[Recomendación] Jesu/Sun Kil Moon – Jesu/Sun Kil Moon

Mark Kozelek es un tío polémico, eso no es nuevo, pero eso también es parte de su “encanto”. Digo encanto entre comillas porque así como tiene adoradores, también tiene un buen puñado de detractores. Y no por su música, sino por sus declaraciones o acciones. Pero dejando de lado al personaje, si juntamos a Kozelek con Justin Broadrick, o lo que es lo mismo Sun Kil Moon y Jesu o Godflesh, el tema intriga. Folk, pasividad y tranquilidad por una parte, influencias metaleras/industriales/shoegazers, por otra. Un 50% de cada uno, el cóctel perfecto.

Cuando se anunció el disco, muchos se sorprendieron pero la verdad es que tienen más puntos en común de lo que parece y solo era cuestión de tiempo que colaborasen en algún proyecto. El cóctel del que les hablamos es desgarrador y emotivo, una de las mejores producciones del año. Se han cogido la mano y no se han separado nunca. Los fantasmas aparecen con una belleza tan oscura que nos ha dejado boquiabiertos. Cabe destacar la larga y destacada lista de colaboradores del disco -homónimo, por cierto- que ha salido el pasado mes de enero a través de Caldo Verde (sello del gruñón de Mark): Rachel Goswell, Alan Sparhawk, Mimi Parker, de Low y Steve Shelley, batería de Sonic Youth y frecuente colaborador de Kozelek tanto en la presentación del disco como con últimamente con Sun Kil Moon.

Con el cóctel ya servido, hay que saborear el brebaje. Los riffs que caen son tan brutales como simples, con la guinda de la fascinante voz de Mr. K sirviendo de elegante presentador. Un huracán de sentidos y de sonidos, con la instrumentación de Jesu, denso, pesado, distorsionado, crudo y sencillamente hermoso. La oración de uno, la música del otro y ya tenemos nuestra iglesia. La iglesia de Sun Kil Moon y Jesu, la iglesia de la delicia sonora. Los dos son el componente perfecto para hacernos volar. Las tres primeras oraciones son sludge. Sí, sludge del bueno. ¡Ay, mis adorados y poco reconocidos Melvins! Los mismos que han tenido que ser llevados al mainstream de esta década gracias a la BSO de True Detective para ser reconocidos. ‘Good Morning My Love‘, ‘Carondelet‘ y ‘A Song of Shadows‘ -la mejor canción del disco y desde ya top del año- son nuestro padre, hijo y espíritu santo. Sin contemplación, sin miramientos, guitarras distorsionadas, spoken word, música industrial y un sintetizador que decora todo el templo sin dejar nada al azar. 

Hay temas que son de otro corte, como ‘Last Night I Rocked the Room Like Elvis and had them Laughing Like Richard Pryor‘, título 100% Kozelek, repleto de teclados y dándole un respiro al tono metalero de los tres primeros, o ‘Fragile‘ mucho más acústico y que podría ser fácilmente un descarte de sus anteriores discos. Odas al nexo entre los niños y sus padres y la maravillosa paleta de colores que el cielo emana sobre nosotros en ‘Father’s Day‘. ‘Sally‘ pertenece más al viejo testamento, o sea, a las tres primeras, con esas guitarras más pesadas y a cara de perro. El tramo final, o nuevo testamento, es propiedad del single ‘America’s Most Wanted Mark Kozelek and John Dillinger‘, con mucho más de Jesu en esta producción: post rock a lo Mogwai o ‘Exodus‘, un canto a la no creencia en Dios. Lo dicho, Jesu y Sun Kil Moon son nuestra religión. El experimento ha salido redondo y es una muestra de lo que estos dos gigantes son capaces de hacer. Lástima que no vaya a ser un grupo, que solo es un proyecto con muy pocas fechas programadas para su directo: Oslo, Estocolmo, Malmö, París, Nueva York y Tokio son los elegidos para la peregrinación. Amén por los elegidos, que lo disfrutarán en vivo.

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