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Rostam – Changephobia | Crítica

rostam changephobia

Si en la reseña del tercer y fantástico disco de HAIM nos cubríamos las espaldas ante los biempensantes para que no dedujesen que hablábamos de hombres en su crítica porque las mujeres no importan un año después, en la crítica del nuevo disco de Rostam; termina de forma circunstancial la justificación de aquello (¡no me cancelen!). Rostam Batmanglij, exintegrante -ahora sí- de Vampire Weekend, lanzaba este junio el que era su segundo disco -ahora sí- en solitario. El exvampiro, que participó en parte de “Father of The Bride” y olió la sangre en “Women In Music Part III”, ha tardado cuatro añetes en terminar la continuación (definitivamente continuación) de “Half Light”. Definitivamente una continuación, porque a pesar de que el nombre pueda traducirse como “Fobia al cambio” en un sentido crítico, lo cierto es que el trabajo se parece bastante a todo lo que Rostam ha hecho en los 10s, y por qué no decirlo, también en los 00s.

¿Acaso no mola “Changephobia”? La verdad es que bastante, es un disco coqueto, que habla sobre la incertidumbre, repleto de texturas y con un mensaje que trata de amoldarse al sonido del disco; algo que a mi juicio siempre le ha faltado a Rostam & co (sea esta una virtud o un vicio). La cuestión es, ¿hay algo en este disco que suponga un cambio sustancial o una mejora de cualquier cosa que haya hecho Batmanglij acompañado o en solitario? No, en absoluto. Los saxos de Haim, las letras ambiguas, entrañables o decadentes de Koenig, el abrazo íntimo de Clairo… Ya lo decía el propio autor en una entrevista en Spin (creo), que hasta la música que hacía con otros artistas la sentía como suya. Y las comparaciones son odiosas, pero es que cuando se queda en solitario a Rostam se le notan más las virtudes que podrían aportar sus habituales, que las capacidades que él aporta con un sonido que nos ha mostrado ya incontables veces (hacia el final hay pianos del homónimo de Vampire Weekend).

En ese sentido, “Changephobia” es realmente un disco con algo de fobia al cambio, un disco para habituales del sonido de la miríada cada vez más grande de artistas producidos por Rostam. Cuesta pensar si habría algo de malo en que el artista funcionase mejor en colaboraciones con otros músicos que en su trabajo en solitario; una forma de verlo es que al volcarse en su trabajo con la misma entrega cuando está acompañado y cuando no, los que son sus talentos se nos hacen ya tan habituales que no parecen destacar del mismo modo. En cualquier caso, “Changephobia” es un disco tierno, preciosista, en el que el saxofón resulta una adición extraordinaria y les da ese aire calmado y resiliente a canciones como ‘bio18’ o ‘Starlight’. El cierre aporta algo de luz al trabajo, que termina con esa mirada cósmica o de ascensión que tan bien quedaba en el estilo barroco de VW. ¿Por qué no abrazar un poco más amplio y olvidarse de hacer trabajos para uno? Rostam ya ha demostrado que tiene una agudeza exquisita para mejorar a sus colaboradores, ¿a qué espera para exprimir esa capacidad?

Resumen de la crítica:

Nota:6.5

Pros

  • Tipo entrañable
  • La belleza a pesar de la familiaridad

Contras

  • Ah shit, here we go again

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