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[Recomendación] Suuns – Hold / Still

Suuns, la hipnosis electrónica. La danza del sonámbulo o la tensión del que sufre pero aguanta en silencio, según como se mire. Es el vicio de lo siniestro y lo depresivo, el imán de las malas vibras, algo que tan solo la física cuántica podría explicar de manera racional. Como los agujeros negros, cuyo campo gravitatorio engulle todo lo que se le acerca, Suuns desprenden una energía que absorbe y distorsiona dimensiones. Espacios de los que esta banda de Montreal, que ya nos atrapó con “Images Du Futur” en 2013, nunca querría salir. A ese disco y al que acaban de publicar me remito. Hold/Still (Secretly Canadian, 2016) gira en la órbita de la electrónica como su antecesor predijo en imágenes. Una distinta a la de Jerusalem in my Heart, grupo amigo con quien colaboraron el año pasado. Se trata esta vez de una elipse donde giran sin concesiones; sujetos a su propia inercia y abiertos a cualquier desenlace fatal.

La incertidumbre se interpone de manera inevitable, y sino vean la dama de la portada. Cada canción de este álbum es un proceso largo que te deja en un constante estado de alerta. Es la repetición pura y dura, el crecimiento paulatino de la tensión, esa tan mala para la salud. En este cuarto álbum (si contamos su primer EP), Suuns han conseguido lo mismo que en «Images Du Futur»: atrapar al oyente y sumirlo en su vorágine sin partir de cambios ni silencios. Como si de una representación gráfico-sonora se tratara, el primer acto, ‘Fall‘, marca una caída libre que según como se interprete no tiene fin. Ahí nos lo dicen todo. Más allá de dar forma a su personal registro de electrónica que mezcla art rock y kraut, el cuarteto se ha centrado en componer un disco de forma espontanea. Quizá por eso Hold/Still sea un álbum muy parecido al de antaño, aunque en esta ocasión el proceso de producción haya ido a cargo de John Congleton, quien ha gestado cada tema de forma mucho más inmediata (que no rápida). Según palabras de Liam O’Neill (batería), «la primera toma de cada idea podría haber sido la definitiva». Y en base a esa perspectiva han ido los tiros: improvisación al poder.

Con este nuevo concepto de trabajo, los canadienses han querido probarse a sí mismos con la total seguridad de que el resultado, fuera como fuere, iba a ser óptimo. Y justa la fusta, han dado en el clavo. El trance de Hold/Still está dividido en once actos que, en su conjunto, tienden a una progresión enfermiza. Y no es una crítica negativa. Como en el anterior, hay temas que marcan la diferencia: ‘UN-NO‘, que recuerda a aquella bestialidad de graves llamada ‘2020’ se desenvuelve entre noes agónicos y distorsiones que llevan a la catarsis. Al delirio contenido. Algo parecido sucede con ‘Resistance‘, que empieza en stand by para apoderarse de tus sentidos al segundo y de forma violenta. Esos punteos agudos, intencionados para inquietarte, son crema. Luego los sintetizadores, como bien podías imaginar, te castigan sin piedad. El trance está muy bien llevado. En la viejuna ‘Translate‘ (cuentan que la escribieron hace bastantes años) se agudizan los síntomas y los efectos. Con eso quiero decir que es el tema más brillante del disco. Luego vemos que no todo va en esa misma línea. ‘Brainwash‘ muestra el lado menos devorado por la carcoma, el más accesible, aunque a medio tema interrumpa un grave taladro para inutilizarte cual lobotomía. Por ahí también anda ‘Nobody Can Save Me Now‘, con una estructura más rock y una melodía que sorprende por su serenidad. Y es que estos tíos saben cuándo y cómo experimentar, porque van servidos de talento. ‘Infinty‘ cierra, como decía, con una caída libre que se pierde en el fondo de este remolino de energías y vibraciones.

Lo cierto es que no soy muy de Andy Stott ni de Holden, pero estas rarezas me interesan y atraen pero que mucho. Como tal, Hold/Still es un gran disco, a pesar de que anímica y mentalmente desgaste. A estas horas de la noche mi cerebro ya no da para más, así que solo puedo zanjar este escrito con mi sello de recomendación. Adentrarse en las lagunas mentales de esta gente no tiene precio.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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