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Nicolas Jaar – Cenizas | Crítica

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Si en Binaural hace poco más de un mes recordábamos que Nicolas Jaar llevaba cuatro años sin sacar un álbum bajo su propio nombre, la espera se ha acabado bastante rápido. El chileno-americano no ha construido demasiada incertidumbre y este viernes publicaba su segundo LP del año, que, como trataremos de defender, funciona como complemento a su “2017-2019” de febrero. “Cenizas” es un intento de poner nombre a todas las emociones que íntimamente nos produce el mundo representado en “2017-2019”. En un mundo conducido por la continua sensación de crisis y erupción, Jaar ha decidido componer un trabajo que hable desde el arrobo y el recogimiento más personales. Y lo consigue hasta un extremo tal vez excesivo; “Cenizas” es un trabajo tan leve, que parece balancearse entre la mayor de las fragilidades y el más inaccesible de los solipsismos.

En “Cenizas” encontramos al Nicolas Jaar más low key hasta la fecha. Toda energía y toda sensualidad están en el disco obliteradas o meramente insinuadas con muy poca intencionalidad. Es un álbum especialmente oscuro, sosegado y reflexivo, que tal vez nos ayuda a entender mejor que nunca para qué utiliza Jaar su nombre original: para expresar sus más profundas inquietudes, impresiones y pretensiones experimentales. La sección coral de ‘Vanish’ nos anticipa este mood específico, un LP casi ascético, en el que no hay demasiado hueco para esos trucos artificiosos a los que el artista nos ha habituado, y sólo un rumiante rumor, un suave eco y una expansión sonora vaporosa, casi imperceptible en la primera escucha.

En un principio “Cenizas” es lo que promete: una colección de ruinas y pavesas, poco más que unas ideas descompuestas flotando en unas pistas que suenan demasiado lejanas; como si vinieran de un lugar ya irrecuperable, de un autor desalentado, incinerado. También este es el disco más cercano al “Space Is Only Noise” que lanzó a la fama a Jaar. Un trabajo que no queda otra que sentir como personal, tan personal que ni siquiera se esfuerza en facilitar el acceso al oyente; al igual que su último trabajo como Against All Logic, salvo dos o tres cortes, no localizaremos ningún afán melódico ni amigable… Ningún puente de entendimiento.

Jaar, que el otro día mientras regalaba el streaming de su disco confesaba que estaba en Italia, pone títulos a sus canciones en italiano, español e inglés: tenemos gotas, la calidez de agosto, escombros, barro… “Cenizas” da una ligera impresión de poder escucharse con otros sentidos, de requerir de una escucha más fisiológica, que reconecte con el espacio habitado. Tal vez uno de los momentos álgidos y más reveladores del disco sea ‘Hello Chain’. De nuevo Jaar vuelve a recurrir al uso unos coros de clara influencia religiosa, y “Cenizas” se convierte en ese necesario ejercicio ascético de la cuarentena en el que volver a conectar íntimamente con nosotros mismos; girar el rostro, como en la portada, hacia lo que podamos encontrar en nuestro interior, a modo de reconciliación.

Parece también, que la fecha de lanzamiento de “Cenizas” no es demasiado arbitraria. Anunciado de manera abrupta el 12 de marzo, apenas empezaba la crisis en la que ahora estamos profundamente sumidos, el LP no es solamente una necesaria bajada de revoluciones a la esquizofrénica propuesta de “2017-2019”; sino que es también un trabajo “urgente” (en el sentido menos candente o nervioso posible) para el tipo de vida que llevamos en estos momentos. En él pocos momentos pueden destacarse al modo de singles, -tal vez el extraordinario cierre ‘Faith Made of Silk’, ‘Mud’ o la propia ‘Cenizas’, que recuerdan a las bonus tracks de “Sirens”- por lo que la atención se dirige en vez de a lo que hay que escuchar, a cómo ha de ser escuchado.

Aunque la exploración de Jaar resulta admirable, en algunos momentos el chileno parece demasiado ensimismado en sí mismo. “Cenizas” sugiere además de toda la comentada sensibilización, una suerte de desprendimiento de sí (‘Vanish’, ‘Vaciado’, o ‘Sunder’ dan buena cuenta de ello) que no termina de consumar o de hacer efectiva. Tal vez esa es la pega que se le puede poner a un trabajo que por lo demás es propicio e ideal para ser escuchado estos días. Nicolas Jaar vuelve a frustrar una vez más la expectativa, como sólo saben hacer los grandes músicos; demostrando que el estilo experimental, acompañado de letra o -mejor- no, tiene mucho que decir sobre nuestro presente. Tal vez más que ninguna otra estrategia compositiva.

Streaming completo de «Cenizas» de Nicolas Jaar:

Resumen de la crítica:

Nota:7.6

Pros

  • La inestimable capacidad de Jaar para hacer oídos sordos a lo que se espera de él
  • La enorme sensibilidad que transparenta un trabajo de este tipo

Contras

  • No todo el mundo tendrá el peyotl a mano en esta cuarentena

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