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[Recomendación] Royal Headache – High

Cuando mencionan que la escena musical australiana está en boga, seguro que pensáis en Tame Impala y mal que hacéis, porque los de Kevin Parker han ido para atrás con cada lanzamiento. Por allá lejos queda el grandioso «Innerspeaker», decreciendo en calidad con la llegada del famosísimo «Lonerism» y alcanzando el punto álgido de sonido AOR con su recién estrenado «Currents». Pero dejemos a Tame Impala para Pitchfork y sus comensales, que lo que manda en down under es Royal Headache.

En 2012 nos enamoraron con su disco homónimo y muy poco publicitado en el que no hacían nada nuevo, pero lo hacían bien. Los han clasificado en el género punk n’ soul. ¿Qué cojones será eso? Pero me da igual porque lo que hacen ellos no tiene más pretensión de la que le queráis dar. Hacen rock n’ roll, y lo mezclan de manera sublime con punk, soul, blues, garage, lo-fi y cualquier otra música que podría haber sonado en los años sesenta.

Ahora con «High«, su segundo disco que confirma cambio de sello (What’s Your Rupture?) y el gran salto que estábamos esperando los pocos pero fieles fans de la banda formada por Law (guitarra), Shogun (voz), Joe (bajo) y Shortty (batería). Más caso le deberíamos haber hecho a ese fiel público de Sídney, que desde 2009 han formado esta historia de amor desde el más fiel underground australiano, tocando en pequeños pubs, hasta convertirse hoy por hoy, y pese a la monstruosidad de marketing de los psicodélicos Tame Impala, en la band to watch de Oceanía. Casi cuatro años han tardado en entregarnos el maravilloso «High«. Entre medio, rumores de separación y peleas internas que amenazaron con el fin de la incipiente banda. Por suerte, nada de eso pasó y con este segundo LP nos entregan un sonido mejorado y más grande que el mostrado en su debut, reflejando la experiencia ganada de estas batallas y enlazado con una narrativa musical tan rica como la energía que imprime su cantante en cada presentación. El disco trata sobre cosas simples pero importantes: el amor, el deseo pero también indignación y odio.

«High» comienza de a mejor manera con ‘My Own Fantasy‘ y su letra que rinde pleitesía a la vida de rockstar, mucha potencia y un garajero primer tema para dar un sonoro golpe encima de la mesa. ‘Need You‘, es absolutamente maravillosa, una canción de amor de otra época con estribillo punk, pero ojo, aquí no hay moshing, guitarras rasgadas sino un punk elegante y melódico que te enreda en un torbellino de repeticiones. Dice la leyenda que si la puedes escuchar una vez sin tener que repetirla no eres adicto. ¡A bailar como si no hubiera mañana! Royal Headache nos hace el amor y nos fascina.

El disco continúa con la canción que le da el título al álbum y primer single del mismo. Otra vez el amor está presente, esta vez no correspondido, en otra representación de lo que Royal Headache quiere transmitir: canciones acerca de los objetos de deseo esquivos. La voz de Shogun, acompañada por el simple sonido de la banda que tiene una particular y básica manera de encandilarnos. Simplemente rock enérgico, adornado por los aullidos desesperados que anhelan algo que no poseemos. ‘Another World‘, es el segundo adelanto del disco, una canción enorme como una montaña, uno de los picos altos del año y por supuesto de la corta carrera de los de Sídney, que describe los sentimientos encontrados de un aspirante a cantante para conseguir lo que quiere. El anhelo, una vez más.

Y pasamos del punk al soul con ‘Wouldn’t You Know‘ que baja la velocidad antes mostrada y suaviza el momento con una voz pausada y serena, demostrando que tienen para todos los gustos y colores. Otra muestra de madurez, pues este registro no tenía cabida en su rabioso primer álbum. ‘Garbage‘ es otra pieza destacada. Quizás carece de melodía como algunas del primer tercio del disco pero es efectiva; comenzando con los sonidos de cristales rotos y triturados para darle paso al bajo que sirve de preludio para las acusaciones de fracaso moral, aprender a vivir con el caos. Unos Sleaford Mods menos verborrágicos pero emanando rabia por los cuatro costados: «You’re not punk; you’re just scum» toda la carne al asador y a pastar. ‘Love Her If I Tried‘ es la continuación tanto musical como lírica de su antecesora, quizás menos furiosa pero bastante parecida en su estructura. Comparada con los singles, es un tanto plana y le falta el gancho que la encumbre.

El último tramo del disco comienza con otra balada como ‘Carolina‘. Velocidad media, cabeza recostada y la demostración que el rock clásico tiene cabida en «High», aquí bajan la intensidad para entrar en un público más ‘softy’ sin la rabia punkarra descarada, pero que no tiene que ser antagónica. Con ‘Little Star‘ se calzan nuevamente las Doc Martens, no de manera tan radical pero si suben las revoluciones que mostraban con la anterior canción, el grupo combina su punk con la voz melódica de Shogun, que siempre parece va al límite y con el corazón en la garganta. Con Royal Headache, siempre puedes oír la tensión en cada letra provocada por esos estribillo que no defraudarán. El último tema es ‘Electric Shock‘, vuelve al punk old school que puedes bailar con los ojos cerrados donde el fuego comienza a arder con esos riffs repetitivos y la batería certera que combina armoniosamente con la voz de su líder.

En definitiva, «High» es una cuestión de corazón, música alimentada por la pasión, sin importar el género. ¿Punk n’ soul? Da igual como la quieran llamar, aquí lo que importa es que los Royal Headache son sólo una banda, lanzando un álbum a corazón abierto para el mundo, suficiente razón para enamorarse. A veces, lo simple es mejor. Toma nota Kevin Parker.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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