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[Recomendación] Local Natives – Hummingbird (2013)

Hace casi tres años que los californianos Local Natives irrumpieron con un debut (‘Gorilla Manor’) para mostraron una hábil facilidad y buen gusto a la hora de cohesionar varios de los recursos más exitosos de los últimos tiempos, desde los falsettos y coros a lo Fleet Foxes o Wild Beasts, pasando por las guitarras juguetonas (más cercanas a Foals que a Vampire Weekend, en ese empeño que tienen algunos de ver revival africanismo en todo) y un cierto regustillo a Arcade Fire.

Que los de Silver Lake no iban a jugar exactamente las mismas cartas de su debut en su continuación ya se ve en el arranque de su nuevo trabajo, ‘Hummingbird’. En ‘Gorilla Manor’ sacaron dos de sus mejores temas hasta la fecha, ‘Wide Eyes’ y ‘Aeroplanes’, juntitos y de primeras para captar (y de qué manera) la atención. En este ‘Hummingbird’, intentan hacer algo parecido con ‘You&I’ y la potente ‘Heavy Feet’, poniendo en la parte frontal del escaparate el mejor género, pero con una diferencia muy sustancial. El tono es más crudo, más triste. Nubes sobre California. Unos aires que revolotean por todo el disco y que recuerdan al giro que pegó Luke Jenner con The Rapture en su magnífico ‘In the Grace of your love’. Un movimiento arriesgado tratándose del segundo disco, ése que siende pende como espada de Damocles sobre un grupo que está arrancando. El que puede encumbrarte o, por el contrario, mandarte a la fosa abisal del olvido. Este negocio admite pocos tropezones. Y es difícil vaticinar qué supondrá para los Local Natives. Porque el talento sigue ahí. Quizás el riesgo les merezca la pena, como a The Maccabees con su inesperado ‘Given to the Wild’ (2011).

Musicalmente, Kelcey Ayer (teclado y voz), las guitarras de Ryan Hahn y Taylor Rice y la peculiar batería de Matt Frazier no varían la fórmula. Mezclan sus instrumentos de forma aparentemente algo dislocada, pero, de algún modo, efectiva. ‘Black Balloons’, es el mejor ejemplo. Abre un riff pegajoso de guitarra, tres segundos más tarde aparece la batería marcando un ritmo militar, unos segundos después entra la otra guitarra para marcar una línea casi imperceptible, que da paso a un bajo protagonista y con todo esto funcionando de repente se abre la escena para un órgano. Local Natives paren sus canciones como algo orgánico: vivo en tanto en cuanto todos los elementos tienen su cabida y ninguno es ajeno al otro, se ensamblan y retroalimentan constantemente.

A ello ayuda Aaron Dessner, de The National, con una producción límpida, acorde a la pulcritud que trasmite la banda. Incluso en momentos de aparente desmane, como ‘Wooly Mammoth’, una de las mejores canciones de este arranque de año. Con una épica medida, úbicados en una onda más similar a los Grizzly Bear, los Local Natives tienen una marca que los hace distintivos. La acelerada, discontínua y extravagante batería. Una especie de marcapasos arrítmico para el corazón que late en todo el disco y que con este tema en concreto induce al estado de angustia que transmite Ayer mientras entona “This will swallow me, swallow me alive…”.

Hay momentos ensoñadores (‘Ceilings’), introvertidos (‘Three Months’ y la tremenda ‘Black Spot’ con su forma de ponerte en tensión a base de una sola línea de piano) y otros incluso hasta cierto punto bailables (‘Breakers‘). Mención aparte merece ‘Colombia’. Una especie de regalo póstumo de Kelcey Ayer a su madre, de nombre Patricia, recientemente fallecida. Es imposible no sentir empatía emocional cuando se abre el pecho en canal cantando ‘Patricia, every night I’m asking myself, Am I giving enough? every night I’m asking myself, Am I loving enough?‘.

Desentrañado este ‘Hummingbird’, queda cierta inquietud por saber el grado de aceptación que va a tener y si el público le va a dar la espalda por no tener el tono veraniego e inmediato de aquel ‘Gorilla Manor’. Sería una pena. En Local Natives hay más chicha de la que parece…

Este “Hummingbird” de Local Natives lo podéis disfrutar al completo a través de Spotify:

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

8 comentarios

    • Es cierto que hay algún momento en que rebaja, pero a diferencia de otros discos, donde la escucha (y re-escucha) continua para escribir la reseña acaba cansándote un poco, en este disco me pasó justo lo contrario. Con cada nuevo repaso me hacía apreciar incluso canciones que al principio no me habían entusiasmado. Por eso quizás la nota alta. Ya había visto vuestra crítica, me gustó y coincido en que You&I, Heavy Feet, Breakers y Colombia son lo más redondo, aunque yo añadiría también a Wooly Mammoth ¡Un saludo! 😉

  • Muy buena crítica.
    He escuchado este “Hummingbird” y me he enamorado al instante. Me parece mejor que el anterior. Más sutil, más emocionante e intenso y desde luego Columbia te pone los pelos de punta. Gran banda que tiene toda la pinta de ir a más.

    Un saludo!

  • Para mi gusto personal me parece de lo mejor que ha parido este año musicalmente hablando. Una obra de arte. Es con diferencia, el grupo que más ha progresado de un disco a otro. Gorilla Manor me parece un disco segundón, normalito y discreto. Hummingbird si embargo me pole la piel de gallina, no hay canción floja o mediocre, es antológico, sublime, un joya hecha obra de arte. Para la posteridad.

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