Críticas

Mishima – Ara i Res [Recomendación]

mishima ara i res

Siempre he sido del parecer que una banda cuando llega a un determinado número de discos debe ser porque aun tiene buenas cosas que contar y, lo más importante, gente dispuesta a regalarle sus oídos (y sus bolsillos). De entrada llegar a un octavo disco, tal y como está el panorama musical, me parece casi que una proeza. Más cuando la esencia de la banda a nivel de integrantes sigue siendo la misma que al principio. En esa tesitura se encuentra Mishima, que con «Ara i Res», publicado hace unas semanas por The Rest Is Silence y distribuido por Warner, consigue llegar a esta bonita cifra y cimentando la continuidad de un proyecto capital para el pop cantado en catalán. Y lo hacen en un buen momento creativo por dos razones: en primer lugar porque da la sensación que bajó un poco el foco mediático que les alumbró (siempre a nivel local) con otros discos como «Ordre i Aventura» (2010) o «L’amor feliç» (2012) y eso da cierto margen para la tranquilidad; y en segundo lugar porque su disco predecesor «L’ànsia que cura» (2014) no fue su mejor trabajo. Todo hay que decirlo. Realmente representaba un cierto bajón al listón tan alto que habían conseguido mantener durante tiempo. Y como un paso atrás sirve para dar dos adelante, este nuevo disco llega en este punto de su caminar artístico.

De esta forma «Ara i res» se presenta como un disco que ha de servir para asentar un cambio de tendencia en la visión creativa de la banda liderada por David Carabén. Su último disco reflejaba una voluntad de cambio de tercio. Rebajando un poco el nivel de épica en las canciones, sin apostar tan a pecho abierto por la canción de pop redonda. Encontrar otras sonoridades, más pausadas, rememorando a la chanson française. Una fórmula más cercana al cantautor que cuenta historias con un buen soporte musical, más ornamental y acompañante que no protagonista. Ello junto a la voluntad de Carabén de hacer letras más “entendibles”. Narrar historias más que hilvanar metáforas o conceptos en formato pop. Contar las cosas de una forma diferente requiere también un envoltorio algo diferente. En este «Ara i res», Mishima consiguen asentar la diferencia de perspectiva, pero con mejor asentamiento. Como el arroz comido al día siguiente de hacerlo. Los ingredientes se asientan, los gustos se acaban de amalgamar, y el conjunto gana en potencia y en matices. Pues eso.

Asimismo, que nadie se preocupe, porque los melocotonazos pop siguen teniendo su cuota de representación entre las once canciones nuevas de este nuevo disco. ‘Qui més estima’ es un claro ejemplo de olor a hit y canción con papeletas de single. La canción es una traducción y adaptación de The More Loving One de W. H. Auden. Y es Mishima por todos los poros y acordes. Hablando de amor, de metafísica y una bella línea de guitarra edulcorada con toques de piano. Hasta un puente en forma de palmas para encarar el último estribillo. La canción que abre el disco entra también en este grupo, con unos acordes de guitarra y estructura que nos recuerdan tanto a los tiempos de ‘Ordre i Aventura’. Además con acompañamiento de cuerdas, algo que la banda ha añadido hace tiempo y que les hace crecer tanto a la hora de presentar su sonoridad. Y la más pop de todas es ‘Jimi’, un pelotazo redondo como un sol de tres minutos y medio. Finalmente, en este grupo podríamos poner ‘Hasta que lo miras’, la canción que cierra el disco. Con un riff de guitarra donde Dani Vega saca a relucir la genialidad de sus dedos canarios. Y una peculiaridad que me ha encantado. Estructura pop académica pero el estribillo, en lugar de ser cantado, es solo melodía. Una especie de spoken word o po recitado con un estribillo solo musical. El invento les ha salido redondo.

Este artilugio nos recuerda a otra canción del mismo disco, concretamente a ‘No hi ha banda’, una pieza instrumental en medio del disco, de 47 segundos que parece una forma de descanso entre actos. Como más adelante ‘L’or’, otra pieza instrumental, pero esta vez con mucho más músculo. Guitarras como morcillas y un bajo marcando paquete. Desde aquí les animamos que sigan con los experimentos, si han de ser así de bien resueltos.

Por otro lado, seguimos encontrando la vocación trovadoresca de Carabén, como apuntábamos anteriormente. ‘Menteix la primavera’, ‘Posa’m més gin, David!’ o ‘El tobogan’ son claras herederas de las piezas de ‘L’ánsia que cura’, donde el cantar, casi recitar, de David es el protagonista, y los acordes juegan el papel de comparsas. La historia es la protagonista y es la que lleva todo el peso del cotarro. Piezas más sosegadas, que no permiten mover el pie al compás del bombo de batería.Una introspección en toda regla. Da la sensación que es el disco donde el compositor muestra más claramente sus vivencias personales, o de una forma más entendible. Donde los hechos personales no se enmascaran tanto en la metáfora o en el concepto y caen totalmente a plomo ante la audiencia. En definitiva otra forma de disfrutar de las canciones de esta banda con tanto a sus espaldas. Un nuevo escenario que parece se ha asentado con este ‘Ara i res’. Es más, he leído en más de algún sitio que este es el mejor disco de la carrera de Mishima. Personalmente esto de valorar discos nunca he sabido hacerlo, porque su importancia viene ligada a la subjetividad y las vivencias de cada uno. Servidor recuerda con especial cariño ‘Trucar a casa, recollir les fotos, pagar la multa’, en el lejano 2005. Porque descubrí una banda que cantaba en mi lengua materna y no daba vergüenza escuchar por el abuso del tópico romántico Disney y la metáfora fácil de can Coelho. Podía hablarse de amor sin que te subiera el azúcar y se podían usar referentes como calles de tu ciudad o tu equipo de fútbol. Por eso es mi disco favorito, porque significó algo en mi vida.’Ara i res’ es otra cosa para mí, pero puedo entender que sea bautizado como un gran disco. Por lo completo que es en registros, por el poder de las canciones y la contundencia literaria de sus letras. Sin duda, un muy buen disco que parece va a llevar bien el paso de los años, como un buen Penedès.

Resumen de la crítica:

Nota7.8
Oscar Villalibre
Redactor en Binaural desde hace más de 3 años. El pop y el soul son el motor. Las guitarras afiladas, las trompetas y los violines el mejor impulso. Twitter: @oscarvillalibre

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