Críticas

Tim Vantol – Road Sweet Road (2010)

El primer disco de Tim Vantol, Road Sweet Road, es una invitación a la vida. Lanzado a través de cuatro sellos (EminorSeven, The Greatest Records, Road Sweet Road Records & Bad Mood Records), es un disco breve pero directo. A través de sus cortas nueve canciones, de las cuales la más larga no llega a los tres minutos, Tim Vantol hace un auténtico recital de buen folk acústico. Después de haber pasado por diferentes bandas de punk rock y hardcore, este joven holandés decidió lanzarse en solitario, alejándose de la electrificación y la distorsión del punk, pero conservando el mismo espíritu canalla.

“Road Sweet Road” es la canción que da nombre y abre el trabajo y cuya intro parece querer transportarnos a una taberna irlandesa. A continuación, acompañado de su guitarra acústica, una ligera percusión y una armónica, hace una canto a la vida en la carretera, lo que será una constante a lo largo de todo su trabajo y, a pesar de afirmar que es incapaz de encontrar las palabras para escribir, las acaba encontrando.

En los menos de dos minutos que dura el segundo corte del disco, “Four Wheels and a Sixtring”, Vantol, esta vez sin ningún tipo de acompañamiento para su guitarra acústica, canta su rechazo a la cultura del trabajo duro: “Podrías decirme qué es lo bueno/de ser un esclavo de algo que odias/45 años de lamentaciones, yo prefiero/esta carretera hasta que muera”. Toda una declaración de intenciones y un resumen de su estilo de vida.

Alternando temas con y sin percusión, alguna armónica, coros femeninos y un par de steel guitars, las canciones se van sucediendo hasta llegar a la que, en mi opinión, es una de las mejores del disco: “Broken Mirror”. No sé si es el espíritu que transmite la letra, la voz rasgada de Tim Vantol o los coros y palmadas del final de la canción; el caso es que es de una genial sencillez que me fascina.

En “What Norm?”, el tema que marca el ecuador del compacto, Vantol vuelve sobre el tema del trabajo oponiéndose a la cultura de hacer una carrera y acaparar dinero sin sentido, invitándonos a hacer lo que nos gusta, porque la vida es corta y qué pasa “si el cáncer/se lleva nuestras vidas/y no hemos probado lo bueno antes de morir”.

Rápidamente nos vamos acercando al final del disco, mientras se suceden canciones en la misma línea acústica de las anteriores: “Problemes are for free”, “Do Whatever the Fuck You Want” (el título en sí ya es toda una declaración de intenciones) hasta llegar a la penúltima canción del LP, “Caged Birds”, que perfectamente podríamos cantar en una taberna mientras levantamos nuestras jarras de cerveza. El contrapunto de «Road Sweet Road» lo marca la última canción. Si en el anterior corte, Vantol se mostraba animado (“hay esperanza para todos nosotros/solo tienes que seguir creyéndolo”), en “Mercy Will Kill Me” el tono es completamente melancólico y la letra profundamente depresiva. Sin embargo, a pesar de esta canción, el disco sigue siendo una invitación a vivir, un canto a la carretera y a la bebida, a cometer errores y a no arrepentirse jamás. Así que cuando acaba el álbum dan ganas de ponerlo una vez más a todo volumen mientras, simplemente, vives y te tomas una cerveza.

Escucha el disco en streaming:

1 comentario

  • Coincido plenamente en que es un disco maravilloso. La primera vez que lo escuché me dejó noqueado el que canta cada canción como si le fuera la vida en ello.

    Por eso me encanta cómo se desgañita cuando canta «Do you pray» con Chuck Ragan http://youtu.be/-tI3pjIh208 Es eso de dime con quien andas….

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