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[Recomendación] Ryan Adams – Ryan Adams (2014)

ryan adams critica

Quería mojarse de lleno en la forma de componer de los 80. Quería ir más allá. No pretendía simplemente añadir esa tonalidad de color a su ya conocida paleta de registros” . Con esta cita el guitarrista Mike Viola describe la última incursión musical del enfant terrible de Jacksonville: Ryan Adams. Una obra nocturna, aletargada y forjada por un material creativo de lo más férreo. Para entender el contenido, y también continente de “Ryan Adams” es necesario entender lo sucedido en la vida de Ryan en estos últimos años.

Remitámonos al 2011. En ese año Adams publicó “Ashes & Fire”, un notable álbum de nostálgico y elegante folk que nos venía a mostrar, una vez más, la faceta más madura y emocional del artista. El tono dramático del LP venía a servir de vivo ejemplo del calvario que Adams llevaba sintiendo desde finales de la pasada década. Por entonces su alianza con los Cardinals se había ido definitivamente a pique – lo cierto es que la relación entre los miembros del grupo acabó fatal – y el diagnóstico de la enfermedad de Ménière lo acabó dejando tocado y hundido. Seis meses se pasó en la cama. No existía remedio, ni solución, tan sólo paciencia. Paciencia para que los síntomas remitiesen, y también paciencia para que volviesen a nacer dentro suyo las ganas de hacer algo productivo. Pasito a pasito Adams consiguió volver a su rutina creativa y gracias a su gran ingenio consiguió burlarse de sus miserias al engendrar ese notable A&R.

A partir de entonces todo ha ido lentamente hacia arriba para el padre de “Gold” y “Heartbreaker”. Ya acostumbrado a su enfermedad – la pasada gira en solitario le ayudó a saber cómo podía lidiar con ella en su día a día– Adams se animó a llamar a Glyn Johns, productor con el que quería repetir de cara a la grabación de un nuevo álbum. Quería hacer junto a él un álbum nuevo pero diferente. “Toma, escúchate este recopilatorio. Ésto te explicará de dónde provengo” – comentaba seriamente Ryan al padre de su amigo Ethan Johns. En ese listado de temas se encontraban composiciones de Hüsker Dü, Wipers. Antietam, Sonic Youth o Nirvana, música compuesta entre los 80 y 90 que marcó la adolescencia del antiguo miembro de Whiskeytown. Glyn ignoró por completo ese input creativo y en cierta manera empujó a Ryan a ejecutar un álbum de baladas ásperas y robustas del estilo de “Ashes & Fire”. Técnicamente la grabación se realizó con éxito. Un nuevo trabajo había sobre la mesa y los primeros indicios – o más bien las primeras escuchas – de amigos y gente del entorno musical apuntaban a otro gran logro del creador de temas redondos como ‘Oh My Sweet Carolina, ‘Two’ o ‘Come Pick Me Up’. Lo que nadie esperaba era que el material incluido en ese LP iba a acabar archivado, igual que otros tantos discos inéditos de Adams como “Commercial Suicide Handbook” o “Blackhole”. Motivo: Adams había sufrido un terrible ataque de pánico al finalizar un álbum que le había costado la nada desdeñable cifra de 100.000 dólares. Las canciones no le convencían. El artista necesitaba huir de ese folk serio y adulto para así adentrarse en otros terrenos más pantanosos. Era justo y necesario: debía volver a dejar su “zona de confort” musical para así sentirse realizado de nuevo.

Un año y medio es el tiempo que el propietario de Pax Am Records dedicó a componer nuevos temas. Durante este período consiguió juntar a algunos amigos para que le ayudasen. Entre ellos se encontraba Mike Viola, guitarrista de los Candy Butchers que llevaba siendo colega cercano desde hacia ya tiempo, y con el que ya había interpretado furioso material para las sesiones de “Alien USA”, otro compacto que difícilmente se pondrá alguna vez a la venta. Largos días de experimentación sirvieron para Adams se diese cuenta de que el próximo paso tenía mucho que ver con los ochenta. Esa era una época que la discografía del artista en la que jamás había profundizado. De hecho el sonido oscuro y armonizado por guitarras se había intuido sibilinamente en algunas obras pretéritas – ‘Come Pick Me Up’, ‘La Cienaga Just Smiled’ – pero jamás había acabado de asomar la cabeza por completo. Sin quererlo ni beberlo se encontraba ante la oportunidad perfecta de sorprenderse así mismo con un primer álbum de aquellos que sonaban perfectos al circular por una vía interurbana a altas horas de la noche. Fue ahí, con todos los pedales de guitarra bien enchufados, que nació este álbum homónimo que nos viene a presentar hoy.

«Ryan Adams» no es ni mucho menos otro «Ashes & Fire». De hecho en todo el álbum sólo existe una pequeña y deliciosa balada de contenido emocional: aquella ‘My Wrecking Ball’ dedicada a su difunta abuela. El resto en su gran mayoría son eléctricos medio tiempos que cohesionan de forma perfecta y que nos remiten tanto a obras de Tom Petty como de Don McLean. Eso sin despreciar tampoco algún que otro ramalazo, sobretodo a nivel vocal, que parece proceder de declaradas influencias del perfil de The Kings o The Smiths. Hay Americana, mucho Americana en este álbum, y lo que lo hace grande es ver cómo Adams ha sabido trasladar a la actualidad los puntos cardinales del sonido rockero de los ochenta.

Esta apreciación queda en evidencia en hits como ‘Gimme Something Good’ o ‘Stay With Me’, diamante que vibra más y más con las escuchas. En esta composición Adams nos invita a tomar asiento junto a él en su flamante Porsche negro. Las luces de los semaforos pasan frente a nuestros ojos mientras recorremos Sunset Boulevard en una cálida noche californiana. Esa sensación es concretamente en la que nos vemos sumergidos en todo el álbum, más especialmente en los puntos – que son muchos – en los que nos envuelven las cristalinas y acuosas líneas de guitarra hilvanadas por el líder de la banda y su inseparable amigo Mike Viola. Eso sin olvidar de los crecientes solos de guitarra, que acaban alzándose hasta el infinito en momentos como aquel en el que Adams exclama aquello de «love you baby, treat me nice, hold me closer in the middle of the night«.

Quizás estén un poco ocultas pero lo cierto es que en el álbum existen un par de colaboraciones reseñables. Mandy Moore, esposa del artista, aporta unos inquietantes coros en el estribillo de ‘Am I Safe’ mientras que Johnny Depp – sí, el único e inimitable Capitán Sparrow – aporta su guitarra en ‘Kim’ y ‘Feels Like Fire’. Desde el cíclico inicio de este tema se intuye algo especial. «Are you there screaming in the night?» aulla Adams como si él mismo fuese un lobo solitario perdido en lo alto del monte Lee. Eso sin olvidar tampoco de la gasolina que se puede oler en cada uno de los segundos que componen ‘I Just Might’ y aquella ‘Trouble’ que aún a día de hoy sitúamos como uno de los temas más robustos del álbum. Todo un noqueo de 3 minutos y 47 segundos de duración que crece con los minutos y que no requiere de un estallido para consolidarse junto con ‘Stay With Me’ como lo mejor de todo el álbum.

No es una mera casualidad que Ryan Adams haya vuelto a dejarse el pelo largo. Ni tampoco que haya rescatado de su armario las camisetas de la gira de Slayer del 87. El de Carolina del Norte ha vuelto a sus raíces y lo ha hecho a consciencia, sintiéndose igual que aquel crío que en el 88 adoraba a Guns N’ Roses, Black Sabbath y Hüsker Dü. En su chaqueta tejana hay parches de la película de Robocop y en su cabeza están más presentes que nunca las mesas de pinball (tiene decenas en su morada de Los Ángeles) y comic books retro. Un paso para atrás para dar dos para adelante. No sabemos hacia dónde vendrá próximamente, ni idea. Pero con álbumes así queda más que evidente que Ryan Adams es uno de los grandes genios de nuestra época. Bien jugado Adams… ¿o deberíamos decir «bien mojado»?

El álbum al completo lo puedes escuchar a través de Spotify.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

5 comentarios

  • Felicidades por la reseña, muy currada. Solo un apunte, Ryan Adams es oriundo de Jacksonville (Carolina del Norte) no de Florida. En su obra evoca constantemente su tierra, por citar algunos ejemplos: su famoso tema «Oh my sweet Caroline» o su séptimo álbum de estudio «Jacksonville City Nights» y la canción «The End».
    Un saludo

    • Hola Jarab! Toda la razón, ha sido un lapsus tremendo! De hecho señalaba lo de Jacksonville en el primer párrafo del texto. Soy fan de Adams desde hace mucho tiempo jeje 🙂 un saludo!

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