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Tool – Fear Inoculum | Crítica

Y al grito de “Keep calm / Fuck, here we go again”, segundos antes de desatarse la tormenta de ‘7empest’, último corte del nuevo disco, Tool han certificado categórica y definitivamente su regreso. Tras un silencio de 13 años motivado, entre otras cosas, por un engorroso litigio judicial, el cuarteto californiano presenta por fin “Fear Inoculum”, su quinto álbum: un trabajo sobresaliente y rotundo por el que ha merecido la pena cada uno de los casi cinco mil días de espera.

Porque lo tiene todo. Todo lo que un seguidor del culto de Tool necesitaba para seguir creyendo en su dogma musical: sus clásicos arpegios y riffs envolventes de guitarra, siempre dibujando espirales hacia otro enigma; esa intrincada amalgama de laberintos métricos, capaces de construir y deconstruir estructuras monumentales, capaces de manipular el caos hasta convertirlo en orden; los magnéticos diálogos instrumentales donde bajo, guitarra y batería, en ocasiones, intercambian funciones melódicas y rítmicas; y, cómo no, ese halo místico y trascendental que, curiosamente, en este caso más que en entregas anteriores, se traduce en un discurso central claro, nítido y más conectado con las problemáticas humanas globales de nuestros días de lo que pueda parecer.

Siguiendo la línea del mensaje de “Eat the Elephant”, el reciente último disco de Maynard al frente de A Perfect Circle, “Fear Inoculum” parece contener en el epicentro de su discurso un desesperado llamamiento al despertar del ser humano, a su definitivo empoderamiento, primero como individuo, para desde ahí construir un mundo mejor en comunidad. ‘Descending’, una de las cuatro o cinco mejores canciones escritas por Tool en toda la trayectoria, en opinión de quien firma estas líneas, incide en la idea de que la humanidad, sumida en el letargo, se está cavando su propia tumba, posiblemente en referencia velada al cambio climático motivado por nuestra forma de vida consumista-capitalista. Versos como “Free fall through our midnight / This epilogue of our own fable” o “Drifting through this boundlessness / This madness of our own making”, y no digamos “Sound the reveille / To be or not to be / Rise / Stay the grand finale / Stay the reading of our swan song and epilogue”, dibujan un escenario pre-apocalíptico que solo Tool sabe revestir de contundencia instrumental y trascendencia profética antiheróica a partes iguales.

Grabación en vivo de ‘Descending’

El mensaje, no obstante, dista mucho de ser derrotista (que hablamos de Maynard, amigos). “One drive to stay alive / Elementary / Muster every fiber / Mobilize / Stay alive / (…) Call us all to arms and order”, concluye a continuación, marcando la dirección a seguir. En otras palabras: ¡Espabila! ¡Despertemos! … si no queremos desvanecernos como especie. Pero ‘Descending’ no es solo letra. Dicho todo esto transcurridos apenas siete minutos, los últimos seis son de pura progresión instrumental, vertiginosa y desafiante, otorgando una asombrosa redondez a un tema que nace de un arpegio al estilo ‘Eon Blue Apocalypse’ o ‘Wings for Marie (Part 1)’ para acabar desatado como ‘Push It’ o ‘Aenima’.

Desde ese centro neurálgico y discursivo, el disco toca diversas temáticas que pueden conectarse más o menos (ese juego siempre está ahí con Tool), algunas de las cuales podrían explicar por qué hemos llegado hasta aquí. El exceso de introspección paranoide que nos hace más y más intolerantes, por ejemplo, expuesto en la compacta y contenida (hasta su explosión progresiva en el 06:15) ‘Culling Voices’, seguramente el tema más directo y estructuralmente “sencillo” de todo el álbum; o la voraz necesitad de transcender para olvidar nuestra humilde y miserable condición humana, mortal y material, abordada en ‘Pneuma’: un corte paradigmático de Tool, donde se crea una estructura rítmico-melódica reiterativa y envolvente, eclosiona de ella una variación progresiva, para luego volver a la estructura primigenia en busca del clímax, al estilo de ‘Reflection’ o ‘Right in Two’.

Otro de los paradigmas estructurales de Tool, ya mencionado en referencia a ‘Descending’, es el del final desatado, a espiral abierta, dejando inertes los restos de su estructura inicial, como si fuera la piel muerta de un reptil tras haber eclosionado su forma más desarrollada. Así funciona ‘Invincible’, con una variación ruda al estilo ‘Vicarius’ o ‘Jambi’, de guitarras pesadas y ritmos plomizos. También ‘Fear Inoculum’, que nos ofrece dos partes claramente divididas (en el 05:50): ordenada la primera, desatada y caótica la segunda, llena de clímax y de cambios de estructura. Y más o menos también ‘7empest’, vertebrada sobre una base galopante que nos guía para no hacernos perder pie durante sus 15 minutazos, pero que se dispara en solos, riffs y derivados melódicos constantemente. Aquí el viaje es turbulento e imprevisible, como cabalgar con la Khalessi a lomos de un dragón mientras arrasamos a fuego a nuestros enemigos. Una verdadera tormenta de Tool en su estado más bruto a hostil, al modo ‘Third Eye’.

Porque, con una lírica explícita y agresiva, ‘7empest’ exhibe toda la furia desbocada de los californianos. Hay quien leerá en sus versos una crítica al poder y a quienes se eximen de responsabilidades por la cruda realidad del mundo en el que vivimos, y a quienes una buena tormenta de fuego tal vez no les vendría mal; pero versos como “Shame on you now / No amount of wind could to begin to cover up your petulant stench and demeanor” o “So try as you may, feeble, your attempt to atone / Your words to erase all the damage cannot” parecen ir más allá, quizá a un terreno personal en referencia a los fangosos problemas legales que felizmente han podido superar.

De ser así, no habría mejor respuesta al daño causado que un trabajo duro, certero y categórico como es “Fear Inoculum”: la prueba definitiva de que el culto a Tool no fue solo una rara enfermedad adictiva de la generación del cambio de milenio. Muchos de los estilos de la encrucijada que confluyó en los californianos entonces ya han muerto; ellos han sobrevivido. Puede que se echen en falta propuestas más directas como las de sus primeros tres álbumes, pero la naturaleza de Tool ha sido siempre expansiva y «Fear Inoculum», además de ser la perfecta continuación natural de «10.000 Days», responde al siguiente paso lógico en la espiral que siempre han marcado Maynard y compañía. El cetro sigue siendo suyo.

Resumen de la crítica:

Nota:9

Pros

  • Como si no hubieran pasado 13 años

Contras

  • Las líneas melódicas vocales no están a la altura de la instrumentación

2 comentarios

  • Apenas lo escuché dije «es una poronga» suena a algo que ya escuché en otros temas, imaginaba mejor producción, más crudeza, más explosión…. Y conforme lo voy escuchando me va encantando cada vez más. Para mí, el último de APC, Puscifer y 10000 días dejaron la vara MUY alta para este disco, y a primera impresión me desilusioné. Pero con las reescuchas todo cambia. Una exquisitez

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