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[Recomendación] Thee Oh Sees – Drop (2014)

La noticia cayó como una bomba a final del año pasado, Thee Oh Sees anunciaban una separación (indefinida), un descanso en sus actividades y lo celebraron fieles a su estilo editando su tercer «Singles Collection«. Quién sabe qué significará un «descanso» para John Dwyer y compañía, pues han anunciado gira y ahora para el pasado Record Store Day han editado «Drop» su nuevo álbum. Nada más y nada menos que su 11º disco de larga duración y sin contar singles, EP’s y colaboraciones y todo esto desde 2006, por lo que tampoco nos debería extrañar tanto que los de San Francisco volvieran tan rápido. Si es que alguna vez se han ido.

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Ahora esta fuerza de la naturaleza que son los californianos siguen confirmando su estado de gracia. «Drop» es un disco muy heterogéneo, y si bien repiten fogonazos como enseñaron en el ya tan lejano «Floating Coffin«, ahora también se atreven con temas más lentos, siempre teniendo en cuenta que no se trata de un grupo de baladas. Además han sumado al «line-up» de colaboradores a una buena parte de la crème de la crème de la costa oeste americana. Mikal Cronin (quien aparece en tres canciones) incluso en alguna con saxofón, también aparece Greer McGettrick (de The Mallard) en tres más y Chris Woodhouse, uno de sus más acérrimos colaboradores tocando la batería en casi todos los temas.

La apertura del LP comienza a todo volumen con «Penetrating Eye» con su garaje ensordecedor y un coro repetitivo que invoca a demonios del pasado con coqueteos a los riffs pesados de los Black Sabbath, «Encrypted Bounce» repite la fórmula ganadora de su disco de estudio anterior y esos gritos merecedores de pogo en su máximo esplendor, entre la nebulosa se nota a un Mikal sublime que como buen ex-acompañante de Ty Segall, sabe cuándo hay que ser actor secundario o principal. «Savage Victory» es más delicada pero igual de letal, un toque de Coachwhips (banda anterior de Dwyer) mientras se deja los dedos en las cuerdas de una guitarra electrificada, mientras su voz te va acuchillando suavemente.

«Put Some Reverb on My Brother» no trae a su líder cantando «I can’t see, I can’t hear you» mientras el saxo de Cronin acompaña su voz por el resto del tema, es el más monótono del disco y se hace como un intermedio entre la fuerza de las primeras tres canciones y «Drop«, la que da el nombre al disco es una de las canciones más enérgicas del mismo, mucho fuzz a diestra y siniestra, si no es la mejor, está entre las tres primeras, una bocanada frenética y a tope de emoción dotado de un vértigo de psych rock especial. «Camera (Queer Sound)» es más cerebral y más melódica, una dosis de power pop para el bien común, una demostración de que estos chicos se desenvuelven de maravillas en cualquier sonido que quieran abarcar.

«King’s Nose«, es la «balada» del disco, con un extraño acento de Dwyer y un teclado fílmico que remarca los puntos álgidos de la canción. «Transparent World» es psicodelia en estado puro, un bajo que marca el ritmo para entrar a una bruma de setas alucinógenas, en una de las canciones más densas del grupo (parecido a Damaged Bug, proyecto solista de John) y ya para cerrar nos ofrecen «The Lens«, otro de los temas que habíamos podido escuchar, otra vez con el saxo de Mikal, un tema dulce y refinado, aquí no busquéis guitarras salvajes ni tensión, pues simplemente no las hay.

Thee Oh Sees vuelven a hacer lo que mejor saben hacer, su ensordecedor garage rock es tan fuerte como una aplanadora, pero han agregado elementos más tranquilos en la búsqueda de algo más maduro y cerebral. Quien decía que los californianos no daban la impresión de bajar de pie del acelerador, se equivocaba, los tiempos van cambiando y los TOS como buenos camaleones se han sabido adaptar. Por ahora su separación es tan indescifrable que nadie apostaría por cualquiera de las opciones, lo que sí es seguro es que estos muchachos nos han entregado (y ojalá nos sigan entregando) piezas como estas, una evolución consecuente en su sonido que brilla desde San Francisco y que nosotros a lo lejos, cruzamos los dedos para que esa llama no quede en un recuerdo.

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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