Crónica

[Crónica] Cala Vento en Barcelona (6 de abril de 2017)

Amén de cánticos. Sala llena (por segunda vez en Barcelona). Traca de temas bien hilvanados. Directo de altos decibelios. Hasta BIS. Aquí os suelto algunas pinceladas del concierto de Cala Vento en Barcelona del pasado jueves en Sala Begood que me dijeron muchas cosas.

Joan y Aleix presentaban «Fruto Panorama«, ese disco del que tres meses después aún no me he cansado. Ni yo y me imagino que ni los que estuvimos allí; todos acompañamos hasta el final. Incluso la buena peña de VULK que, como buenos vascos, abrieron con un par. Para mi fue uno de los puntos de la noche: tienes a unos Cala Vento que han petado porque son buenos, pero aquí tienes a otros que, con trabajo y dedicación, harán lo mismo. Llegué al tercer tema que tocaban y pensé: «bestias, carne de Iceage, sobre todo el frontman, su deje vocal, su implicación en directo». VULK hacen una mezcla de post punk e indie rock bastante melódica, pero al fin y al cabo sucia. Se nota que estos tíos escuchan de todo, no es indie rock al uso; va más allá. Insisto, es imprescindible apostar por grupos así y traerlos, porque de otra manera nos los perdemos.


Con esta previa, y con la expectación del concierto en sí, que era alta (agotaron entradas a falta de dos días), aparecieron Joan y Aleix a la palestra para arrancar con ‘Historias de Bufanda‘. Y así empezó todo, con esta letra genial de estribillo incontenible. Les hicimos caso y bailamos, no quedaba otra. La impresión inicial fue la de que no tuvieron que romper el hielo. Las canciones, sin más pretextos, entraron rodadas: ‘Puertas Traseras‘ preparó el terreno, con ‘Hay que Arrimar’ les complacimos a tarareos, ‘Abril‘ correspondió al clima, ‘6.000.000.000‘ (una no habitual) se impuso con su fuerza, de ‘Bosques y Desiertos’ no supimos nada y ‘Fetén‘ demostró que es uno de sus temas más potentes. Y es que «Cala Vento empezamos ‘Sin Apenas Conocernos‘», guiñaba Aleix, por eso mismo sorprende ver la rapidez con la que crecen y convencen.

Al principio decía que fue un concierto de altos decibelios, pues bien, ya para el final, lo fue aún más. VULK se subieron al escenario y entre los seis nos despidieron con una sesión de tralla en la que Joan no se guardó nada. Luego, la gente quería más, y al final les arrancamos el bis que completaron con ‘Rossija‘. La historia no se quedó nada corta y debo decir que, a tenor de todos los directos vistos de Cala Vento, el del jueves fue el que más me transmitió. Por una cuestión de actitud y supongo que de repertorio. Si le sumas una sala entregada y una buena acústica, ya lo tienes. Como dije en su día con Pavvla, me fui con la sensación de haber presenciado un concierto que con el tiempo recordaremos de forma especial.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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