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Tyler, The Creator – IGOR | Crítica

Estar en una nube, que todo te importe una m***** o emborracharte de amor. Alguna vez lo has sentido, así que sabes de lo que hablo. Las tres tienen connotaciones alcohólicas, aunque no me estoy refiriendo a esa taja padre tan mítica de la que en el fondo siempre te has arrepentido. A efectos de la oxitocina, esa indomable hormona que puede merendarse tu ansiedad de un bocado, pillarte un ciego es comparable a cegarte de amor: «¿Que el mundo se acaba mañana? No os preocupéis, veremos qué podemos hacer en un rato». A Tyler, the Creator (rapero de un San Andreas, productor genial, director audiovisual de oficio o diseñador de moda -artworks y todo el diseño de merchan va a su cargo-) parece que lo hemos pillado en ese mood con «IGOR«, ese álbum que sucede rápida e inesperadamente al rompedor «Flower Boy» (2017). Tan rápido y preciso, el amor no entiende de horarios, ni de vacaciones. Este es rosa, o sea, muy dulce, y tiene a Tyler anonadado. Basta con fijarse en su jeto descompuesto de la portada para ver qué le ha hecho trizas y, a la vez, ha sacado lo mejor de un artista que ha dejado que el otro hable . Él. Su perdición.

De principio a fin, «IGOR» es un relato amoroso espontáneo, fogoso, es decir, real. Y para que nos llegue como él lo ha sentido, Tyler ya hace su propia propuesta en la introducción del álbum: «Ridin’ ‘round town, they gon’ feel this one«. En otras palabras, escucha este disco mientras conduzcas, o hagas lo que te venga en gana, pero hazlo de una forma subconsciente para notar el mismo impacto emocional (así lo sugería el rapero). Yo he hecho justo lo contrario, pero da igual. En realidad, ‘IGOR’S THEME‘, en la que por cierto Symere Woods (aka Lil Uzi Vert, otro rapero) y Solange participan sin ser acreditados, ya muestra fielmente un estilo de canciones cuya línea será adivinable, pero intensa e imprevisible desde el minuto 0. Compartirán su fondo impactante, a ratos dulce, a ratos, agrio, a ratos agridulce. «IGOR» es eso, una bomba latente. Un cubo de Rubik en constante rotación que en todo momento Tyler quiere ordenar, alinear. Si lo consigue o no es algo discutible.

Lo que es incuestionable es el notable ejercicio que hay detrás de cada movimiento, o casi que impulso. Podría empezar por lo fácil, el hit que Bieber (sí, Justin) o, atención, Rihanna, dejaron en el buzón de no leídos. En ‘EARTHQUAKE‘ (participa Playboi Carti ) estalla todo, es el seísmo sentimental, la menospreciada y, hete aquí, la más amada (En Spotify va camino de las 100.000.000 de reproducciones; ahí es nada). Es el canto a un amante que Tyler no trató de la mejor manera, y del que ahora siente dependencia. En lo musical, esa adicción/obsesión sentimental, retratada en diferentes fases (flechazo, obsesión, decepción) siempre eclosiona en clave de un rap estilizado, suave, que abraza el R&B de Stevie Wonder, que se adapta a la formas más definidas del soul clásico, pero también del neo-soul de un Frank Ocean (por ejemplo) o del rap moderno deudor de un Kendrick Lamar o Dr. Dre.

Precisamente, Lamar ha sido el culpable de que se haya gestado una canción tan tierna como ‘RUNNING OUT OF TIME‘, basada en una relación fugaz y de final inminente. A lo largo del discurso narrativo hay capítulos para la histeria (en ‘NEW MAGIC WAND‘ suplica hasta ocho veces a su media naranja que no lo abandone por otra), la conciencia (‘A BOY IS A GUN‘), el dolor y agradecimiento (GONE, GONE / THANK YOU) y la amistad (con ‘ARE WE STILL FRIENDS?‘ y la enésima aparición de Pharrell Williams).

Estructuras variadas (incluso opuestas) dentro de un mismo tema, colaboraciones a mansalva, recursos sutiles pero poderosos que refuerzan las temáticas de los temas y, en definitiva, géneros musicales de todos los colores que se combinan con elegancia. Lo decía, por dentro y por fuera, este álbum es como un cubo de Rubik que se va resolviendo tal cual avanza. Alguien sembró el caos cuando las caras del amor de Tyler estaban en su sitio. Y su respuesta animal a todo esto ha sido un «IGOR» reactivo, sincero y enriquecido tras el golpe. 3x3x3: Blanco, rojo, azul, naranja, verde y amarillo, todas agrupadas por cara. El amor tiene eso. Aun sin práctica, ni conocer los mecanismos pertinentes, puedes ser capaz de resolver los rompecabezas más inverosímiles.

Escucha «IGOR» de Tyler, The Creator en streaming.

Resumen de la crítica:

8,18.1
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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