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Olivia Rodrigo – SOUR | Crítica

olivia rodrigo sour

Enfrentarnos a un disco que nos exige un ejercicio de abstracción y que nos pide que depuremos nuestros prejuicios es siempre un reto atrayente. A priori, la fórmula de actriz adolescente reconvertida en cantante pop con una balada viral en TikTok podría suscitar un inmediato descrédito por parte del sector más tendencioso. Pero una vez más, el talento y la precocidad artística ponen en jaque nuestras aprensiones preconcebidas y nos obligan a escuchar antes de denostar. “SOUR” (Polydor, 2021) es una de esas lecciones de cómo las generaciones venideras están totalmente desprovistas de etiquetas y cargas que puedan entorpecer su radar creativo. Como otros artistas nóveles y neófitos de su quinta que ya han despuntado recientemente, Olivia Rodrigo ha venido para dejar clara su versatilidad y su habilidad para saltar de un género a otro con sorpresiva coherencia y acierto.

Rodrigo no tarda ni tan siquiera un track en demostrarnos algunos de sus más inesperados giros de registro. Abre el álbum con un implacable ‘Brutal’, donde haciendo honor a su nombre, llena sus poco más de dos minutos con referencias descaradas al rock alternativo femenino de los 90s que, entre distorsión y rabia, nos evoca a figuras tales como Kim Deal.

Pese a que su línea sonora cambia radicalmente en los siguientes temas, la manera en la que sus sentimientos están encarnados a lo largo del álbum continúa invariable. Porque “SOUR” es también el acto que confirma la destreza de la artista para contar historias, con idas y venidas. Es su dilatado torrente vocal el instrumento con el que vira en las diferentes direcciones que su expresión emocional exige.

El romance fallido como piedra angular de un disco no es un recurso novedoso, aunque sí lo es la manera en la que Olivia Rodrigo consigue aunar sus diversos registros e influencias para sumergirse en todo aquello que duele. La constante y temprana exposición de la cantante a todo tipo de músicas hacen que su cajón personal de referencias rebose y resulte laborioso comenzar a citarlas. Desde un destello de pop-punk que recuerda a los primeros Paramore en ‘Good 4 U’, pasando por susurros graves y profundos que oscilan entre una Billie Eilish o Lorde en ‘Jealousy Jealousy’, hasta el folk más cálido y descorazonador de una Taylor Swift en ‘Enough For You’ o ‘1 Step Forward, 3 Steps Back’ (donde además, la propia ganadora de un Grammy cuenta con créditos en la composición). Son tan solo algunas de las pruebas que corroboran que no hay barreras para Rodrigo y que la pluralidad e imparcialidad como rasgos definitorios de la nueva era musical han llegado para quedarse.


Por su parte, seguir la estela de su afamado y mediático ‘Drivers License’ no le intimida lo más mínimo a la hora de abrir sus miras y dejar espacio a todas las aristas que tienen sus sentimientos. Tan pronto como se decanta por continuar en la misma línea melancólica que su éxito viral con versos como “you didn’t cheat but you’re still a traitor” también opta por golpear la mesa con decisión y furia como “I was the only person who ever got you? Well, screw that and screw you.” Su discurso no juega con el engaño o la discreción, habla exactamente de lo que quiere hablar. Y, aunque en ocasiones con un enfoque excesivamente naive, deposita en su público una confianza absoluta para abrirse en canal.

Pese a que su vínculo con Disney sigue tan vigente como el primer día, es gratificante comprobar como una de sus caras más ilustres decide abordar temas como la inseguridad física o la frustración emocional. Su, en ocasiones ingenua, pero honesta mirada logra trasladarnos a escenarios de impetuosidad juvenil donde la cándida ilusión de un beso o el trágico y repentino desengaño lo son todo. Lugares comunes que reconfortan y conectan exitosamente con una audiencia siempre ávida de roles donde poder ver reflejados sus incendios más personales. Y a fin de cuentas, más allá de choques generacionales o distinciones premeditadas, de eso se trata la música.

Resumen de la crítica:

Nota:7.9

Pros

  • Apertura total a jugar con diferentes géneros y registros
  • Sus excesivas referencias musicales no le restan individualidad y estilo propio
  • Plagado de alusiones emocionales que desde la honestidad conectan con su audiencia

Contras

  • Pese a sus deseos de ser tomada en serio, su discurso en ocasiones peca de ingenuo y predecible

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