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Oneohtrix Point Never – Magic Oneohtrix Point Never | Crítica

Oneohtrix Point Never Magic Oneohtrix Point Never

Oneohtrix Point Never, pseudónimo artístico del estadounidense Daniel Lopatin, se ha convertido por derecho propio en uno de los proyectos musicales más interesantes de los últimos años. Impulsor del vaporwave, productor de ANOHNI, de The Weeknd, compositor de dos bandas sonoras… Su currículum en la década pasada es intachable, la cual cerró además con el surrealista “Age Of” (2018); un disco en el que empezó a tontear de una manera más clara -aunque siempre extraordinariamente incómoda- con estándares más ortodoxos de la música popular. Su nuevo trabajo, “Magic Oneohtrix Point Never” es, como su propio nombre indica, un disco semi-homónimo que mira de manera intermitente hacia el pasado. En él encontramos el R&B frustrado de su predecesor, el uso esquizofrénico y casi humorístico del sample, un new age sofisticadísimo… E incluso algunos momentos de rudeza sonora que aluden a “Garden of Delete”.

El enésimo disco de Daniel Lopatin es uno de los más quiméricos de su carrera. Producido como si se tratase del recorrido que vamos haciendo buscando el dial de la radio, el álbum se dedica a zapear entre los estilos de Oneohtrix Point Never sin aparente coherencia. El único hilo conductor es la propia conciencia de la autoría y los procedimientos de Lopatin y la extraña inmanencia con la que las canciones parecen ligarse, acoplarse y desacoplarse, o incluso volcarse las unas sobre las otras. Pero este no es un factor negativo para “Magic Oneohtrix Point Never”, sino todo lo contrario: esa inmanencia genera un streaming cercano a una experiencia preconsciente, de la que de forma sorprendente y original emergen melodías de sintetizadores, cantantes de moda (Polachek, el propio The Weeknd…), evocadores momentos ambientales, o inquietantes y alienados cambios de tono. El disco, más que de música experimental, resulta una experiencia psicodélica por el modo en el que conecta ideas y las reordena una y otra vez reconfigurándolas, haciéndolo siempre desde una manía central: la obsesión de Lopatin por la radio.

Lo que Oneohtrix Point Never parece descubrir en la radio es esa corriente continua desvinculada temáticamente (podemos pasar de una emisora de rock a una de música clásica) que resulta imposible de encontrar en las listas de reproducción (divididas por géneros, artistas, sellos…) de los medios de streaming. Y es esa misma supuesta discontinuidad la que se anula a sí misma en el sonido del disco, dado que todo lo que Lopatin muestra en él son cosas que él mismo ha realizado en su carrera, manteniendo una coherencia más allá de lo personal. Con esto se pueden entender dos cosas: que “Magic Oneohtrix Point Never” parodia de algún modo la noción de estilo, o, por otro lado, que “Magic Oneohtrix Point Never” trata de mostrar esa conexión estructural que subyace a todas las formas de música que podemos escuchar en la radio y en cierta medida tolerar. Cualquiera de estas respuestas -o las dos- parece válida. Pero la cosa no queda ahí: con el modo en el que cortes como ‘Imago’ parecen distorsionarse entre las ondas, llegar alterados, rebobinarse… Lopatin ofrece una experiencia de desintegración e imperfección más cercana a la propuesta de The Caretaker que a una conformista indefinición. Esa supuesta defectuosidad o diletantismo, es una de las más constantes críticas que su música ha recibido.

Por eso mismo este disco resulta tan interesante: porque en él su autor acoge sus carencias con cariño y las utiliza como una herramienta creativa más, obteniendo como resultado un decollage obsesionado con el propio origen de sus imágenes. Y ese es precisamente el mayor desacierto de “Magic Oneohtrix Point Never”, que su «metalopatinismo» impide que el disco nos lleve hacia las encrucijadas sonoras a las que su autor nos tiene acostumbrados. Oneohtrix Point Never parece tan ensimismado en cómo él mismo suena, que al igual que Arca (quienes colaboran en un tema) en su último trabajo, pierde una pequeña parte de su propia originalidad; de su arrojo. En cualquier caso, el perjuicio para el estadounidense es menor, dado que no parece haber perdido la ambición por un horizonte pop sin el entusiasmo característico de los mass media y las redes sociales, y sigue queriendo expresar pasiones subrepticias e inhibidas con toda la violencia y la incomodidad que requieren. ¿Dará pronto un salto sonoro más definitivo hacia la música perfectamente estandarizada? Tal vez su forma tan feroz y destartalada de componer pop sea en verdad una de las únicas maneras posibles de hacer a tan (in)definido estilo decir cosas que no haya dicho hasta ahora.

Escucha en streaming el nuevo álbum de Oneohtrix Point Never.

Resumen de la crítica:

Nota:8

Pros

  • El laberíntico e inestable mood
  • La originalidad sonora y conceptual
  • Las canciones de sintetizadores

Contras

  • En algunos instantes parece intuirse algún confort o autocomplacencia

2 comentarios

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