Crónica

[Crónica] BAM 2014 en Barcelona

Este año, el binomio Festes de la Mercè – BAM venia bien cargado, sobretodo en lo que a artistas internacionales se refiere. En esta edición hemos contado con la presencia de grupos procedentes de EUA, Suecia, Chile, Dinamarca, México, Colombia, Cuba, Argentina, Francia, Inglaterra e Italia, además de, cómo no, nuestros artistas de ámbito local. Muchos de ellos era la primera vez que tocaban en la ciudad condal. Entre los diferentes escenarios repartidos por la ciudad hubo más de 40 actuaciones de géneros tan diversos que abarcan desde los ritmos latinos a la electrónica pasando por todos los matices del pop más actual.

Viernes 19

Entre el MACBA y el CCCB, los asistentes se podían ir desplazando a los distintos escenarios del BAM. Desert fueron los encargados de abrir la liza. El dúo formado por Cristina Checa, y Eloi Caballé nos ofreció un pop-electrónico con voluntad atmosférica. Con el público más tempranero y aún con la luz del atardecer, empezaron a desgranar los temas de su trabajo discográfico “Envalira” en la plaza Joan Coromines.

A su vez, en la Plaza dels Àngels, los primeros en subirse al escenario fueron el grupo de Portland Blouse, comandado por la delicada voz de la californiana Charlie Hilton. Juegan a unir el pop con el indie rock pero sus mejores canciones adquieren más dinamismo con las cabalgadas más rockeras.

Como la velada iba de vocalistas femeninas, en el cambio de escenario los galeses Islet con Emma Daman cantante-baterista en cabeza, nos sorprendieron con una entusiasta entrega encima del escenario. Su mezcla de estilos girando hacia la psicodélia fueron suficiente para contagiar de energía el público que llenaba los alrededores del CCCB, entreteniendo a todos y haciendo mover a muchos. Con la salida a escena de los daneses Lust For Youth, la Plaza dels Àngels se convirtió en una improvisada pista de baile gracias a su pegajoso pop-electrónico. En su misma línea musical, algo más oscura, los franceses TRISTESSE CONTEMPORAINE siguieron haciendo mover al personal.

El eclecticismo del cartel del BAM nos traía desde Detroit a los Protomartyr que si no fuera por las pintas que llevaban podrían haber salido del underground británico por su post-punk más tirando a punk que a post.

Mientras tanto en el escenario del Moll de la Fusta los amantes de las músicas de raíz “negra” tenían una cita ineludible con un cartel formado por los barceloneses Flamingo tours, el recuperado Sonny Knight & The Lakers, Lisa and the lips (el nuevo proyecto de Lisa Kekaula líder de The Bellrays) e Ibibio Sound Machine el combo nigeriano-londinense.

Sábado 20

El concierto en la Antiga Fàbrica Damm ya se ha convertido en un clásico contemporáneo dentro de la Mercè. Consolidado como uno de los más populares y que más gente congrega, este año traía como cabezas de cartel a los ingleses The Klaxons, escudados por los catalanes Mishima y Coriolà. Coriolà, grupo de pop con solo un disco en su haber, empezó el concierto a la temprana hora de las siete de la tarde con su folk-pop vigorizado por el directo. Mishima, que ya son toda una institución dentro de la ola del pop cantado en catalán, presentaban su séptimo trabajo discográfico ‘L’ànsia que cura’. Insuflaron dinamismo a sus composiciones de pop maduro e intimista en un directo que gusto a sus seguidores antiguos y nuevos entre ellos el alcalde Trias que siguió parte de su actuación desde una zona privilegiada. Y eso que el sonido no fue todo lo bueno que cabria esperar, sonido que no mejoro hasta la salida de los británicos The Klaxons que se marcaron un correcto concierto de su autodenominado new-rave que no es más que britpop con electrónica ante un público agradecido.

En la plaza de Catalunya mientras tanto, fue el día para los ritmos latinos con uno de los combos más importantes dentro del latin jazz de europa y uno de los nombres destacados dentro de la escena jazzística de la ciudad, The Jamboree Big Latin bBand, dirigida desde el piano por Ramón Escalé.

Dieron un gran recital que atrajo a publico diverso que deambulaba por la céntrica plaza y a los muchos que estaban esperando a La 33, orquestra puntera de la más actual salsa colombiana, que puso a bailar a su son a la concurrencia con su habilidad para la llevarse al bolsillo el público que llenaba la plaza.

Domingo

Fue el día mas sosegado tanto por la cantidad de grupos como por las propuestas de los mismos. En Plaza Catalunya actuaron hotel cochambre con su show humorístico plagado de versiones de clásicos del rock y héroes patrios. Gustaron y divirtieron que es de lo que trata en estas ocasiones. El escenario del Moll de la Fusta fue copado por las habaneras.

En el escenario de la plaza Joan Coromines, después de las actuaciones vespertinas del concurso Zona 9, salieron a escena Viento Smith con su indiepop lacrimógeno. Tuvieron sus momentos y ganaron algún fan aunque aburrieron a más de uno con su apuesta susurrante y melancólica. Lanterns on the lake dieron comienzo a las actuaciones en el escenario de la Plaza dels Àngels. La propuesta de pop paisajístico, neopsicodelia y rasgueo indierock enlazado con las melodías folk que salían del violín de Sarah Kemp y la evocadora voz de Hazel Wilde tuvo puntos estimulantes. Hubo poco movimiento en el escenario, únicamente el guitarrista, Paul Gregory, que protagonizo los mejores momentos al convertirse en percusionista, que era cuando el grupo cogía vuelo y le inyectaban brío a su concierto.

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Para romper la tendencia Moodoïd. el grupo de glam psicodélico, aparecieron dando un giro radical con respecto a las puestas en escena que nos habían precedido hasta el momento. El grupo “casi” femenino se presenta con la caras pintadas de purpurina y con su frontman Pablo Padovani contorneándose por el escenario con ganas de exhibirse ante el ya numeroso público.

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Cerraron la noche los locales Seward. Todo actitud, sobresaliendo la teatralidad algo exagerada de su cantante Adriano Galante. Saliendo en tromba consiguieron la inmediata atención de los que estaban todavía despistados. Su rock de estructura libre donde mezclan todo lo imaginable, incluida una sección de vientos, unido a la vibrante energía que despliegan encima del escenario y su limpia ejecución les valieron para coronar de forma notable el temprano final de fiesta de la noche del domingo.

Martes

Barcelona estrenaba este año un nuevo escenario en la playa del Bogatell. Que registro el concierto más multitudinario de estas fiestas de la Mercè. 60.000 personas según fuentes municipales, se congregaron para ver el concierto de Manel, Txarango y La Troba Kung-Fu.
Manel , el santo y seña de la nueva música catalana cerraba la gira de su exitoso álbum “Atletes baixin de l’escenari” .Su folk-pop a orillas del mediterráneo contó con buena sonorización y la complicidad del público que acompañó debidamente al grupo desgranando su popular repertorio.

Txarango que con solo dos discos ya se han consolidado en el firmamento musical catalán pusieron toda la gente a bailar al ritmo de sus canciones. Llegando a momentos realmente de frenética locura en una unión total con su publico. La Troba Kung-Fu no se quedó atrás y con sus ritmos y espíritu juerguista de verbena global alargaron la fiesta poniendo un broche de oro de autentica fiesta mayor al programa musical de la Mercè.

Mientras, en la Plaza Catalunya se despedían de la ciudad y después de 40 años de trayectoria, la Orquestra Plateria, fundada al final del franquismo para reivindicar el espacio público a través de la música y popularizaron los ritmos latinos y bailables por estos lares. Con el legendario Manel Joseph, El Trilla, único miembro fundador, llenaron la plaza de nostalgia y ganas de bailar ante un público diverso que no paro de moverse al ritmo que servían desde el escenario.

El último día del BAM estaba dedicada a los grupos de la ciudad invitada, honor que este año había recaído en Estocolmo. Pudimos ver a una buena muestra de los grupos que están emergiendo en la escena de la capital sueca aunque solo pudimos hacer una corta degustación debido al escaso tiempo de apenas media hora que estuvieron encima del escenario. Lo normal era encontrarse con un público formado por curiosos, paseantes, indolentes pero pocos con conocimiento de causa. Aún así la respuesta que se brindó a los grupos fue de un apagado entusiasmo que lógicamente aumentaba a medida que disminuía la distancia respecto al escenario.

A destacar, el gran trabajo y el esfuerzo de la organización que un año más ha conseguido contentar a un amplio segmento de la ciudadanía con propuestas vanguardistas y actuales de estilos musicales muy variados. El año que viene más y mejor!

Texto | Jordi Ortega
Fotos | Víctor Parreño

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