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Slowdive – Slowdive [Recomendación]

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Se presenta como un acto complicado el diferenciar las emociones encontradas al escuchar un nuevo álbum de Slowdive de las sensaciones que produce el LP en sí. La banda británica que se separase inmediatamente después de lanzar “Pygmalion” en 1995, ha permanecido en la sombra durante 22 largos años. Sólo gracias a los blogs de música y la prensa no británica el shoegazing empezó durante la década de los 2000 a recibir parte de la notoriedad que merecía. El estilo entre ácido, astral y al mismo tiempo ruidoso y tímido de bandas como Ride, My Bloody Valentine o Lush pasó desapercibido durante su auge gracias a la demencia forofa de publicaciones como NME hacia el género del britpop, acabando la mayor parte de estas agrupaciones separadas o reformadas.

Pero han pasado dos décadas y de buenas a primeras la mayoría de las cabezas visibles del género se han reunido con espíritu de ajusticiamiento. Y aquí es donde a uno no se le despeja la duda del propósito real de estas vueltas al ruedo. La más evidente es hacer dinero, porque bueno; se lo han ganado, merecen recibir la notoriedad que no se les dio en los 90 ¿Pero entonces por qué hacer otro álbum? ¿Por qué “m b v” o el -maloliente- “Weather Diaries” de Ride? Con Slowdive adivinar los factores que invitan a la entrada en el estudio se vuelve aún más complicado. Su sonido es tan independientemente hermoso y fino que desde su nuevo álbum homónimo hasta en su debut de 1991 se hace prácticamente imposible entender el propósito o concepto de los lanzamientos. Y que esta pretensión onírica y amorosa, pero falta de razonamiento parezca tan intacta, se vuelve sin duda un punto a favor. “Slowdive” no es en ningún caso el mejor disco de los de Reading (véase “Souvlaki”, obviamente), pero conserva intactas varias de las armas de unos cuarentones a los que el tiempo no parece haberles oxidado todas sus ideas.

¿Pero qué es “Slowdive”? Su sonido, producido por Chris Coady (Beach House, y otras tantas bandas influenciadas por ellos) se encuentra entre sus dos primeros discos, aunque es especialmente refinado y limpio. Los ramalazos ambientales y experimentales que Halstead se echó en “Pygmalion” parecen aquí bochornosas fotos de una post-adolescencia anárquica y no se presentan, a pesar de la longitud de algunos de los cortes. “Slowdive” es así un disco de dream pop y shoegazing con una producción exquisita y algún que otro altibajo, pero que funciona inesperadamente bien. Sin duda la apertura, “Slomo” es uno de los mejores temas. Las reverberaciones astrales de las guitarras y la introducción lenta y segura generan una enorme melancolía que se va consumando con los gorgoritos de Rachel Owen hasta la entrada del propio Halstead. La voz de Rachel parece seguramente el elemento que más se ha perdido en el tiempo. Aun siguiendo bella y evocadora, sus tonos no siempre parecen tan dulces y lúcidos como lo hicieran hace 20 años.

‘Star Roving’, el primer single, cuadra también a la perfección como continuación. Su ritmo enérgico y eufórico entra con facilidad tras la sensibilización inicial, y deja un sabor exquisito del primer cuarto del álbum. La madurez con la que Slowdive abordan su cuarto disco de estudio se ve reflejada sobre todo a través de la sobriedad y la pulcritud de algunos de los cortes. Los ejemplos más claros son ‘Sugar For The Pill’ y No ‘Longer Making Time’. Ambas están basadas prácticamente en las mismas notas y en ellas Halstead habla con más desasosiego que melancolía.

Aunque en los dos casos se acaba recurriendo a sonoridades más ruidosas y movidas, esta especie de serenidad resulta cuanto menos interesante. La otra gran canción es ‘Go Get It’, de tempo más lento, pero con unos clímax instrumentales a la altura de los grandes momentos de “Souvlaki”. Sin embargo, el cierre, la extraña balada de ocho minutos ‘Falling Ashes’, le puede dejar a uno más frío que otra cosa. Ni se acerca a los aires experimentales ni al riesgo climático, más bien se despide con un toque de desapego e incertidumbre.

No queda en absoluto claro qué puede surgir después de este disco. Slowdive han firmado un regreso hermoso y muy agradable para quien quiera escucharlo fuera de prejuicios, sin tener nada que ver con los infladas e innecesarias giras de otros coetáneos. De todas las formas y de todos los grupos que podrían haber regresado, la de los de Reading es sin duda una de las vueltas menos incómodas, y eso es una gran noticia. Además, nos dejan otros cuatro o cinco temas ideales para dejar de rememorar y volver a experimentar las sensaciones que nos colmaron cuando les escuchamos por primera vez.

Streaming de «Slowdive»:

Resumen de la crítica:

Nota8.5

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