[Recomendación] Roly Porter – Third Law (2016)

roly porter third law

Roly Porter vuelve con “Third Law”, uno de sus mejores trabajos hasta el momento y una excelente producción. Deja de lado el camino emprendido con “Lyfe Cycle of a Massive Star” (2013) y recupera la senda de su álbum debut “Aftertime” (2011), con un trabajo más libre, sombrío y encriptado que su predecesor. Al escuchar temas como ‘Blind blackening’ o ‘Known space’ es imposible no elegir de la paleta de colores un amarillo chillón, un lila y un azul oscuro y comenzar a pintar en la mente los trazos de aquel oscuro paisaje urbano poblado por luces de neón que películas como Blade Runner, o animaciones como Akira o Ghost in the Shell, tan bien han incrustado en nuestro imaginario popular. Y no me refiero a que haya una referencia tan clara y directa con las Bandas Sonoras de estos largometrajes, pues el presente trabajo prácticamente carece de beats y de los sonidos de sintetizador de los ochenta y medianos de los noventa, sino que evoca una atmósfera parecida. De hecho, si tuviese que citar trabajos del estilo, quizás me declinaría más por ver la relación con aquel “Ghosts I-IV” de Nine Inch Nails. Referencias a parte, lo mejor es que no penséis en ninguna de ellas, e indaguéis a ver dónde os lanza.

Roly Porter no es un novato en el mundo de la música electrónica; había formado, junto a Jamie Teasdale, el dúo de dubstep industrial/breakcore Vex’d. Tras su último disco, “Cloud Seed” (2010) editado por el sello discográfico Planet Mu, Roly Porter volvió, esta vez en solitario, con Subtext records con quienes había publicado los trabajos más tempranos de Vex’d. Fue allí donde exploró otros universos sonoros paralelos, distantes, que poco se asemejan a los que había hecho hasta el momento.

Su anterior álbum “Lyfe Cycle of a Massive Star” (2013) pone banda sonora a la vida de una estrella. Recorre todo su ciclo vital, desde la fase de contracción de una nube estelar marcada por las fuerzas de gravedad en ‘Gravity’, hasta su muerte, pasando por su violento y convulso nacimiento, con el inicio de las reacciones termonucleares en ‘Birth’. Aunque entonces todavía podían verse los vestigios del New Age, en el presente trabajo ha querido desmarcarse de algo tan secuenciado y previsible como es la evolución estelar y en un acto que, supongo, obedece a sus necesidades creativas, se ha liberado y ha seguido la estela explorada en “Aftertime” (2011) – un álbum que contaba con grandiosos temas como ‘Arrakis’ o ‘Al Dhanab’.

“Third law”, su tercer álbum de estudio, podría referirse a la tercera ley de Newton, la de acción-reacción, que define el principio físico por el que los cohetes son propulsados -se deja entrever en títulos como ‘Departure Stage’.- Si bien también podría ser que se refiriese a la tercera ley de la termodinámica, más evocadora por el sinsentido que supone para nuestra limitada experiencia. Todo es susceptible de inspirar y “Third Law” es fruto de ello. Publicando esta vez de la mano de Tri Angle records, Roly Porter parece indagar y moverse para no conformarse hasta sentirse cómodo, algo difícil de conseguir cuando para crear se sitúa continuamente fuera de su zona de confort.

Aviso: ¡éste no es un disco para escuchar en el trabajo! Escuchar el disco completo puede que sea una gesta únicamente alcanzable para los más afines al género, o para aquellos que quieran disparar su creatividad y transportarse a un futuro inexistente que describir en una novela de ciencia ficción tipo ‘Fundación’ de Isaac Asimov. Se trata de temas largos, de unos 6′ 30” de media, que poco o nada invitan a la euforia o a la inmediata desconexión de la rutina que tanto gusta ofrecer a la industria musical del ocio-consumo.

Además, tiende a explorar sonidos en el límite con el ruido, y a la larga carga la escucha. Sin embargo sumergirse en “Third Law” durante un rato es indagar en un mundo que se construye a nuestro alrededor de forma espontánea pero que podemos explorar de manera progresiva. Durante este proceso de investigación nos mostramos apasionados pero cautelosos, pues somos temerosos de hacia qué rincones puede empujarnos la mente. Es curioso cómo las tensiones que despiertan en nosotros las notas mantenidas indefinidamente, y que destruyen ninguna posibilidad de construir una harmonía, han sido tan explotadas y maltratadas en bandas sonoras de ciencia ficción e intriga policial y tan ignoradas para la música popular.

La recompensa es el resultado de éste tipo de producciones, que invitan a una reflexión sobre la construcción de paisajes mentales, y evocan, transportan y despiertan nuestra creatividad; y sólo por el hecho de poder experimentar esa capacidad mental, normalmente atrofiada por nuestro sistema educativo y social, ya vale la pena. ¡Imaginemos, generemos realidades, y recreémonos! Las posibilidades son infinitas.

0 Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También te podría interesar