gabriel Muccino nos mostró con el gran Will Smith que incluso en los escenarios más adversos (un padre recién divorciado y en la bancarrota), el ser humano puede sacar fuerzas de donde sea para alcanzarla. Aunque otras veces resulta que ese periplo existencial es mucho más obvio y asequible de lo que nos creemos: paradójicamente, uno no la ve porque le está dando la espalda sin querer. En «Where’s The Glow» (Hidden Track, 2019), el nuevo disco de Her Little Donkey, lo único que se cumple es eso de dar la espalda (véase en la portada), aunque lo hacen precisamente porque acaban de encontrar ese fulgor vital. En otras palabras: han dado con la felicidad y la están observando.

Para entender mejor el chaparrón previo, contextualizo: estos últimos años no han sido nada fáciles para el cuarteto barcelonés hablando a nivel personal. Por eso tiene el doble, y el triple de mérito, haber fabricado un disco tan celebratorio, inofensivo y vivaracho como este. Uno puede sumarse a mirar con ellos muy fácil con ‘Big Mess’, una canción bien de ochenta y de los Prefab, romántica, que tiene confianza plena en sí misma («¿Por qué debería irme? Creo que es el momento perfecto«). Extrapolada a cualquier faceta de la vida, esa actitud optimista, de «va a salir bien porque lo digo yo«, es la que empapa un álbum que a ratos entabla diálogos latentes con los Pet Shop Boys de «Behaviour» o los OMD más desvelados. El sonido es ochentón, sí, pero no del todo: Her Little Donkey fusionan esa base con el indie más soft y cristalino que llevan dentro.

Como disco, y aludiendo primero al diseño de su sonido, tiene una coherencia tenaz. Es como si todos los temas convivieran bajo una misma capa impermeable, donde el sonido no se escapa y el agua no les jode la fiesta. Así, uno podría encarar el álbum empezando por la 10, llegaría al fondo de la cuestión igual, pasando por pistas que proponen dinámicas diferentes. ‘Tenacious Girls‘, más cerca de los últimos Franz Ferdinand, contagia su espíritu de «querer es poder» con ritmos para bailar sobre los diminutos espejos brillantes del gran sol disco. ‘Slow It Down‘, entre esas guitarras oscuras y lejanas marca The Cure, o ‘Impulse‘, se van más al medio tiempo ágil y al pop diáfano de unos Craft Spells. ‘Superheroes‘, al indie rock que creíamos olvidado; ‘Demons‘, al dream pop de una Chinatown de Wild Nothings.

Plantarte en la Sexta Avenida de Manhattan con el curro que siempre habías soñado o sacar ese disco vital que te demuestra que la amistad tienen un poder inusitado. Ambas tienen un máximo común divisor, solo que una está inspirada en una película de ficción y la otra es una historia real. Os digo un cosa: yo también creo en los héroes sin capa. Son aquellos que no se preguntan donde está la felicidad, porque ya la han encontrado.

Resumen de la crítica:

Nota:7.3

Pros

  • El espíritu de fondo que ha hecho posible un álbum como este
  • Pop ochentero y indie es un mix muy bien llevado y detallado en el disco
  • No hay exceso por ninguna de las dos partes
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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