Crónica

[Crónica] Download Madrid 2019

Viernes 28

La pasada semana arrancaba la tercera edición del Download Festival Madrid con dos grandes protagonistas: el calor que llegaba a superar los 40º por la tarde y las ganas de ver a Tool en la última jornada. Estos, tras más de una década sin pisar nuestro país, acaparaban la atención de un cartel como menos descompensado en cuanto a puntos fuertes repartidos en los distintos días y que se notaría el viernes 28. En la primera jornada de festival se notaba una afluencia de público más baja de lo esperado en los accesos y en los conciertos, donde se podía caminar libremente y sin aglomeración alguna sobre todo por la tarde, cuando las altas temperaturas eran más notorias (era como abrir un horno industrial y poner la cara delante). Aún así, rockeros y metaleros aguantaron el tipo gracias a los puntos de agua potable y ventiladores repartidos por el recinto.

El primer día de la jornada comenzaba con Comeback Kid y su hardcore canadiense desafiando el microclima a base de potencia y garra, cuando un simulacro de mosh pit unió a los más valientes. Tras ellos era momento de saludar a los conocidos, recargar la pulsera y escuchar de refilón a Lilly, artífices de un rock bastante frenético aliñado de cierta de una rabia adolescente que apunta a una nueva visión para la música alternativa y de rock duro en 2019. La congregación de fans pedían bailar al ritmo las canciones de su primer EP “I Can Fool Anybody In This Town” y ellos se lo dieron: su corta edad no merma su presencia en escena. De allí a Brutus; muchos pensarían que eran los suecos heavy metal, pero se encontraron con un trío belga. Liderados por la cantante y batería Stefanie Mannaerts, los de Leuven son una bomba de post-hardcore preparada para arrancarte el corazón a mordiscos.  Su single ‘War’ es una pasada en directo, y nos hicieron crecer las ganas de volver a verlos en el en el AMFest 2019 de octubre. La voz de Mannaerts se fusiona a la perfección con la ferocidad de su música, enamorando hasta al más escéptico.

Brutus

Llegamos al Main Stage 1 con un poco más de gente ya era el turno de Papa Roach, uno de los nombres grandes del primer día. Su frontman, Jacoby Shaddix, sigue siendo tan reconocible como a finales de los 90 y principios de los 2000. Llamó la atención ver mucha gente joven en el recinto, más allá de los nostálgicos que querían escuchar los éxitos de su bien recordado “Infest” y su himno ‘Last Resort’. Personalmente creo que este género del nü metal no ha envejecido muy bien pero aunque me costó conectar con ellos (quizás era el calor) algo no les puedo negar y era la actitud sobre el escenario: son capaces de manejar a su antojo al público y te montan un buen pitote.

Papa Roach

De Papa Roach saltamos directo al escenario 4 para ver a los Turnstile -sin duda los que más ganas tenía de ver en esta jornada inicial- y la cosa no defraudó. Con el sol ya de retirada los de Baltimore nos cautivaron con ese hardcore que hacen tan suyo, con reminiscencias de Rage Against the Machine pero muy de este siglo, muy activos sobre el escenario y con un frontman que salta y lo da todo de sí. 

Tras ellos llegaba el plato fuerte de la noche –al menos por trayectoria– y nos fuimos a ver los míticos Scorpions. Los alemanes, con Mikkey Dee (Motörhead) en sus filas, repasaron su discografía delante de un público en el que ya asomaban calvas al viento. A sus setenta años no dejaron nada al azar y dieron un concierto bastante digno, alegrando a una compañera de la web, que dice la leyenda, fue concebida bajo las notas de ‘Bad Boys Running Wild’, ‘Blackout’ o ‘Still Loving You’. Y el cierre de la jornada no podía ser mejor que con los Village People del death punk, Turbonegro, quienes con sus short pants reparten caña vayan donde vayan y contentan a sus fieles seguidores con cover de ‘School’s Out’ incluida. Gran fiesta la que cerraba una primera noche en la que ahogamos nuestras penas en la famosa Wurli junto a Ignatius Farray.

Turbonegro

Sábado 29

Segundo round y amanecemos con resaca. Suerte del aire acondicionado y las caricias de mi compañero de habitación que bramaba por un ibuprofeno tras una turbia farra en la noche madrileña. Visitamos la expo de Pink Floyd en IFEMA (vale mucho la pena) antes de llegar de nuevo a la Caja Mágica y poder ver de refilón a El Altar del Holocausto, héroes nacionales ya tan solo por el hecho de llevar túnica antes de las 19:00. En el Main Stage 1 nos esperaban nuestros admirados Red Fang incendiando el escenario y alcanzamos el orgasmo con el ya mítico “Prehistoric Dog”; temas como ‘Flies’, ‘Wires’ o ‘Antidote’ pusieron patas arriba a los arriesgados que se aglomeraban delante mientras la otra mitad del respetable estaba en las pocas sombras que asomaban como un tesoro en la jornada sabatina.

De allí salimos a ver a los colegas de Ànteros, que a pesar de tener el sol en la cara y estar tocando como a 50º, dieron un concierto más que correcto. Si bien dependiendo de dónde los escucharas era cambiante, os aseguro que el sonido que salía de los barceloneses era bastante potente. Con cada actuación ganan confianza y se les nota mucho más sueltos que antaño, cosa que por supuesto se traduce en una no menor legión de fans con muchas ganas de verles el pelo en directo. Hicieron un buen repaso a su primer LP “Cuerpos Celestes” mientras otro héroe de la organización enarboló una manguera para refrescar a los asistentes dibujando un arcoiris que salía desde la guitarra de Víctor, un bendecido por los dioses del metal.

Ànteros

Tras ellos y cerveza en mano, pudimos disfrutar del show ochentero de Amon Amarth con un casco vikingo que ocupaba medio escenario. Los suecos parecen salidos de otra época y, bebiendo alcohol en cuernos, nos dieron un buen arsenal de metal mientras el escenario escupía fuego.

Terminado este revival fuimos a buscar un buen lugar para ver a Stone Temple Pilots, que tenían el peso de hacernos olvidar por un momento el peso de un eterno Scott Weiland y de Chester Bennington. La tarea se antojaba monumental pero los comandados por los hermanos De Leo tiraron de clásicos de sus dos primeros discos “Core” y “Purple”, así como temas de la talla de ‘Interstate Love Song’, ‘Plush’  o ‘Dead & Bloated’ se llevaron el protagonismo de la banda tras 25 años sin pasar por España. Su nuevo vocalista, Jeff Gutt, lo hace de manera solvente pero la sombra previa es aún muy grande. De su último disco tan solo tocaron una canción, por lo que fue un buen momento para hacer karaoke gigante y dejarse llevar por la nostalgia.

Stone Temple Pilots

Después de este chute de adrenalina, y que la masa se aglomeraba para ver a los de Corey Taylor, hicimos un stop en Enter Shikari. Los ingleses estuvieron a punto de suspender su actuación porque sus instrumentos no llegaron hasta media hora antes de su bolo, pero por suerte todo se arregló. Pese al volumen que emanaba desde el escenario de Slipknot, el cuarteto de post-hardcore dio una muestra de que su directo es una de sus bazas; bailoteo, patadas al aire y crowdsurfing por parte de su guitarra son parte de su carta de presentación. Una vez acabaron recargamos calimocho para presentar nuestros respetos a los grandes de la noche, Slipknot. Luciendo nuevas máscaras Taylor se adueñó del escenario desde el minuto 1. Justo el día que se celebraba el 20º aniversario del lanzamiento de su primer disco (Slipknot – 1999) dio a la gente lo que esperaba: ‘People = Shit’, ‘Spit It Out’ o ‘Psychosocial’ daban martillazos de sonido ante un público totalmente entregado. Los clásicos de la banda son su gran baza, a la que sumaron dos temas de su nuevo disco que se publicará en agosto “We Are Not Your Kind”, sin decepcionar y con un gran derroche de agresividad para terminar con ‘Surfacing’ una Caja Mágica a la que le supo a poco. 

Slipknot

Al terminar estos, nos desplazamos pocos metros para ver a Berri Txarrak y su más que genial directo con aroma a despedida. Aún así Gorka, David y Galder nos dieron la sorpresa de que habrá un show más de los vascos en Madrid. Hablando más en castellano que en su lengua materna, Berri hizo lo de siempre en esta larga y respetable carrera: entregar su máximo y darlo todo. El sonido del power trío fue alucinante y opacaba a los que habían elegido Leprous. Ikurriñas al viento eran la tónica de esta parte de la noche que cerraban con el cover de ‘Toro’ de El Columpio Asesino. Y para acabar, cierre con Perturbator y su propuesta de música electrónica aliñada en black metal. Melena Pantene al viento, el francés James Kent supo ocupar el grandísimo escenario principal para cerrar con altura el día más equilibrado del Download 2019.

Domingo 30

El día T, como dijimos en la crónica que ya publicamos de Tool, fue el que tuvo más afluencia de gente (se calcula que unas 25.000 personas se dieron cita para ver a Maynard y compañía). Tras dos siestas muy necesarias pudimos llegar a ver el concierto de Bala. El dúo gallego nos parece mejor a cada bolo que podemos ver de ellas: stoner rock de autor con que el mismísimo Tony Iommi aplaudiría al ver cómo le pegan Violeta y Anxela. También pudimos ver a los madrileños Toundra que. como siempre, ejecutan un directo más que destacable. El cuarteto entra en sintonía con el público de principio a fin, y tanto las canciones de sus primeros discos como temas como ‘Cobra’ o ‘Tuareg’ son ya clásicos para sus fans.

Toundra

Nos giramos, adquirimos un mini de cebada y pudimos ver desde la sombra como un mítico Max Cavalera se enfundaba una chupa de cuero para salir con sus Soulfly a comerse el recinto. Imposible no sentir una descarga eléctrica con esos riffs pesados acompañados de la percusión aborigen brasileña de la que hace bandera con sus distintos proyectos. Momento a destacar con su hijo a la batería y cuando sonó ‘Back To The Primitive’ y sus fans gritaban desaforados por más. Una vez acabaron, llegó la gran sorpresa del día con Fever 333, o tres descerebrados treintañeros americanos con un show rapcore atronador. Acrobacias, saltos, monitores al suelo, la batería desmontada y casi acabando en Barcelona. Los angelinos hacen gala de una potencia inmensa mezclando hip-hop, punk, screamo y mucho activismo. Musicalmente el batería sostiene todo el grupo, una bestia parda que da un gusto ver, pero a la vez el grupo está muy cohesionado y el show es digno de ser visto una vez en la vida. No queremos imaginar lo que es un concierto de estos en sala, pues se caería entera después del tren de alta velocidad que son.

Fever 333

Luego de esos tres demonios vestidos de negro, nos dirigimos a ver a Architects y si bien el directo de la banda es muy bueno creo que no nos recuperábamos aún del golpe de los Fever 333. Su vocalista, Sam Carter, enfundado en una cami de Black Sabbath dio un buen show con temas como ‘Gravedigger’ y ‘A Match Made in Heaven’, pero la sonorización del escenario dejaba bastante que desear. El bombo se escuchaba extremadamente fuerte y eso no nos hizo disfrutar del concierto como se merecía. Una vez Architects zanjaron su actuación se nos presentaba:el gran dilema, resucitar al adolescente que llevamos dentro con Sum 41 o quedarnos a hacer sitio para Tool. Optamos finalmente por la segunda opción y claramente acertamos porque pudimos ver a los grandes protagonistas de la noche -y posiblemente del año- desde una más que decente ubicación.

Después de Tool ya nada tenía sentido, nos compramos una birra, nos sentamos en el suelo a asimilar el golpe y escuchamos de lejos a Boston Manor mientras nuestra alma había sido llevada por Maynard a la más profunda oscuridad. Hasta el 2020, Download.

Texto: Sebas Rosas
Fotografías: Rosario López

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
Beers, Burgers & Black Sabbath. Twitter: @sebastopol17

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