Críticas

[Crítica] Hinds – Leave Me Alone

El éxito de Hinds. La historia de cómo cuatro jóvenes madrileñas conquistaron el Reino Unido y se apoderaron de la crítica internacional, sembrando polémica, amor y pasiones varias por el camino. Ah, muy entretenido, pero hablemos de música. Por alguna razón la suya estaba destinada a ser un buen producto. Sí, definitivamente, Hinds es un grupo que despierta emociones allá donde suene. A veces, y por desgracia, envueltas de polémica, pero qué le vamos a hacer. Cuando el río suena, agua lleva, y si la banda ha sido hypeada, por algo será. Es obvio que no han inventado la rueda y, sin embargo, da igual, porque salen de España y aquí rara vez se dan casos como el de las madrileñas. Dicho esto, ¿qué tal «Leave Me Alone«?.

Bien. Bien, si eludimos el capítulo de la patata caliente y las falsas expectativas. Su debut no propone nada que no hayamos oído anteriormente, garaje pop en clave británica, muy naíf todo, probablemente demasiado. ¿Razón para tachar de bluff este disco? Ni mucho menos, pues gran parte del encanto reside en su amateurismo.

Así, puede que Carlotta, Ana, Ade y Amber suenen como unas girl group más, como unas Chastity Belt pero de Malasaña y con maneras que recuerdan a Doherty, pero sea como fuere, su estilo no deja indiferente. Además, en este álbum hay buenas canciones.  ‘Garden‘, que abre el disco, es una de ellas y deja al descubierto esa mala leche que les viene de serie. Con todo, también pueden sonar dóciles e ingenuas como las ciervas que eran antaño (quien dice ‘Warts‘ dice ‘Solar Gap‘) y ahí es cuando más se hacen querer. Detrás de su declaradísima condición lo-fi, de esas voces desaliñadas que se debaten entre gritos de hastío y coros lijados, hay melodías golosas que abren el apetito y lo sacian con nota. ‘San Diego‘, guiño a California y al colaborador Diego García (The Parrots), es una de ellas.

A excepción de algunas caras conocidas, como ‘Castigadas en el Granero‘, pocas son las canciones que despuntan sobre el resto. «Leave Me Alone» es un álbum plano pero fresco, que para desconectar del mundo funciona como el disco de Alvvays o el último de Mac DeMarco. Eso sí, la trama acaba ahí: o la coges o la dejas. Ellas quieren lo segundo pero mejor no les hagáis caso.

 

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

1 comentario

  • He escuchado muchas veces eso de que no hace falta tener una gran técnica para hacer buen arte. El posmodernismo a veces parece que nos deja tontos. Yo estoy en parte de acuerdo, pero sin olvidar que el éxito casual, con los límites de no dominar la técnica, se queda en eso: casualidad.

    Cuánto más sabemos, más podemos retorcer los límites a nuestro gusto. Estas chicas agotaron su creatividad, alcanzaron su límite, antes incluso de sacar su primer disco. Por eso es una chusta que pasará sin pena ni gloria. Deberían invertir lo que ganarán en clases de música.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.