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Jai Paul – Leak 04-13 (Bait Ones) | Crítica

Durante toda esta década un nombre ha rondado la esfera del pop alternativo con fuerza. Jai Paul, valedor de un sonido hiper-exótico, sorprendente y misterioso, que apenas había sacado dos temas en 2012, vio al año siguiente filtrado el que iba a ser su debut en XL. Después de eso el productor residente en Londres desapareció parcialmente del mapa. Creó junto a su hermano el Paul Institute e intervino en un par de temas de Big Boi y Drake. Pasó seis años de silencio sin confirmar o desmentir la legitimidad del disco, sin dar ninguna señal de continuidad al proyecto (cosa que en cierta medida le honra por ser él mismo quien decide sus tiempos). Hace unas semanas el misterio quedó resuelto; en una extensa carta a sus fans el artista explicaba cómo la música le fue sustraída y esto le afectó profundamente a nivel personal.

Bajo este punto de vista resulta complicado decidir cómo ha de ser tenido en cuenta este disco. ¿Es “Leak 04-13 (Bait Ones)” sólo una colección de demos? ¿Hay que pensar en lo que hubiera supuesto en 2013? ¿Se ha de compararlo con el que podría ser el resultado final? ¿Con la filtración original? Desde mi perspectiva nada de esto: Jai Paul ha lanzado el disco para que los fans puedan escucharlo a través de un medio legítimo y disfrutarlo, por lo que hemos de ceñirnos a su contenido y a su anhelo de disfrute. Y en ese sentido el debut de Jai Paul es un producto destacadísimo, un álbum enérgico, sensual y con bastantes cortes memorables. También es contenedor de un pop prácticamente imposible de localizar en la actualidad, un estilo extremadamente personal (la sombra de su ascendencia india es pronunciadísima, como en el caso de Four Tet) que elude toda categoría genérica.

Con escuchar el exaltado opener la cosa queda bastante clara. ‘Str8 Outta Mumbai’ es un corte animadísimo de electro pop que termina de efervescer con un sample de música folclórica de la India. Inmediatamente después se nos presentará otro de los recursos más logrados de Jai Paul: sus profundas y degradas percusiones. En ‘Zion Wolf Theme’ hay buena muestra de ello, al igual que en la inconmensurable ‘Jasmine’, una de las pocas canciones que el británico sí que había lanzado oficialmente. Prácticamente todos los temas que alcanzan una mínima duración resultan convincentes. Así llega ‘Genevieve’, con unos graves asfixiantes y un cencerro de dance pop de lo más divertido, y, seguidamente una fantástica cover de ‘Crush’ de Jennifer Paige. La cadenciosa reinterpretación de esta canción habla de lo desenfadado que tiende a resultar el disco, que, a pesar del aire tan foráneo que le dan su producción, sus referencias, y su carácter inacabado, resulta terriblemente accesible.

En el álbum también hay tiempo para canciones de tipo claramente synthpop como ‘100000’, con un sintetizador arrollador y coagulado que repica con fuerza sobre el resto de elementos; incluso el grácil falsete de Jai Paul. Como detalle, sí que cabe ver una diferencia notoria entre la filtración de 2013 y esta versión, que no es otra que la desaparición de las guitarras solistas en casi todas las canciones. En el tramo final encontramos tanto referencias al hip hop y al R&B como canciones que resultan del todo inclasificables. Con esto nos referimos a ‘Desert Love’, un tema con una base rítmica tan intensa que podría parecer de un corte de IDM, y en el que sin embargo subsiste la voz de Jai Paul, acompañada de samples de guantazos, palmas, o silencios infartantes. Como momento más ensoñador tenemos la extraordinaria combinación de ‘Chix’ y ‘All Night’, ambas de un pop etéreo y fino, parecen recubiertas por un halo de misticismo. Y como cierre queda el primer single que lanzó con XL, ‘BTSTU’, su canción además más clasificable; que sirve para concluir un período -imaginamos- convulso y extraño para Jai Paul por el lugar por el que lo empezó.

Así antes de que termine la década, tenemos la oportunidad de incluir en nuestras listas, en nuestra memoria y de legitimar, uno de los sonidos más únicos que han aparecido a lo largo de ella. “Leak 04-13 (Bait Ones)” queda ya como una obra inconclusa, pero al menos determina y establece un punto de partida para el renacimiento de la carrera de Jai Paul (la cual tampoco es que tuviera demasiado recorrido). Es un disco de pop complejo, divertidísimo, con unas melodías memorables, y una conjugación de influencias de lo más inéditas en la música occidental, con lo que sin duda es tremendamente recomendable su escucha. Igualmente, habrá que ver qué propone su autor después de esto, puesto que lleva 6 años sin publicar música (el single que ha lanzado es de grabaciones de 2013) y el nicho que ha creado necesita mejor y mayor presentación.

Escucha “Leak 04-13” en streaming.

Resumen de la crítica:

Nota:8.3

Pros

  • La exótica y emocionante producción
  • Las extraordinarias melodías de varios de los cortes con madera de single

Contras

  • ¿Nada especialmente nuevo que mostrar después de 6 años?

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