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Fontaines DC – Dogrel | Crítica

Fontaines D.C. Dogrel

Entrar en una tasca y que te sirvan un pintón o, mejor dicho, una copa de Jameson. Apagar la tele harto de tanto monotema Brexit. Celebrar un gol del Galway United sobre la barra, a lo Roy Keane, porque en el fondo te sientes un Hooligan. Cagarte en la anglofobia, es decir, en tu sociedad paleolítica. Luchar para que no vuelva a haber Irlandas divididas. Volver andando el día de St. Patrick a riesgo de despeñarte por un canal; todo por el patrón. La cultura es una, y tratar de preservarla en lugar de manosearla, reinventarla o fusilarla, es un acto sensato y generoso, especialmente viniendo del músico. Fontaines DC es ese grupo que puede adjudicarse el mérito de tajarse a revivalismos, pero no con el fin de pasar una noche loca y punto. Todo lo contrario: si hay algo que direcciona y sostiene sin tambalearse a “Dogrel”, su álbum debut, es ese amor (en forma de respeto y admiración) inherente por su tierra y su gente, patente desde sus influencias, ambientes y motivos. Lo de este quinteto irish suena demasiado puro para los tiempos que corren, como un cántico comunitario a lo You’ll never walk alone, o quizá mejor como un disco que perpetúa la cultura isleña.

Huyendo de algunos burdos clichés que he citado al principio (aunque al fin y al cabo, sintonizan inevitablemente con su música), los firmantes de “Dogrel” reivindican su cultura y realidad desde muchos niveles. Uno de ellos, el literario y poético. Recurriendo a fuentes de inspiración que nacen de los textos de Brendan Behan, dramaturgo dublinés, o directamente, partiendo de un título que significa un estilo de poesía muy simple, cotidiana y repetitiva (y que tradicionalmente se compartía en los bares). Así es como esta joven banda se atreve a explorar emociones enterradas, crudas, e incluso negativas, algo perceptible en el espíritu de las canciones y hasta en la portada. La imagen (by Bruce Davidson, correspondiente a un circo irlandés de los 60 llamado Duffy’s) de alguna manera captura ese popurrí de incertidumbres, enfados, algunas casi invisibles, pero todas presentes en la vida cotidiana de la capital irlandesa, que ya no es la que era.

En lo musical, todas esas emociones son escupidas con una fuerza enorme. En maneras, podría citar mil referencias de cada tema: ‘Sha Sha Sha‘ tiene un aliento a London Calling de The Clash que no se lo aguanta, ‘Hurricane Laughter‘ le guiña el ojo a The Fall sin cortarse un pelo (de paso también a sus sucedáneos Protomartyr), ‘Too Real‘ bebe del indie rock británico de aquellos Futurheads o Bloc Party en época de auge, ‘Boys In The Better Land‘, podría ser un mini-himno facturado por Peter Doherty en 2004. A lo largo de estos 11 temas de cadencias distintas revolotean un montón de nombres anglosajones, también otros irlandeses, como The Dubliners, The Pogues o a los incombustibles Girl Band. Sin embargo, la voluntad de Fontaines DC no es socavar los cimientos de cada género, sino beber un poco de cada uno de ellos, conservando lo mejor para aplicarlo a su misiva con creatividad. Y genialidad. Porque un tema como ‘Liberty Belle’, que engancha como superglue, no lo compone cualquier mente inquieta y cabreada.

Grian Chatten imprime el estilo con el hastío y dejadez de una voz identitaria. La reconoces de lejos con la facilidad con la que ves a Ian Curtis en sus manierismos. Fontaines DC no es una banda de punk al uso, como no lo fue IDLES, Shame o Eagulls. Ellos, además, pueden zanjar la discusión con una de esas baladas que marca la tradición: una tabernaria ‘Dublin City Sky‘ para acabar derramando jarras y abrazándonos todos con todos. Aunque no la toquen con el arpa, contiene casi la misma nostalgia que la clásica balada irish titulada The Foggy Dew (la citan en una estrofa de la canción). Hasta el último trago de la canción, Fontaines D.C. eructan orgullosos de haber compuesto un disco crítico y local, que no patriota. «Dogrel» es un trébol irlandés. Y de cuatro hojas.

Escucha en streaming «Dogrel» de Fontaines DC. El grupo irlandés estará este verano en directo en el Vida Festival 2019 y en el FIB 2019. Y a finales de año en Madrid (1 de noviembre, Changó Live).

Resumen de la crítica:

Nota:7.9

Pros

  • La influencias culturales. Música, literatura, política, historia de Irlanda canalizada en un disco
  • Su estilo. Se perfila dentro del género con unas formas muy bien definidas por su cantante, Grian Chatten.
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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