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St. Vincent – Daddy’s Home | Crítica

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A estas alturas de partido Annie Clark necesita pocas presentaciones. La norteamericana, que es una de las pocas artistas que nos vengan a la mente que lleve más de una década acumulando éxito, muy buenas reseñas y discos interesantes, se ha hecho a sí misma; y en cada álbum se ha rehecho de nuevo en función de las necesidades de su trabajo. Después de “Masseduction” uno de sus discos más marcianos y siliconados, St. Vincent regresa con un sonido completamente diferente: “Daddy’s Home” es un homenaje, en ocasiones excesivo a la colección de discos de su padre. O sea, no exactamente un homenaje, sino una recopilación de ideas que emergieron de escuchar aquella colección (de los años 70, principalmente) poco antes de que Mr Clark saliese de la cárcel.

¿Por qué decimos que es en ocasiones un homenaje excesivo? Porque el disco, que está repleto de ideas divertidas, que tiene una producción sensacional y un swing tremendo en muchas fases, parece en otras ceder de forma excesivamente retrospectiva a los artistas a los que referencia. El ejemplo perfecto es ‘Live In The Dream’, una canción con un ambiente hipnótico y hermoso… Cuyos acordes, ritmo, coros… Nos remiten de manera demasiado evidente y casi falsaria a Pink Floyd. Se hace bola ver a una artista que normalmente es tan original como Annie Clark (le pese a quien le pese o aunque a quien suscribe esto no le interese) copiar con tan pocas ganas de hacer sofisticado el plagio.

Pero “Daddy’s Home” se convierte en otro gran disco de St. Vincent precisamente en los momentos donde logra esconderse mejor o practicar un estilo más emotivo, resignado y plástico. Desgraciadamente, haciendo un disco de funk y rock psicodélico resulta muy difícil sonar original, por lo que Clark hace bien cuando parece implicarse con el gusto por la época en vez de obviar lo escandalosamente parecida que suena su propuesta a otras. De este modo, el adelanto ‘Melting of the sun’ o ‘… At The Holiday Party’ son canciones en las que la cantante nos arrastra con esa pequeña exudación soul que rezuma el trabajo. En ellas encontramos intacta la capacidad pop de St. Vincent, logrando ella además anular el cretinismo del retro que defiende a capa y espada que la música se puede y se debe seguir haciendo exactamente igual.

Así, cuando creemos oír un sitar, o cuando los bajos alcanzan un funk inseparable de la cara de un famoso invidente, lo cierto es que poco importa; siempre que Clark, con gran tino, haya conseguido hacer explícita la referencia a ese trabajo. Por eso mismo este “Daddy’s Home” tiene un aire a disco conceptual que viene a intentar salvar su apariencia. Si la cosa es hablar de ciertos artistas o remitir a la época en la que ellos tocaban, con algún que otro pelotazo por el camino, pues nada mal… Pero personalmente no puedo evitar desconfiar un poco. Está muy bien la historia del padre, y este es un disco de soul y rock bastante interesante; pero eso no lo hace un disco distinto de los demás de St. Vincent, salvo en que sus referentes están esta vez en nuestra cara, con una especie de retromanía conceptual.  Y esto no parece una noticia demasiado buena, ¿no? Pues de esto tenemos ya bastante hoy en día. En cualquier caso, el disco de St. Vincent es una delicia para retromaníacos y locos de la música del tiempo al que remite. Su producción y su obsesión estética (uno de los puntos fuertes de Clark) le dan un acabado mucho más plástico que lo que su organicidad sonora pueda hacer sospechar.

Resumen de la crítica:

Nota:7.5

Pros

  • Las canciones tiernas
  • Las apariencias

Contras

  • Sigue costando creer que St. Vincent entregue algo más que esos dos pros

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