Crónica

[Crónica] Brutus en Madrid (Wurlitzer Ballroom, 7 de octubre de 2019)

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De Bélgica solo llegan noticias de cómo importan políticos catalanes, de cuando van payasos a montar el show a la puerta de Puigdemont y de lo bien que les va exportando futbolistas autóctonos al Real Madrid. Bueno, y ahora de Brutus. Nombre de magnicida para una banda de puñalada diestra en la voz y las baquetas de Stefanie Mannaerts. Su voz y su cuerpo son un junco, en apariencia frágil, pero capaz de soportar la mezcolanza entre post-rock y metal del trío cerrado por Stijn Vanhoegaerden (guitarra) y Peter Mulders (bajo). La continuación, por otros métodos, de Oathbreaker, otra banda flamenca que les abrió el sendero y con los que comparten miles de puntos tangenciales, empezando por el factor de que también van dirigidos por las cuerdas vocales de una mujer, Caro Teghen. No es casualidad el guiño de la Mannaerts, que lució en Madrid una camiseta de sus compatriotas. 

Empezaron su bolo en el claustrofóbico Wurlitzer capitalino con ‘Fire’ y su ansia por partir pulmones ajenos. Un tema que abre ‘Nest’, su segundo trabajo, profundizando en lo esbozado en el debut, como en ‘Cemetery’, quizá el tema más bruto (perdonen) del disco. El nervio de una baterista capaz de generar matices con su laringe (‘Space’) mientras cabalga la testosterona típica del metal que tanto encorseta el género. Se les vio disfrutar, como cuando entonaron eso de que quieren «bailar en una gran ciudad», de la inteligente e irónica ‘Techno’. Dado un breve escarceo por el primer disco (‘Child’ y ‘Baby Seal’), cerraron el lazo con ‘Sugar Dragon’, el bello y lírico portazo final de ‘Nest’. Hora y cinco minutos de set, sin bises ni gilipolleces. Al grano y al cuello.   

De Leuven, la capital de Brabante, a viajar el mes que viene como grupo invitado al Día de los Deftones en Los Ángeles con los susodichos. Madrid fue el punto de partida de una minigira española antes de cruzar el charco. «Ahora vamos a Vigo, nos encanta vuestra comida«, comentó su guitarrista (también pasarán por San Sebastián y Barcelona). Le animo, listo de mí, a que pruebe el marisco de la ría. Recomendarle mejillones a un belga flamenco es como decirle sopa con garbanzos y aderezo de carne a un madrileño, me autosanciono mentalmente al segundo. En fin, cosas que pasan. 

Fotografías: Sergio Morales (Binaural.es)
Texto: Carlos A. Forjanes

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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