DARKSIDE – Spiral | Crítica

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Personalmente, me dejó más sorprendido el anuncio de “separación” de Darkside que el de su regreso. Dado el pelotazo que habían pegado juntos y lo prolija que es la carrera de Jaar en solitario, ¿no era evidente que este proyecto quedaría apartado durante un tiempo relativo? ¿Por qué divulgarlo entonces tan dramáticamente? El dúo formado por Dave Harrington y Nicolas Jaar, que lanzó su estupendo debut “Psych” en 2013, ha vuelto después de ocho añetes. Un poco desordenada, esa es la noticia. Después de que Jaar sacase –nada menos- tres discos en 2020, nos llega un poco más tarde la continuación de su proyecto más funk, uno que en 2013 tonteaba alegremente con el soul de experimentación (bandera de sus últimos discos), pero que ya en los directos de 2014 denotaba una obsesión sofocante por los ritmos de baile pegajosos y de bpms admisibles para cuerpos no intoxicados en exceso (¿Si?).

Ahora, después de tanto tiempo, tenemos con nosotros el segundo álbum de Darkside, “Spiral”. La aparente continuación de “Psych” comienza marcando las distancias: la percusión del primer corte, ‘Narrow Road’, hace referencia directa a “2017-2019” de Against All Logic. Un breakbeat que se agolpa y se derrama sobre la voz de Jaar y un ritmo más bien pausado; cómo no, con los agudos y juguetones punteos de Harrington. Y “Spiral” tiene, para qué engañarnos, un nombre bastante adecuado. Desde el inicio nos introduce en un ciclón que gira sobre sí mismo, basando su congruencia en la propia sucesión de las canciones y los ritmos; en el fluir de la guitarra y las pistas ambientales (sintes, un buen bajo, mareantes capas Jaarianas) sobre el beat, que es, por fin; el elemento más destacado del disco. Toda vez Darkside asumen esto, su segundo trabajo es un ejercicio plástico marcado por un funk sensual y seductor, que hace una suerte de simplificación o síntesis listener-friendly de la propuesta de Jaar y Harrington (esta última, todavía un tanto difusa) en solitario. Y hace esa síntesis con bastante tino.

¿Dónde está el principal problema de “Spiral, pues? En las canciones no marcadas por el groove, carentes de ritmo y con una suerte de pretensión experimental. Después del “Nymphs”, la impresión que nos da es la de que Jaar ha tenido ya bastante tiempo de hartarse de hacer esas pausas silentes, y que cuando deja de centrarse en aportar beats sexys, sorprendentes y por qué no, sofisticados, se desordena un tanto su sinergia con Harrington. Esto sucede de forma muy evidente en ‘Spiral’ y ‘The Question is to see it all’, aunque en esta última se produce, simultánea y paradójicamente, una especie de excepción. Explicamos. Algunos oyentes se han quejado de la etiqueta de rock psicodélico que le ha caído a “Spiral”, pero lo cierto es que en esta canción no podemos sino recordar otra hibridación en el género que salió bastante mal. Se trata del último disco de Alt J, el –indiscutiblemente- desatinado “Relaxer”. En él los británicos pasaron por el turbomix el rock estepario de los Doors hasta convertirlo en un meme 8bit que salió con las piernas por delante. Aquí (en ‘The question is to see it all’), sin embargo, la electrización de ese ambiente casi folk-americana, no sale del todo mal; simplemente resulta poco convincente en el desenvolvimiento del álbum.

Así, el aire casi western se mantiene en la tensión amenazante de ‘Lawmaker’ o en la hipnótica voluptuosidad de ‘I’m the echo’. Pero no es hasta las dos siguientes canciones, ‘Liberty Bell’ y ‘Inside is out there’, que alcanzamos el clímax de este “Spiral”; que cierra en un tono prácticamente sarcástico, muy similar al que lo hiciera “Psych” con el desgarbado ‘Metatron’. ¿Qué tal está entonces el disco? La verdad es que bastante bien. “Spiral” es otra forma de concebir y exprimir las herramientas más interesantes de Darkside, una especie de cosmic cowboy-music, o un Sergio Leone puesto de peyote en la nave espacial de Richard Branson. Y por desalentador que esto suene, la verdad es que es un disco que pone a prueba y revigoriza la armonía entre Harrington y Jaar. ¿Puede pedírsele algo más? Seguro. Pero desde la perspectiva del propio Nicolás, de hecho, no. Esta cesura para caer en un espacio tan accesible, divertido y fogoso como lo es “Spiral”, es un caramelito del que, como ya intuíamos o anunciábamos… Es uno de los artistas de electrónica más relevantes de la actualidad y uno de los más consistentes de la década pasada. Así que ¡venga, joder! A mover el esqueleto.

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