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Temples – Volcano [Recomendación]

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Febrero de 2013, “Lonerism” sigue escupiendo lava y la cantera psicodélica no deja de dar diamantes en bruto. Jagwar Ma, Pond, UMO, Foxygen; el planeta está alterado. En Inglaterra las reverberaciones de Parker también acaban llegando con buena frecuencia y sintonizan con las de un tal Edward. Y el efecto es extraño: parece que veamos a Tame Impala desdoblarse. En realidad es Templesla mímesis perfecta que estalló con uno de esos debuts efectivos a la primera escucha. Por entonces, “Sun Structures” se presentó en sociedad como otro trabajo de pop psicodélico de cajón, integrado por canciones hechas a medida para el fan de la nueva psicodelia. Pero pasan los años y uno se pregunta si en realidad eran para tanto, si no fue otro producto de la corriente caleidoscópica, siempre agradable de observar. “Volcano“(Heavenly Records, 2017) nos dice que sí eran para tanto. Ahí va el porqué.

Tres años después, el cuarteto ha vuelto a derramar lava de su coco. Siguen igual de inspirados, y es que en términos de creatividad compositiva han dado un salto: en este disco hay temas con estructuras variadas que, no en vano, tienen un gancho de mandíbula. ‘Certainty‘ ya lo advertía: el pop tecnicolor, encajable en un filme de Walt Disney, tenía todas las de ganar. Y no obstante, pese a que desde un inicio el álbum proyecta un misticismo evidente y a la vez difícil de apreciar, Temples no se han andado con medias tintas a la hora de otorgar un sonido a “Volcano”.

Su registro ha evolucionado y su identidad se ha mantenido intacta. Primer puntazo para los de Kettering. Tampoco han sido drásticos: en este compacto hay temas que colaban en “Sun Structures” (‘(I Want To Be Your) Mirror’, ‘Born into the Sunset’), canciones que reculan hasta los 60 emulando (de forma sutil) a los Beatles o a The Byrds (‘On the Saviour’, ‘In My Pocket’) o temas que son más obtusos y que acarician la oscuridad y el misticismo del que hablaba. Sin ir más lejos, ‘How Would You Like to Go?‘ remite a la muerte (quizá por eso me recuerda tanto a Passion Pit). Pero es que además, la cosa no acaba aquí, porque hay más de un tema que merece la pena destacar. El pulso acelerado de ‘Open Air‘ y el trance del teclado a mitad de pista es un Gummy. Como el envoltorio barroco de ‘Mystery Pop‘ y las palmadas que acompañan el estribillo; son otra genialidad que recordarán a los primeros MGMT. O ‘All Joy In‘, de la que se puede gozar todo.

Grupos como los Temples de hace tres años hay plétora. Ahora bien, bandas como los Temples actuales, muy pocas. ‘Strange Or Be Forgotten‘, el tema que despide el álbum, es la décimo segunda razón para convencernos: además de un pasaje precioso, es una reflexión profunda sobre el individualismo y la necesidad que tenemos de cuestionarnos. Un resumen especial y redondo. Lo dicho, este volcán llamado Temples sigue en erupción y despidiendo hits como rocas. Sin miedo a quemarnos, podemos decir que lo suyo va para largo.

Resumen de la crítica:

Nota8.1
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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