Crónica

[Crónica] Festival Tomavistas 2019

Crónica Festival Tomavistas 2019

El eterno debate probablemente nunca se superará pero el Festival Tomavistas 2019 es uno de los ejemplos más palmarios que veremos: ¿hay música que aúne éxito de crítica, de escuchas en streaming… y aún así no es material de festival al uso (o hay que programarla con muchísimo tiento)? 

La hay. Jugarte tu cartel con Cigarettes After Sex, Beach House, Spiritualized y Deerhunter de platos fuertes es llevar esa pregunta al extremo. Cuatro proyectos muy personales, indiscutiblemente valiosos, rezumando buen gusto y potencialmente indigestos para el estómago festivalero medio. Sin spoilers, la cosa funcionó… a medias. Vayamos al día a día.

Viernes

Las Odio.

Es el chiste fácil pero es que demasiado complicado esquivarlo: Las Odio te llevan a una relación, con ellas, de amor-odio. Entre Moderna de Pueblo y unas latas de Steinberg, le pegaron a muchos de los puntos flacos del indie nacional como el cutrelitismo (‘Yo lo vi primero’) y el machismo rampante (‘Meritocracia’), bravas ellas, pero pasadas esas buenas intenciones… el efecto es demasiado naif.  Ariadna, de Los Punsetes, se marchó a la cuarta canción. 

Triángulo de Amor Bizarro

Si se quedan quietos, revientan. Así que el Bulldozer galego se vino al Tomavistas con dos canciones nuevas bajo el brazo (aún sin título, que se sepa), una de ellas a trallón, albricias. Sorpresas a un lado, les da igual escenario grande que pequeño. Y estrujaron lo que sigue dando de sí el ‘Salve Discordia’ más el magnífico EP ‘El Gatopardo’ pero se les ve con ganas de más. “Hacía tiempo que no salíamos de la cueva y hemos visto que España no es un país fascista”, proclamaba Isa. Visitaron Madrid con el colmillo afilado. Eso siempre son buenas noticias.

Cigarrettes After Sex

Vaya por delante que Greg González se hizo acreedor a irrupción fulgurante de 2017 y su disco de debut sigue sonando delicioso. Pero ‘K’, ‘Apocalypse’ y tantas otras eran y son una caricia para el tímpano. Un placer íntimo, como el propio nombre del proyecto sugiere, que se vulgariza en el paso a un directo (teóricamente) de masas. Le pasó al bueno de Greg en Madrid. La capacidad de sintetizar emociones en ese minimalismo tan particular se transformó en sopor, incapacidad para conectar y, juraría, incluso incomodidad del propio González y de las gradas, que se desangraron. Caviar de beluga untado en una barra de pan.

Beach House

Victoria Legrand y Alex Scully son Beach House y a Beach House hay que medirlos por su propia escala. Bajo esos parámetros, no tuvieron rival. Un entorno entregado, un anfiteatro acogedor y de unas medidas perfectas para ellos y un inicio con ‘Levitation’. Eso, y derroteros por los que no suelen caer en cuando reducen repertorio para festivales (‘Wishes’, ‘Master of None’), para un duo que ha dejado la etiqueta de dream pop anticuada. Inmersión final (‘Dive’), espacios onírico-espaciales (‘Space song’) y noche cerrada. Emoji de corazón negro.

Sábado

La segunda jornada se abrió con Soleá Morente y Napoleón Solo beneficiándose de una de las grandes ventajas del Tomavistas, el sábado mañana. Sol, espacio para los críos, cerveza fresca… el cielo del musiquero-a de treinta y muchos con obligaciones parentales. «Esto es mejor que un concierto de Camela», se escuchó por ahí. Y tanto.

Stonefield

Del flamenco sui generis de la hija de Morente al psych australiano de las cuatro hermanas Findlay. Monocromo y pesado, llegaron bajo el ala de King Gizzard & The Lizard Wizard y volaron solas. Con ‘Through the Storm’ se acercaron a los Sabbath y mientras desentrañaron el resto del ‘Far from the Earth’ (2018) se vio el por qué les salieron los dientes haciendo covers de Led Zeppelin y los Small Faces. Muy grandes.

Yawners

En todo lo alto de la jornada del sábado, literalmente, porque les tocó el escenario Jagermeister y la solana, Ángela Nieto y compañía fueron una especie de epílogo del noventerismo del Tomavistas 2018. En 35 minutos cogieron el testigo de Superchunk con ‘Please, please, please’ y se lo trajeron «a finales de mayo» como cantan en ‘La Escalera’, con la que cerraron su energético set. Teletransporte y fichajazo de La Castanya. 

Carolina Durante

El concierto de la jornada del sábado [ahora vengan a por mí de uno en uno o en grupo los fans de Dan Béjar y Jason Pierce]. Es realmente complicado hacer más con lo poco que tienen estos tipos. Pero lo que les falta de talento les sobra de jeta, y eso unido a la voz de Diego Ibáñez, extraída de la Movida más canallita, dos hits claros y algún giro de guión efectista (Amaia), les ha convertido en material de moda. Y merecido. Son astutos y lo están cabalgando bien. Al Tierno Galván lo pusieron del revés con Odriozola, Cayetano y el resto de su punk de Vanity Fair. Metallica acabarán versionando ‘Joder, no sé’ en su próxima gira por España. Al tiempo.

Spiritualized

Qué decir del gospel cósmico de Jason Pierce que no dijéramos ya en su anterior paso por Madrid, allá por noviembre. Salvo que aquella vez fue mejor. Impecable, repitiendo ese inicio soberbio que supone ‘Come Together’ más ‘Soul on Fire’ (se saltó ‘Hold On’) pero su poderosa presencia es compleja de mantener en el caos que supone, para el espectador, un festival. La pírrica presencia escénica del Spacemen 3, casi inmóvil, mirada lateral, sentado, no importa cuando te tiene en su gancho (‘I’m your man’). Y le costó. Plus, se vio obligado a prescindir del ‘Oh Happy Day’. Dolió.

Friendly Fires

Ese esfuerzo de la dirección del festival por distinguirse les llevó a cerrar sin acudir al socorrido DJ o el grupo de matraca. Mejor. Más cuando se elige a Ed MacFarlane, un frontman de los que si no bailas tú, ya lo hace él por ti… Sobrevoló la nostalgia a aquellos primeros Cut Copy, los extintos The Rapture… mientras caían hits como ‘Paris’ (tremendo) y ‘Love Like Waves’. Se puede mover el culo sin perder por el camino el buen gusto. Porque de eso, más para bien que para mal, se trata con el Tomavistas. Una cita de paladar exigente. 

Texto: Carlos Forjanes
Fotografías: Sergio Morales

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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