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[Recomendación] Cymbals Eat Guitars – Lose (2014)

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Hay muchas maneras de afrontar y asumir la muerte, de canalizar el temor y la frustración que nos invade cuando ésta está al acecho o irrumpe en nuestras vidas, pero no siempre resultan todas beneficiosas. Podemos obcecarnos en ella y estancarnos, o, por el contrario, aceptarla, aprender y crecer como ha hecho Joseph D’Agostino (frontman de la banda) ante la pérdida de su amigo Benjamin High. De una forma u otra, su ausencia ha marcado la trayectoria de Cymbals Eat Guitars: desde sus inicios, cuando los de Staten Island querían comerse el mundo con un debut de contundente rock melódico, hasta a días de hoy, con ya cinco años de experiencia y un tercer álbum que, por primera vez, se inspira profundamente en el vacío que dejó su compañero. La llama de «Lose» (Barsuk Records) se alimenta de esa pérdida y de otras desolaciones que han derivado de ella, aunque en esta ocasión, la añoranza por la época en que la música podía cambiarlo todo no es en vano. El gran disco de rock que Cymbals Eat Guitars andaban buscando y que, de hecho, ya materializaron años atrás, resurge esta vez con más intensidad que nunca.

Ni la tristeza ni los desengaños que la vida le ha deparado (su gran debut pasó sin pena ni gloria) han podido con él. Con perseverancia y serenidad, el cuarteto estadounidense no solo ha facturado el mejor álbum de su carrera, también ha logrado sobrellevar una situación de desamparo con abrumadora madurez. Y es que más allá del afecto que unía a ambos amigos, hay razones que me obligan a pensar que detrás de este álbum descansa un propósito vital trascendental: el de hacer de Cymbals Eat Guitars un proyecto de vida. Porque lejos de ahogarse en un pozo de lamentos han sacado lo mejor de ellos para marcarse un disco que, paradójicamente, recupera las armonías que en algún momento abandonaron en»Lenses Alien» (2011).

‘Jackson’ nos sitúa de inmediato: los primeros acordes que oímos mezclan el piano con los inconfundibles alaridos de D’Agostino, más nítidos y palpables que de costumbre. Su desarrollo, a parte de ser extenso, es complejo y sintético (aunque no lo parezca): son seis minutos basados en la mitología regional y musical de Nueva Jersey que muestran una transformación anímica fascinante; la fragilidad y la delicadeza del inicio, el incontenible lamento de dolor y la superación, que, como no podría ser de otra forma, llega de la mano de la vigorosa voz de D’Agostino.

Su voz, la que fue y sigue siendo una de las cualidades más notables del conjunto, adopta nuevos matices en este disco. Lo vemos, por ejemplo, en la mastodóntica ‘Laramie’, otro polifacético ejercicio de post-rock en los que muestra su gran abanico de registros. Precisamente, en ella también encontramos acercamientos a terrenos que nos resultan menos familiares, como su inicio, enmarcado por unos sintetizadores que abrazan dócilmente a los setenta. Pese a ello, su fijación por Pavement y los noventa sigue siendo prioritaria.

Con un pie en el noise rock y otro en el indie rock de toda la vida, Cymbals Eat Guitars despliegan un sonido que se acerca mucho y a la vez poco al de su debut, «Why There Are Mountains» (2009). Como decía, hay una evolución, un aprendizaje que se manifiesta tanto en las letras como en la forma de los temas. ‘Xr’, que habla de los sueños frustrados de su infancia, no puede sonar más eufórica y enfurecida. D’Agostino vuelve a llevar su voz a unos límites que rozan la barrera de lo estruendoso; su seña de identidad al fin y al cabo, lo que nos hace seguir conectando con ellos cinco años después. ‘Place Names’ y ‘Child Bride’ adoptan una perspectiva más nostálgica, que no dramática, mientras que ‘2 Hip Soul’ termina recreando todos esos agrios sentimientos con excepcional grandilocuencia.

https://www.youtube.com/watch?v=_JMBhPdUZ4g

Otro momento más para la catarsis que cierra un disco que de entrada puede resultar poco obvio. «Lose» es un álbum que, al igual que sus antecesores, exige tiempo y sensibilidad. Solo así uno llega a abordar con totalidad la complejidad que guarda en su interior. Cuando la descubres, algo cambia en tu concepción de la banda.

Escucha el álbum al completo vía Spotify.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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