[Recomendación] 4hiverns – 4hiverns (2014)

Primero llegaron dos canciones. Solas, frágiles. Estilizadas como cristal checo. Luego algunos conciertos. Noticias de un disco en el horizonte. Las novedades sobre el nuevo proyecto de Carles Querol, el hombre que había formado parte del grupo autóctono de pop electrónico First Aid Kit, llegaban en cuenta-gotas. Todo apuntaba a grandes cuotas y a grandes miras. Aquellas sensaciones que te aportan solo dos cortes de muestra y que deseas plasmar con un larga duración. Y hace unas semanas éste llegó cumpliendo con todo lo preconizado. 4hiverns se estrenaba con disco homónimo para llegar al basto panorama musical autóctono con espacio propio y propuesta personal.

La primera sorpresa que encontramos en este disco es la voz de Carles. Algo que tenía bien guardado y que resulta que conjuga perfectamente con las tonalidades pausadas y los paisajes electrónicos de baja intensidad de este LP rezumante de belleza. ‘4hiverns’ es puro otoño. Con sus cielos plomizo y sus tardes de corta duración. Guitarras acústicas, teclados y bases rítmicas dispuestas con el tino y la destreza del que moldea pequeñas piezas de coleccionismo. Un repertorio que empieza con ‘Miralls’. Como una pequeña película fantástica que habla de espejos que no se rompen nunca. Unos acordes de guitarra que nos guían por un tránsito acolchado lleno de tiempos lentos y medios. Hasta despegar con una batería de ráfagas intermitentes. Pura delicia. Cortes de ensoñación y cierta elevación que se combinan con pausas rezagadas. Calma llana y navegable de un lago en medio de la montaña. Tardes de pesca y lectura de clásicos atemporales. Abrigos, bufandas y mejillas frías. Sosegados y anestesiados en pequeñas balsas de tranquilidad como son ‘Un final diferent’ o ‘Espiral’.

Pero donde 4hiverns gana todos los puntos del partido es cuando decide dar protagonismo a las bases rítmicas y a cierto toque sintetizado. La elevación se presenta firme y desacomplejada. Con palmas y repiquetes, como en ‘La fugida’ o bellos vaivenes y toques digitales en ‘Ens farem grans’. Ahí es donde Carles Querol saca a relucir toda la personalidad de su proyecto. Recordándonos a The Postal Service o al Pau Vallvé del tremendo ‘2010’. Pop de bajas pulsaciones con remaches electrónicos. Una combinación que con buena mano siempre es una perfecta bienvenida al placer auditivo. Algodón mullido para recibir a la sonrisa y la calidez necesaria para los otoños que presagian inviernos en el horizonte. Un disco debut para tener en cuenta. Por carácter, intención y mimo en su producción. Un trabajo que ha contado con la colaboración de Arnau Vallvé (Manel), Jordi Lanuza (Inspira) y Agnès Aran (First Aid Kit). Referencias que por si solas ya valen la pena, sin duda. Unos interesantes títulos de crédito para esta pequeña película de fragilidad y belleza para poner en la mochila. Por si algún día han de salir de casa.

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