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[Crónica] Arcade Fire en Barcelona (Palau Sant Jordi, 21 de abril de 2018)

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He llegado a la conclusión de que Arcade Fire nunca ofrecerán un show que no esté a la altura. Con esta frase no quiero dar a entender que anoche desplegaron el mejor concierto posible, si no que, en cualquier contexto, incluso adverso como el de ayer, los canadienses nunca cederán nada. La cita en el Palau Sant Jordi de Barcelona presentaba expectación: ¿hasta qué punto el tan cuestionado “Everything Now” influiría en directo? Y segunda: ¿Harán suyo el gran Palau a pesar de sus recientes actuaciones en Barcelona y de coincidir con la final de copa? El duelo estaba servido. Win, Régine y compañía iban a salir al cuadrilátero ante la atenta mirada de un estadio medio lleno con ganas de gresca (estaría en el 60-65% de su aforo aproximadamente) que tuvo que esperar unos 10 minutos para verlos saltar al ring. El team AF (ocho en total) desfiló a modo de estrellas de boxeo mientras la intro de la quinta sinfonía de Beethoven y un espectáculo audiovisual nos ponían en situación. Empezaba la orquesta.

Round 1. Arcade Fire salieron a morder y, si hubiesen podido, se hubieran llevado un cacho de oreja. Al menos esas vibras transmitieron con ‘Everything Now‘, que desató la algarabía propia del primer tema. El grupo salió volcado, con el mismo mood de siempre, en plan celebratorio, con los hermanos Butler (sobre todo William) enfilándose por donde podían para proclamar a golpe de percusión el grito de guerra en ‘Rebellion (Lies)‘. En seguida, el poder de los coros levantó hasta a la prensa de la grada, una invitación descarada que no dudaron en volver a proponer con la carnavalesca ‘Here Comes de Night Time‘ y la mítica ‘No Cars Go‘, que levantó imponentes cánticos al estilo nervión. La épica ya había tocado techo.


Round 2
. Quizá por eso, ‘Electric Blue‘, en la que Régine brilló pero que mucho, y ‘Put Your Money On Me‘, tuvieron un papel más transitorio. Delataron un poco lo esperado, es decir, AF se limitaron a tocar solamente las que cuajaron de “Everything Now”. O en otras palabras: interpretaron aquellas que cotizaron alto. Lógicamente, la tónica entusiasta bajó, sobre todo con la posterior balada de ‘It’s Never Over (Oh Orpheus)’, que la gente acomodó en un océano de móviles. Este segundo asalto, en el que claramente desaceleraron el pulso, lo remataron con una ‘My Body Is a Cage‘ que suele marcar el ecuador de sus directos, pero con la que muchos mostraron no estar familiarizados. Ayer también se notó.


Round 3
. Pero cuando el duelo da síntomas de no estar fluyendo al 100%, basta un noqueo a lo Tyson para que te suba toda la adrenalina de golpe. Y allí es cuando irrumpió el derechazo de ‘Neighborhood #1 (Tunnels)‘, una canción que cada vez que ejecutan suena más mágica. Su éxtasis se dilató hasta los compases de ‘The Suburbs‘, que reforzaron con visuales de su videoclip (con todos los que tienen ya podrían editar una película) y que ahogaron a base de coros y más coros. Aunque el protocolo de apertura fuera otro, ‘Ready to Start‘ funcionó muy bien y acabó despejando la pista para que Régine tiñera el Palau de rojo con ese tema que es suyo y solo suyo: ‘Sprawl II (Mountains beyond Mountains)‘. Su despliegue vocal  fue tremendo. Ídem con ‘Reflektor‘, en la que la dupla Butler/Régine conectó a la perfección deslumbrando tanto como los destellos despedidos por las bolas ‘disco’ que colgaban del techo.


Round 4
. El sabor de la victoria ya se podía palpar, aunque el tramo final del concierto no acabó de tirar del todo. ‘Afterlife‘, con toda la épica que suda, se quedó ahí ahí, mientras que ‘We Exist‘ y ‘Creature Comfort‘ las percibí más planas que el resto. Aunque no fue el caso de ‘Neighborhood #3 (Power Out)‘, que sonó seca y contundente, y en la que sacaron mucho músculo. K.O. y brazos en alto para servirnos el bis. Ahí aprovecharon para meter ‘We Don’t Deserve Love‘ con calzador (con ella fueron 4 los temas que tocaron del nuevo disco) y enlazar ese “exitlude” ‘Everything Now’ con los ocho músicos de Preservation Hall Jazz Band, grupo con quien ya han colaborado otras veces. Así que, para ‘Wake Up‘, el Palau ya era una fiesta: 16 músicos tocaron sobre el escenario, moviéndose arriba y abajo, desechando baquetas al público, regalando cada una de las notas con esas caras de absurda felicidad y despidiéndose tal y como entraron. Como en una rua carnavalesca.

Obviando que los shows de Arcade Fire siempre están a la altura de un gran espectáculo, el de ayer fue un concierto que fue de más a menos. Aunque la expectación fue saldada con nota: “Everything Now” es un álbum que convive perfectamente en un concierto de dos horazas. Y lo más importante: Arcade Fire es un grupo que, aunque venga 10 veces al año, siempre tendremos un buen motivo para ir a verlos. Por si no ha quedado claro, ayer fueron vencedores.

Texto: Màrius Riba
Fotografías: Jèssica Ferrerons, Livenation

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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