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[Recomendación] Hot Snakes – Jericho Sirens

Kelly Slater es uno de los mejores deportistas de la historia, comparable a Michael Jordan, Roger Federer o Lionel Messi; el surfero – 11 veces campeón del mundo de la ASP – ostenta el récord de ser el más joven (20 años) y el más veterano (39) en alzarse con un campeonato mundial de surf. Algo comparable a tales hazañas podría ser la carrera de los Hot Snakes. A principios del 2000, siendo aún chavales reventaron nuestros oídos con dos discos: “Automatic Midnight” (2000) y “Suicide Invocle” (2002). En 2004 lanzaron “Audit in Progress” y no supimos de ellos hasta su vuelta en 2011, que los trajo a nuestro país dentro del cartel del Primavera Sound aquel año pero sin disco nuevo. No ha sido hasta este año cuando han editado nuevo material, “Jericho Sirens” (guiño a la portada), y su regreso ha sido lo más parecido al veterano Slater corriendo olas como un tiburón contra deportistas 20 años menores que él.

El cuarteto capitaneado por Swami John Reis y Rick Froberg ha firmado con Sub Pop para este nuevo disco – además de la reedición de los anteriores trabajos- y ha vuelto a juntar a sus dos baterías Jason Kourkounis y Mario Rubalcaba más las cuatro cuerdas a cargo de Gar Wood para la grabación de su cuarto álbum de estudio, y el resultado es un comeback como dios manda, tal y como hicieran Slowdive el año pasado (guardando las distancias, porque para gustos, colores). Tal cosa me hace pensar que el dúo Reis-Froberg sabe hacer los deberes muy bien, teniendo en cuenta también su trabajo en Drive Like Jehu y Rocket From the Crypt. Porque una cosa es regresar por regresar, pero otra cosa es hacerlo bien, y ellos lo ejecutan a la perfección; su no, pregúntenle a Metz cuando acudieron a Swami para su canción ‘Caught Up‘.

Entrando al trapo, “Jericho Sirens” comienza con la descarga de alto voltaje ‘I Need a Doctor’, una ola de post-hardcore que atraviesa los altavoces y los oídos de los oyentes de forma afilada, como un cuchillo de preso ruso. Dos guitarras con poderosos acordes y agudos riffs que nos va exasperando y nos hace sentir que no somos inmortales, aunque nos las demos de old rockers. El hilo sigue tenso con ‘Candid Cameras’, que precisamente de cándida tiene poco: la base rítmica está meticulosamente estudiada durante dos minutos que no baja el pistón.

En ‘Why Don’t It Sink In?’ Froberg escupe su rabia bajo una capa sonora infernal en la canción más punk y a cara de perro del disco, cual mordida de una cobra. ‘Six Wave Hold-Down’, uno de los singles del trabajo, es uno de los mejores también, pone equilibrio en este primer tramo de punk, post-punk y hardcore y le inyecta algo de pop más una letra brillante, ¿autobiográfica tal vez?: “Six Wave Hold-down/innocence is high/it’s not been enough /being pissed but idle/it ain’t enough/you get no points for style

‘Jericho Sirens’ abre el segundo acto. La canción que da el nombre al disco suaviza un poco el viaje, sirve de agua tibia entre tanto caos y cuenta con un coro más balsámico y unos tambores electrificados sonando al unísono en la canción más larga del LP. ‘Death Camp Fantasy’ -el otro adelanto- es un diamante donde Hot Snakes se exiben en estado puro. Podría ser un corte de cualquiera de sus otros trabajos en la primera década del 2000, con un bajo que ronronea al borde del abismo de las seis cuerdas que acompasadas nunca ceden, sino que van ganando intensidad.

‘Having Another?’ vuelve al ritmo de la primera parte, y sutura los puntos que tenemos ya en la cabeza de tanto saltar en un pogo sin fin. La última parte es quizás la más floja del álbum pero no por eso deficiente, ya que las siete primeras son un panzer alemán de la 2ª Guerra Mundial que se abre camino hacia nosotros como si no hubiese mañana. ‘Death Doula’, ‘Psychoactive’ y ‘Death of a Sportsman’ claramente podrían entenderse como una canción dividida en tres, ya que todas cuentan con el mismo riff pantanoso.

La emoción que nos había suscitado este regreso por parte de Hot Snakes ha quedado más que cubierta y con creces gracias a este trabajo en el que se les nota la influencia de sus adorados Wipers, en el que juegan a combinar a la perfección post-hardcore con post-punk y rock ‘n’ roll pero superándose a ellos mismos. No se guardan nada; disparan con todo el arsenal y demuestran una capacidad de poder escribir mini obras maestras de dos y tres minutos sacando toda su energía oscura y pesada para canalizarla en un LP destacadísimo. Se nota que estos tíos han aprendido muchos trucos del oficio a lo largo de sus carreras y han creado un disco que emociona. No nos engañan, son honestos y directos.

¿Deberíamos de haber dudado de la capacidad de las serpientes de estar a la altura de su pasado? Si en algún momento lo hicimos, pedimos perdón de rodillas, porque “Jericho Sirens” es rock n’ roll en estado puro, energía como una ola australiana. Si bien parece un disco bastante básico, va tornándose más enigmático y poderoso cuanto más profundo buceas en él. Los arreglos son precisos, ejecutados a la perfección por músicos de pies a cabeza y liderados por un inteligente Froberg. Cuán reconfortante es que, por mucho que pase el tiempo, estos viejos punkarras siguen estando tan dementes como siempre.

Resumen de la crítica:

Nota8.4
Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
Beers, Burgers & Black Sabbath. Twitter: @sebastopol17

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