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Rhye – Home | Crítica

Rhye-Home

¿Innovar o morir? No lo creo a pies juntillas. Ni lo nuevo tiene porque ser bueno, ni lo bueno, nuevo, razonamiento que me lleva a la idea de que a veces es mejor quedarse en casa. El guiño podría ir para Beach «House», pero esta vez va para el tercer disco de Rhye. «Home» es también Topanga Canyon, ese lugar perdido en las montañas de California donde Milosh y Medow-Jenkins (su pareja) han aparcado el nomadismo para echar los cimientos de la banda. Como bien se define, este tercer álbum se siente como su cobijo, su casa, o sea, un palacio sonoro donde el sonido tiene un largo recorrido, pero un lugar donde el grupo se queda y echa el cerrojo. Al menos, por ahora. Rhye sigue teniendo una figura bonita, como la de «Woman» (2013), o como la de «Blood» (2018), pero sus movimientos al posar no son más vistosos que los de entonces. Es más, la sensualidad de «Home» a ratos se percibe más despeinada, rasgo que, por otra parte, no es muy diferenciador.

En el primer párrafo en realidad ya queda todo resumido. Rhye es una banda muy encorsetada a su estilo (me viene siempre la comparativa de Cigarrettes After Sex), con un margen creativo dificil de imaginar fuera de sus cuatro paredes. Un extremo lo vimos en el minimalista EP «Spirit» que publicaron en 2019 (con colaboración de Ólafur Arnalds en uno de los temas). Una referencia que ahora queda aislada, porque el plus de «Home» lo encontramos en su propia apuesta primigenia: en hilar fino sobre ese género de géneros y prolongar efectivamente la experiencia que supone escuchar su música; un masaje capilar. De nuevo, «Home» es un trabajo sensórico que se desenvuelve en planos aéreos y que encuentra sus puntos de fuga en el R&B más anestesiado, simplemente para no caer en el trance.

Hilar fino se traduce en mimar su sonido, cuidar el detalle. En abrirnos la puerta de su casa, invitarnos a pasar al recibidor e imaginar un espacio parecido al que te podría traer Daniel Elfman. Seguidamente, en ‘Come In Closer‘ vemos hasta qué extremo llegaremos, siempre acompañados de la distinguida voz de Milosh, que actúa de imperdible. Porque todo el álbum irá alineado a los latidos posteriores de ‘Beautiful‘, tanto en forma como en contenido. Podría ser perfectamente la descripción de «Home»: «me siento tan bien por dentro, me siento tan libre contigo a mi lado…». Pues eso, que sus intenciones no son las de salir de su edredón sonoro, al que le han inyectado varias plumas más. Bajo el mismo techo, ‘Black Rain‘ es quizá la más rompedora, con una apuesta más frontal por la música disco. Y es que, a grandes rasgos, ésta no deja de enredarse a lo largo de todo el trabajo, sutilmente y con su carcaterístico appeal.

No hemos hablado de canciones que marcan la diferencia por carácter o genialidad porque, honestamente, no las hay. Un hecho que en parte viene a reforzar esa idea continuista que hay detrás de «Home» de «yo me quedo en casa porque estoy más cómodo y porque no necesito salir». «Home» enriquece su sonido sin grandes pretensiones (me recuerdan cada vez más a una versión superchill de Whitney), acaricia el R&B en todo el disco, y hasta lo abraza en algunos momentos, con un propósito que de tan simple, asusta. Dejar que todo fluya cuando las cosas están bien.

Resumen de la crítica:

6,56.5

Pros

  • Es un disco efectivo en sus propósitos. Si te apetece volar, con él, vuelas.

Contras

  • Es muy lineal. A ratos, la escucha se vuelve plana.
Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

2 comentarios

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