Un fenómeno que lleva sucediendo durante los últimos años es ver cómo algunas de las mejores bandas actuales en la esfera del metal no se inspiran en referentes de dicha etiqueta. Más bien toman únicamente las sonoridades megadistorsionadas y los patrones rítmicos pesados. Pero en el resto de su mochila sónica se pueden encontrar otras sonoridades que confieren mucha frescura al sonido de estos grupos (en contraposición a muchas réplicas actuales de éxitos pasados o la multitud de bandas rendidas al algoritmo de ciertos subestilos). Sin duda, este es el caso de Chat Pile. La banda estadounidense de sludge metal y noise rock pasó por la capital de España tras su doble set en el Primavera Sound, en el marco de su debut en directo por estos lares mediterráneos. En una tarde/noche de verano atípica, con bastante presencia de aparato eléctrico en el cielo madrileño, estos 4 hombres del midwest (particularmente, Oklahoma) descargaron una tormenta de sludge y noise sobre Madrid.

Como acto telonero nos encontramos en el escenario de la Sala Nazca a los madrileños Crossed. Presentando su último trabajo “Realismo Ausente”, la banda de metalcore y noise rock arrasó con todo durante algo más de media hora de set. No recuerdo la última vez que una banda me dejara sordo en un concierto… mientras hacía uso de tapones para los oídos. Fueron un vendaval de screamo y violencia sonora que no fue del gusto del sector de asistentes de más edad. Desde luego no dejaron indiferente a nadie.
Más tarde, sobre las 9 y media de la noche, hacían acto de presencia sobre el escenario Raygun Busch, Luther Manhole, Stin y Cap N’ Ron. En otras palabras, Chat Pile. Arrancaron sin titubeos y en modo bruto con ‘Brutal Truth’, corte perteneciente al split que publicaron con Portrayal Of Guilt, y una ‘I Am Dog Now’ que puso patas arriba a todo el personal presente en la sala, que no paraba de corear sus versos a la vez de encontrarse danzando en el mosh pit. La performance de la banda y, en particular de un Raygun inmerso en sí mismo desde el minuto uno, se podría definir como duelos y quebrantos (en su significado lírico). Precisamente Raygun se llevó la atención del público por un hábito hasta ese momento desconocido para la gente: en cada concierto, procede a hablar entre las canciones del setlist acerca de películas, pero no de cualquiera, ya que normalmente da su opinión sobre aquellas que de alguna manera u otra tienen que ver con la ciudad o sitio en el que se encuentran tocando [la lista de películas de las que habló el bueno de Raygun durante el concierto la incluiremos como parte de una próxima publicación de contenido referente a Chat Pile, estén atentxs].


El aire angustioso y disociativo que emana de la música de los estadounidenses se fue haciendo cada vez más intenso con canciones como ‘Rat Boy’, ‘Davis’, y una magnífica ‘Frownland’. Con el resto de la banda completamente ajustados entre sí como un reloj suizo, Raygun no paraba de virar continuamente de un lado al otro del escenario. Pasamos a una ‘Why?’ con la que hubo menor grado de disociación, mientras que el cantante entonaba en tono shouted-word este himno que denuncia los altos niveles de homelessness propios de Norteamérica y la inhumanidad de las autoridades pertinentes al respecto. De ahí, volvimos a la tosquedad con una ‘Tropical Beaches, inc’ que invitaba a headbangear de manera continua.

Y pasamos a la que es probablemente la canción más accesible de su discografía y una de las que mejor encapsula el sonido de la banda en su faceta menos pesada: ‘Masc’. Uno de los elementos más atractivos de Chat Pile es el resultado a nivel de timbres y matices de intensidad sonora de, por un lado, el conjunto de tonos atmosféricos que desarrolla Luther a la guitarra mientras Stin mantiene la idea vertebral de la canción al bajo, para luego machacar al oyente cual martillo pilón yendo al unísono en diferentes partes de una misma canción. Es algo que se enfatiza notablemente en la puesta en directo de sus canciones.
A nivel de transcurso del concierto, llegamos a quizás el tramo “valle” del setlist; tanto derroche desde el propio inicio del set condujo a unos momentos de cierta fatiga que emanaba tanto de la banda como del público. No duraría mucho, ya que tras este conjunto de 2-3 canciones, llegó el momento de la “diversión” con ‘Funny Man’. Por último, encaramos el final del concierto con ‘Dalas Beltway’, y una ‘Rainbow Meat’ a modo de encore, precedida por uno de los pocos momentos en los que Raygan no habló sobre cine para pedir la liberación de Palestina. Con esta última canción, trajeron de vuelta los niveles de energía del lugar del que partieron al inicio de su set.
Siempre mola la sensación de poder haber asistido a conciertos que son recordados en años posteriores con un «tenía que haber estado ahí». Al menos es como un servidor se sintió tras la (poco más de una hora de) actuación de Chat Pile. Las expectativas eran muy altas, y el cuarteto de Oklahoma estuvo a la altura de las mismas.
Texto: Dan (J.) Marquess
Fotos: Blanquinni




