Crónica

[Crónica] Cala Vento en Barcelona (Sala Apolo, 8 de noviembre de 2019)

El antes y el después. El puñetazo definitivo sobre la mesa. El concierto soñado (Joan no cabía en sí después de la casi hora y media de bolo), de reafirmación, marcado por años duros de trabajo, talento e inercia del buen hacer. Cala Vento cerraron ayer un capítulo en Barcelona para abrir otro en su carrera. Y la lectura no es que dieron un bolazo en la Sala Apolo, que también, sino que la llenaron «de gom a gom»: padres, hijos, jóvenes, viejóvenes, en primera fila, al final, en los balcones; donde queráis. Muy pocas veces (y a los hechos me remito) se ven casos de bandas locales que en tan poco tiempo (con todo, 3 discos y un EP), sean capaces de llenar una sala de un millar de aforo, con un público tan diversificado y dando la talla como la dieron. Presentaban «Balanceo«, su tercer álbum, aunque fue la excusa para demostrar algo que muy pocos ya dudaban: que Cala Vento es un grupo que ha trascendido.

Kill Ainston fueron tan importantes como ellos para que nada en esa noche desentonara. La banda mexicana gozó de una buena entrada (desde el principio, la gente ya se arremolinaba hacia la valla del escenario) y correspondió con un directo visceral, con bien de decibelios emanados desde tres guitarras al frente y un batería en la retaguardia. Con esas, a la hora de recibir a Cala Vento, no hubo salto. Y así, cuando los catalanes aparecieron sobre la palestra, conectaron el enchufe al público con la tarareable ‘Gente como tú‘. Fue un buen ejemplo de cómo ganarse a la gente a la primera. Todo el mundo cantaba. Ni primeras filas ni hostias, hasta yo, que me escapé un par de veces a la barra, vi al camarero bailar.

A medida que acumulan discos, se hace extensible su dinámica en los conciertos: gozan de un repertorio de canciones tan amplio y potente, que básicamente sus directos tienden al clímax constante. Ayer no hubo muchas concesiones, Joan y Aleix fueron al grano, sin detenerse mucho en discursos, alternando temas de «Fruto Panorama», incluso de su debut, pero poniendo el foco en su nuevo trabajo. A excepción de ‘Bienvenidos a la Tierra‘, que no acabé de escucharla del todo precisa, quedó demostrado que «Balanceo» es un álbum que se adapta perfectamente a un directo suyo, y que incluso puede ofrecer ese pequeño contrapunto para que respiremos. Ayer lo tuvimos con una actuación ‘a pelo’ de Joan con la guitarra acústica en ‘La importancia de jugar al baloncesto‘, o con la encadenada ‘Fin de Ciclo‘, en la que contaron con orquesta y todo.

El invitado de honor, Cándido de Viva Belgrado, también protagonizó otra de las apariciones estelares, surgiendo exactamente en el momento en que entraba su voz en ‘Todo‘. Fue todo un detalle que redondeó aún más su directo; directo (valga la redundancia), compacto y rico. No discierno fases muy definidas en el concierto, pero claramente sí dejaron la pólvora para el final: primero con unos minutos de improvisación sobre la guitarra y la batería, y luego con las clásicas ‘Estoy Enamorado de ti‘ e ‘Isabela Cantó‘.

La imagen final, supongo que la más simbólica, no fue solo una, fueron muchas: el cálido abrazo entre ellos, Eric Fuentes y compañía (que salieron al escenario a petición de Cala Vento), en plan «equipo, lo hemos hecho«, mientras sonaba ‘Holes’ de Mercury Rev. La cara de Joan al despedirse de un público volcado, de pura fascinación. O directamente, las caras de realización de un público que se las sabía todas. Parece que no, pero esto acaba de empezar. Dejan atrás un capítulo:»El día en que Cala Vento conquistó la Sala Apolo«. Ahora, la historia continúa.

Texto: Màrius Riba
Fotografía: Jessica Ferrerons

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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