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[Recomendación] Archy Marshall – A New Place 2 Drown

archy marshall

Si alguna vez os da por escuchar al chico del zoológico, no curioseéis por su aspecto, dejad volar vuestra imaginación y dibujad su figura, tal vez retratéis a un Louis Amstrong o a un curtido hombretón de suburbio. Es como un juego, pero con sorpresa final al desenmascararlo. Archy Marshall tiene una de esas voces prodigiosas que nacen de Londres y se advierten como especies únicas y en peligro de extinción, pues músicos con estilos intransferibles no hay tantos, artistas de la «a» a la «s», menos, y jóvenes con semejante recorrido cultural y obras tan rematadamente sobrias, contados con los dedos de una mano.

Archy nunca ha sido amigo de la obviedad, ni en King Krule ni en sus proyectos paralelos, y lo mejor de todo es que siempre descolló, fuere por su lírica sombría y retorcida o por sumergirnos en una amalgama de estilos de vocación depresiva que, mira tú, fusionados eclosionan de maravilla. Si has tenido un día mierder, tal vez evita conocerlo, al menos por hoy. Pero a lo que iba. La creatividad de Archy Marshall no tiene límites y por lo visto era cosa de genes, ya que ahora su afinidad fraternal ha encontrado un nuevo hogar que se llama «A New Place 2 Drown«, un trabajo que el pelirrojo ha grabado junto a Jack (su hermano mayor) para un corto de Will Robson-Scott. El resultado, que se enseña como un ejercicio de música y visuales (su hermano se dedica a lo segundo), es otro paseo de Marshall; pantanoso, gris y versátil dentro de su propio género.

Este álbum es clavado a todo lo que pare Archy y al mismo tiempo otra rara avis de su colección, de sangre trip hop que se debate constantemente entre la electrónica más hipnótica y ambientes que se evaporan como el agua. Por ejemplo, ‘Arise Dear Brother’ es esencial, ya que refleja lo cotidiano de este disco: las apalancadas en el parque (…), las «alemanas» de fútbol con los colegas y el atardecer de Londres. No hay pretensiones, más allá que la de explorar lo inexplorable y quedarse en ese lugar dejado de la mano de Dios donde vagan animales sin dueño.

Cada tema está arreglado con efectos de sonido propios con el propósito de crear un todo fluido. ‘Eye’s Drift‘ es ritmo y pausa, buen rollo y evasión, como ‘Sex With Anybody‘ o como ‘Empty Vessels‘. En realidad no hay mucha diferencia, pero es que tampoco la busca ni la necesita. Quizá el lado más turbio de todo esto lo encontramos al principio y al final, con ‘Any God of Yours‘ y la electrónica ‘Thames Water‘, donde reconocemos a King Krule. Por otra parte, en este disco prima la elegancia, a pesar de que el jazz no se aprecie tanto, existe clase y calidad. Así pues, aquí tenemos otra identidad de Marshall, que no es otra que la de su propio nombre, la que ha usado para tejer este nuevo concepto de música. La que él entiende como suya. Plural e insultantemente rica.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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