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U.S. Girls – Heavy Light | Crítica

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Después de una prolongada carrera, “In a Poem Unlimited” fue el disco que le otorgó a Meghan Remy la visibilidad que de algún modo venía reclamando. Esta interpelación, que no se hizo patente hasta su fichaje por 4AD en 2015, se hacía notar en su rechinante, extensa y diletante discografía desde el principio, y no parece haberse detenido para su octavo disco: “Heavy Light”. El discurso lírico y formal de U.S. Girls son una anomalía, un espejo (o más bien un prisma) en el que muchos otros artistas del pop alternativo podrían mirarse para saber cómo mirar a la actualidad y cómo utilizar el pasado. No pasa lo mismo con su portada, un ejemplo de esa ambigua y desfasada iconografía que utiliza Remy, que con la misma facilidad hace una compleja y sofisticada crítica del patriarcado que se planta con canciones entre un incoherente dub y un mamarracheo disco.

El predecesor de “Heavy Light” fue la consumación de la propuesta formal de U.S. Girls. Un art pop iconoclasta, con momentos extremadamente finos, extraordinarios arreglos, la voz de Meghan Remy mejor entrenada que nunca… Y todo ello unido bajo un paraguas lírico que funcionaba como perfecto candado para el recorrido de una década. Ahora que U.S. Girls tienen los ojos del mundo del indie puestos en ellas, se han tomado la licencia de volver a liberarse técnicamente, con un disco basado en la capacidad emotiva de la descabellada narrativa de Remy y en el desarrollo de la percusión. El resultado es interesantísimo y por momentos irregular.

Los dos adelantos que han precedido el lanzamiento del disco son un caramelo envenenado. De ahí se explica que estén colocados los primeros en el tracklist: ni música disco ni leches, U.S. Girls vuelven a la heterodoxia maunque duela. En “Heavy Light” tenemos baladas, soul, spoken word e incluso influencias sudamericanas. Remy hace una de las cosas que mejor se le da: jugar con las expectativas del oyente. Bajo ese punto de vista la propuesta en la percusión es enormemente estimulante y variada. El disco suena de nuevo directo y vívido, mucho menos pomposo y sobrecargado que su predecesor… Lo que puede producir deleite o decepción. Los ejemplos positivos son la aguerrida ‘Born to Lose’ el desconcertante… ¿Tango? ‘And yet It moves/y se mueve’, que recuerdan esa actitud desafectada por el qué dirán que tanto caracterizaba los primeros trabajos de Remy.

También funcionan extraordinariamente bien los dos singles de disco. Especialmente lo hace ‘4 American Dollars’, una hermosa y dura crítica al capitalismo que expone ese potencial de U.S. Girls para hacer «hits que te hacen pensar». Aunque el resto del disco está también marcado por una extraordinaria capacidad reflexiva y un enorme cuidado de la propuesta musical, pega algunos bandazos que dificultan la comprensión de la dirección específica del trabajo. Nada especialmente preocupante: Meghan Remy se sigue desplazando, aunque aún no sepamos hacia dónde, aunque en ocasiones lo haga con un histrionismo desaforado.

“Heavy Light” cierra con ‘Red Ford Radio’ una canción que Remy grabó hace ya mucho tiempo. Esta retrotracción del pasado nos muestra la verdadera intención del proyecto de U.S. Girls: reformular la historia con una perspectiva nueva, no tanto abusando de una retromanía o de una nostalgia por los tiempos pasados, sino transfigurándolos y proyectándolos a través de un prisma crítico y contemporáneo; que permita ver ciertos fenómenos antiguos y relativamente recientes bajo una nueva y fuerte luz. Y en eso el nuevo trabajo de U.S. Girls acierta de lleno, por lo que touché.

Escucha el disco de U.S. Girls en streaming.

Resumen de la crítica:

Nota:7.2

Pros

  • La certera y sugerida crítica social
  • Los adelantos

Contras

  • Las inevitables y odiosas comparaciones con su predecesor

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