Crónica

[Crónica] All Them Witches en Barcelona (Razzmatazz 2, 25 de abril de 2019)

Jueves 25 de marzo, pre-elecciones generales y Saint Vitus tocando a pocos metros. La noche pintaba difícil para All Them Witches; el ahora trío de Nashville presentaba en nuestro país su último gran disco “ATW”. Teníamos tantas ganas de ver a las brujas como que Pablo Casado se diera una hostia épica y la cosa no podía comenzar mejor. Los teloneros Swedish Death Candy presentaron más que buenas credenciales con una mezcla de stoner doom y psicodelia a tope de distorsión y fuzz, recordándonos a unos Meatbodies más heavies para ir preparando el terreno. Con poca gente aún en la sala pudimos disfrutar de poco más de media hora de un show feroz y a cara de perro que sirvió de aperitivo para lo que venía después.

Buena ignición dejaron los londinenses, y la mecha continuó encendida con la entradilla de ‘War Pigs‘, mítico tema de los padrinos Black Sabbath: la sala de Poblenou pedía rock. A las 21:30 ‘Funeral For A Great Drunken Bird’ fue la encargada de dar el pistoletazo de salida al concierto. El tema te va acariciando lentamente para ir poco a poco subiendo de intensidad, como un barniz de frescura que se va expandiendo a lo largo de casi cinco minutos. La temperatura iba subiendo poco a poco con ‘3-5-7’ de su anterior trabajo “Sleeping Through the War”, con la que los capiteaneados por Charles Michael Parks Jr. dieron cuenta de que la salida de su teclista les hizo perder un poco de armonía pero no la garra con la que suenan en directo. Sin bajar los brazos sonó ‘Diamond’ que envolvió al público en un orgasmo sonoro y catártico en el que nos demostraba que su guitarra Ben McLeod es el amo y señor de esta liga.

Después del primer tercio del concierto, sonaba ‘Charles William’ de su enorme “Lightning at the Door”, una canción mucho más rítmica, marcada por el batería Robby Staebler y las cuatro cuerdas del particular Rickenbacker recortado de su vocalista. Con un más que decente “muchas gracias” , esa pausa sirvió para comenzar ‘Fishbelly 86 Onions’ de su más reciente LP, otro de los puntos álgidos de la noche, en el que los retazos escupidos por su cantante sumados a la agresividad del grupo en directo nos llevaron a otro nivel y demostraron por qué llegaron a compartir gira con dos grandes del metal como Mastodon y Primus. Chapeau a esta versión en directo que gana en fuerza e intensidad, que ya es mucho decir. Después de la tempestad, Parks Jr cogió el micro y preguntó ‘¿Os gusta el blues?’. Y comenzaron los acolchados acordes de ‘Harvest Fear’, también perteneciente a su último larga duración. De allí entramos en la pausada ‘Workhorse’ en la que su cantante toma protagonismo en cuanto a registro vocal, una presencia con menos potencia pero igual de animada.

Siguieron por esa misma senda con ‘Talisman’ -sobre todo para los fans más veteranos de los americanos-, una balada que mezcla chispazos de blues y un aire melódico que entra abalanzándose sobre las masas a través de seis minutos hipnóticos (como todos los registros del “Dying Surfer Meets His Maker”) para acabar con unos riffs rocosos y otro de los puntos altos del espectáculo. Temazo del mil. El nirvana ya alcanzado y no podía ser menos con ‘Alabaster’, una de las canciones más “bailables” del grupo, aunque bien edulcorado con una guitarra más pesada que la pierna de Sergio Ramos. ‘Rob’s Dream’ nos metió de nuevo en esa sintonía a lo Colour Haze que tiene la banda, un grupo tan radicalmente diferente en cada registro que costaría definirlos o encasillarlos, con esa puntilla final – homenaje a Iommi – que tanto nos fascina.

La velada empezó su clausura con la mítica ‘When God Comes Back’, que dejó entrever el amago de un pogo en Razz 2; una canción con la suficiente fuerza como para hundir el Titanic y que es, a día de hoy, el tema más emblemático del grupo. El trío se despidió en el bis con la hipnótica ‘Blood And Sand / Milk And Endless Waters’, donde el progresivo es protagonista de nuevo del camaleónico sonido del grupo.

All Them Witches demostraron que, a pesar de perder a un integrante que les daba equilibrio, han superado el bache con creces. Salvo alguna pequeña irregularidad en el camino, las brujas siguen un proceso de múltiples giras y cambios de piel que no detienen su crecimiento. Y aunque a veces parece que van dando tumbos, han conseguido manufacturar un sonido tan suyo como único.

Texto: Sebas Rosas
Fotografías: Ivor Lugo

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
BELIEVE IN THE ANTI † † † Twitter: @sebastopol17

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