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Other Lives – For Their Love | Crítica

other lives for their love

Entre la vida real y la ciencia ficción existe un limbo al que solo se puede llegar por una vía: la artística. No me he fumado nada. Esta idea no se basa en adornar una historia inventada con notas de verdad y realismo, sino en dotar una realidad de una profundidad insondable, o sea, irreal. Hay películas que acarician ese estadio, igual que hay grupos de música, como Other Lives, que se pierden en su propio Triángulo de las Bermudas. En casi una década, la banda de Jesse Tabish lo ha llegado a trazar tres veces: la primera, con «Tamer Animals» (2011), debut del que no regresamos. La segunda, en «Rituals» (2015), un triángulo obtuso en el que experimentaron y del que podías salir rebotado. La tercera ha llegado ahora, cinco largos años después, con un álbum titulado «For Their Love» (ATO Records, 2020) que está segmentado por tres ángulos iguales: dinero – amor – muerte. Dentro de este equilátero musical sucede de todo. Con épica, al límite del delirio y con las formas propias de un relato cinematográfico.

Ese relato tiene un único escenario: la apañada cabaña de la portada, situada en Oregón, donde la banda ha vivido, madurado y grabado todo el disco. Puede parecer un hecho anecdótico, pero en este caso la barrica se nota en la atmósfera. En ella, lejos de tantear con ideas que podían estar más cerca de los últimos Radiohead (Joey Waronker, batería de Atoms of Piece y co-productor de «Rituals», seguro que nos lo explicaría mejor), los de Oklahoma invocan su épica primaria y más profunda con elementos clásicos y, sobre todo, orgánicos. Cómo todos ellos convergen dentro de ese área negra (porque es triste a más no poder) es algo ilusivo. No sabes muy bien cómo, pero los pasajes orquestales de «For Their Love» -que en muchos casos evocan inevitablemente los 60- van de una punta a otra: del Spaguetti Western de Morricone (‘Sound of Violence‘ o ‘We Wait‘) al clásico contemporáneo de The National (‘Cops‘). Sin embargo, estilísticamente el álbum no se deforma. Como he dicho, su traza es simétrica. Other Lives despliegan el abanico bien escalonado, mostrando la variedad de cartas que juegan, y creando efectivamente la ilusión, que no la magia.

Es como fantasía sonora, casi etérea, si no fuera porque cada canción te hace bajar de las nubes con sus letras, la gran mayoría basadas en las luchas morales de las personas con sus realidades. El propio Tabish no queda excluido de esa ecuación y eso se puede ver rápidamente en temas como ‘We Wait‘, que dedica a su amigo fallecido Tommy. Fue «ese hermano mayor que nunca tuvo» y que arrastra la espeluznante historia de haber sido asesinado por un sicario. Aquí, en lugar de evadirse del trauma, el cantante coge el toro por los cuernos y le da a la música un sentido terapéutico: «en mis sueños a menudo pienso en ti, me pregunto dónde has estado. Verás, no recuerdo mucho desde entonces«. La intensidad de este disco se mide más bien por lo que cuenta, aunque su ropaje sonoro tiende a dramatizarlo. La Burtoniana ‘Nites Out‘, acomodada con esos pianos llenos de rimel tan Dresden Dolls, es un ejemplo evidente. O ‘Hey Hey I‘, de compás acelerado (inédito hasta la fecha), también le pone el acento. Aunque al revés también: desde el sutílisimo rechinar natural de la madera, los tres acordes de una acústica (‘Dead Language‘) o los airosos violínes (‘All Eyes‘), Other Lives llegan muy hondo.

Salir luego cuesta. «For their Love» invita a creer en la ilusión, en la esperanza y en la superación, sin más. Si entras en ese vórtice de emociones, en el que cada arista instrumental está esculpida con tiempo y cariño, acabas saliendo anonadado. Ya pasa. Cuando la armonía es tan caudalosa, puede llegar a aturdir hasta el punto de creer que estás en un sueño. Aquí nadie desaparece del mapa. Eso sí, a la que traspasas esta nueva línea imaginaria trazada, vuelves siendo otro. To be continued.

Streaming de «For Their Love» de Other Lives, aquí.

Resumen de la crítica:

Nota:7.5

Pros

  • Pureza, calidad y detalle en el sonido que construyen. Madurado y evolucionado con el tiempo, como el buen vino
  • La poca pretensión que hay detrás del disco. Defiende una idea conocida y va a muerte a por ella.

Contras

  • Quizá la intensidad. La van trabajando de maneras muy diferentes. En este sentido, sube y baja cual noria. Nos montamos y desmontamos demasiado a menudo del delirio.
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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