Críticas

Nicolas Jaar – Telas | Crítica

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No todos los años un artista tan relevante en el ambiente electrónico como lo es Nicolas Jaar lanza tres álbumes. El chileno ha vuelto tres meses después de su LP “Cenizas” con su continuación, o por así decirlo, su complemento. En la potente entrevista de Resident Advisor lo explica: “Telas”, “Cenizas” y “2017-2019”, tenían que salir a la vez, era la idea inicial. Trazar paralelismos y continuidades, o encontrar diversidades que conversan entre ellas en estos tres trabajos es sencillo. ‘Hello Chain’ y ‘Faith’ comparten samples, por ejemplo. Este es el punto de partida para “Telas”, un trabajo que parece llevar al extremo las pretensiones de abstracción de “Cenizas”, pero sin el solipsismo que aquejaba, con una experimentación que, sin embargo, sufre un devaneo desorientador.

“Telas” es el nuevo clímax experimental de la carrera de Jaar. Es un trabajo en el que sus residencias como artista, su interacción con grupos de investigación sonora y su (más que necesario) abandono de la vida-tour se ven plasmados con mayor fidelidad. Si en “Cenizas” mencionábamos, en un sentido metafórico las pavesas, aquí cada elemento sonoro se convierte realmente en una. Los distintos recursos flotan por el aire, se levantan, brillan, se apagan, abrasan el oído… “Telas” es uno de los discos más rechinantes que podamos recordar, lo mismo compone una hermosa melodía que se derrumba a los diez segundos de comenzar, que forma una cacofonía de instrumentación jazz como introducción de un movimiento (‘Telahora’).

Siendo el álbum más atrevido y aventurero de Nicolas Jaar, “Telas” contiene varios aparentes defectos. La interesante propuesta de incluir sólo cuatro canciones que alcanzan cerca del cuarto de hora cada una, se ve frustrada en seguida: en cada una de esas cuatro “secciones” hay varios movimientos tan diferenciados que bien podrían pertenecer a canciones diferentes. Esta incongruencia produce una de más alto rango: en ocasiones hay movimientos que no tienen apenas materialidad. Y no hablamos de la sutilización y la fineza de “Cenizas”, sino de algunos elementos, sobre todo en la sección de la percusión, que parecen utilizarse sin demasiado sentido. Nicolas Jaar parece olvidarse en ocasiones de que el ambient no es sólo un campo de experimentación, sino que suele contener algún tipo de coherencia interna; cosa que en “Telas” suele aparecer, pero no siempre.

Si en el segundo movimiento de “Telahora” Jaar nos recuerda al Jim O’Rourke que unió fuerzas con Oren Ambarchi, apenas unos minutos después parece simplemente estar trasteando con el Ableton. No nos malentiendan: “Telas” es un notable trabajo, que efectivamente enlaza muchas de las dinámicas que Nicolas Jaar lleva dos o tres años practicando; pero efectivamente se refiere más a un ejercicio de praxis que de composición. Da buena cuenta de ello la web interactiva en la que podemos jugar con el disco deconstruido. A eso es a lo que clama “Telas”, a la idea de generar un espacio de encuentro (más necesario que nunca) a través de la música, y lo hace mediante una serie de piezas de una sonoridad fragmentaria y en algunas ocasiones demasiado espaciada; que sin embargo en otros instantes casan con gran belleza.

Junto los momentos menos chirriantes instrumentalmente destaca la hermosa “Telahumo”. Una canción que llega a parecer una versión sin percusión de algo anterior de Jaar, pero que sobre todo es embelesadora por saber aclimatar a la perfección y durante un tiempo récord (catorce minutos) el esteticismo y el arrojo del chileno. El músico parece en este nuevo trabajo completamente entregado a una huida hacia adelante, de la que es posible que salga más apreciado como artista conceptual que como compositor. Aunque su arraigo a sus ideas y a sus ideales es admirable, parece importante destacar que lo más relevante en “Telas” sigue siendo el sonido y por qué no: la música. Si Jaar es consciente de esto seguirá haciendo trabajos o proyectos (pues este es un proyecto de tres álbumes) tan interesantes como el que forman “2017-2019”, “Cenizas” y “Telas”. Sin duda el trabajo más ambicioso de lo que llevamos de año en el campo de la electrónica.

Si en 2011 “Space Is Only Noise” era el amigo que te pasaba el primer porro, en 2020 este trío de discos es un viaje reflexivo y astral comparable al sapo bufo. El escapismo y la ambición de Jaar no conocen límites, para bien y para mal. Para bien porque en “Telas” se traspapela el obsesivo desprendimiento que Nicolas Jaar parece ansiar, para mal porque en ocasiones ese desprendimiento hace no sólo que desaparezca su autor, sino que desaparezca la propia música. Ahí está la necesaria paradoja de “Telas”. Dios nos libre de la estructura y el estándar, pero nunca de la necesidad de dialéctica entre los distintos elementos de una propuesta musical.

Resumen de la crítica:

Nota:7.3

Pros

  • Telahumo’ y la sección final de ‘Telallás’
  • Ojalá más músicos fueran tan intrépidos y desafectados hacia su sonido como Jaar

Contras

  • El efecto túnel de la experimentación: la indiferencia hacia lo que no sea ella.

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